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Doctor SV y la cadena nacional: distracción, mercadeo y confusión digital

Por Miguel A. Saavedra.

De actualidad distractiva de los grandes temas….
Doctor SV, entre el avance necesario y las dudas inevitables
En salud :No hay sistema perfecto cuando hay vidas en juego

En una larga aburrida y redundante exposición transmitida en cadena nacional, el presidente de El Salvador presentó la segunda fase de la aplicación Doctor SV (donde no se vío presente al ministro de salud). La charla duró casi dos horas y media, combinando términos técnicos medico-digitales con un claro tono político, como si estuviera presentando un avance científico y un acto de campaña al mismo tiempo. Lo curioso es que, a pesar de su duración y de usar mucho lenguaje médico y digital, la mayoría de la gente que la vio quedó confundida y sin entender bien los detalles. En lugar de sentirse como una conferencia clara, muchos la percibieron como una presentación obsesiva y repetitiva, como si se tratara de un producto que  se promociona insistentemente en los anuncios de televisión y canales de cable.

Y mientras se esperaba anuncios en materia económica, políticas públicas en marcha o medidas eventuales para paliar la crisis económica y la emergencia generada por el alza de los combustibles , aparece un tema  ,más para generar rating… que para dar la cara a los problemas del dia a día.

Para muchos observadores críticos, la presentación de Doctor SV funcionó además como una distracción oportuna y un alivio mediático digital. En medio de los huracanes que azotan el tan publicitado modelo de seguridad del gobierno y de la imagen internacional cada vez más deteriorada tras numerosos informes que señalan graves consecuencias del Régimen de Excepción, la larga exposición sobre la aplicación apareció como un respiro digital y tecnológico.

La propuesta fue presentada no como una simple herramienta tecnológica, sino como un punto de inflexión para el sistema de salud. En ese marco, la aplicación fue elevada a la categoría de posible “panacea” contemporánea, una promesa de transformación profunda de la atención médica tal como la conocemos.

Durante la intervención se afirmó que la plataforma alcanza una eficiencia diagnóstica cercana al 93%,  fue proyectada como símbolo de certeza en un terreno donde la certeza nunca ha sido sencilla. La plataforma fue elevada a la categoría de solución transformadora: se afirmó que los médicos asistidos por IA (de Google) alcanzan una asertividad diagnóstica del 93 % una cifra que, más allá de su valor estadístico de estandar mundial,y se planteó la ambición explícita de construir “el mejor sistema de salud del mundo”.


Doctor SV, la aplicación impulsada desde la presidencia de El Salvador, se presenta precisamente así: como una suerte de puente entre la necesidad crónica y la solución inmediata. Casi como si la medicina, agotada de esperar, hubiera decidido volverse digital de un salto.

La idea seduce. eso es bueno ,¿Cómo no hacerlo? Llevar atención médica a gran escala, reducir tiempos de espera, democratizar el acceso… suena menos a política pública y más a una promesa de redención tecnológica. En contextos donde conseguir una cita médica puede parecer una carrera de resistencia, una app que atiende miles de consultas diarias resulta tan atractiva como un oasis en medio de una sequía estructural.

La aritmética de la confianza (los números  ,no pegan)Pues los datos difundidos generan  preguntas :

1.5 a 1.8 millones de consultas en 5 meses
18,000 llamadas diarias
1,400 médicos operando el sistema
15 a 18 pacientes atendidos por médico al día

A simple vista, parecen cifras sólidas. Pero al analizarlas:
18,000 llamadas diarias durante 5 meses equivalen a 2.7 millones de consultas, no 1.8 millones,que mencionan…
1,400 médicos atendiendo 15–18 pacientes diarios : Si hay ~1,400 médicos activos, cada uno atendería en promedio 10-20 consultas por día (dependiendo de turnos 24/7 y distribución). Es factible en telemedicina, pero genera dudas sobre tiempo por paciente (consultas cortas vs. profundas).

No se trata de desacreditar, sino de señalar algo esencial en medicina:la consistencia de los datos también es un indicador de calidad del sistema.Las cifras difundidas llaman la atención. No por su magnitud que también sino por su fragilidad cuando se las observa de cerca.Los datos friós dichos en la cadena reportan:

Entre 1.5 y 1.8 millones de consultas en cinco meses. Al mismo tiempo, se mencionan 18,000 llamadas diarias. Si uno hace el cálculo sin necesidad de ser epidemiólogo ni estadístico,el resultado roza los 2.7 millones de consultas en ese mismo período. No es un matiz menor; es una diferencia que, en términos médicos, sería como confundir fiebre con hipotermia.

Luego está el factor humano, ese componente que ningún algoritmo ha logrado borrar del todo. Se reportan unos 1,400 médicos operando el sistema IA. Si cada uno atiende entre 15 y 18 pacientes diarios, la capacidad instalada parece incluso superior a la demanda declarada. Una paradoja curiosa: un sistema que, al mismo tiempo, parece saturado en discurso y holgado en números.Siguiendo con los números : Tiempo por paciente
Supongamos 18 pacientes/día por médico:Jornada: 8 horas = 480 minutos,480 / 18 = (26 minutos por paciente). Esto SÍ es razonable en telemedicina. Pero entonces:

¿Por qué el sistema necesita 1,400 médicos para 18,000 consultas?.,bastarían aprox.:1,000 médicos o menos (dependiendo de turnos).Sobran médicos o faltan pacientes
O los médicos no están activos simultáneamente (tiempos muertos o relevos);cuanto más impresionantes son las cifras, más delicada se vuelve su coherencia.

El 93%: entre la precisión y el espejismo
Pero el punto más espinoso no está en el volumen, sino en la supuesta precisión.Un 93% de certeza diagnóstica.Dicho así, suena casi milagroso. Supera según se afirma estándares internacionales. Más preciso que sistemas en países con décadas de desarrollo en inteligencia artificial médica. Más certero que entornos donde la validación clínica es casi una obsesión.

El 93% de asertividad o precisión diagnóstica es una cifra oficial sin validación independiente publicada, que las estadísticas agregadas pueden inflar la percepción real de uso frecuente por paciente, que la narrativa de “mejor sistema de salud del mundo” es marketing político fuerte, y que hay razones estructurales (regulación, responsabilidad legal, integración) por las que sistemas similares no se adoptan masivamente en países desarrollados.

En foros internacionales de IA médica (estudios publicados, JAMA, Nature, etc.), las herramientas de IA alcanzan 80-92% en tareas específicas (ej. imágenes radiológicas, dermatología o protocolos estrechos), pero rara vez se reporta >90% en diagnóstico general ambulatorio de forma sostenida y validada independientemente. El 93% aquí es “asertividad diagnóstica del médico asistido por IA”, no de la IA sola.

Es narrativa de marketing político fuerte. Bukele y representantes de Google/CAF lo repiten. En rankings internacionales objetivos (OMS, Bloomberg, etc.), El Salvador no aparece entre los top (generalmente lideran países nórdicos, Países Bajos, Australia, etc.).
Aspecto positivo: Es un avance real en acceso (reduce desplazamientos, atiende zonas rurales, integra recetas y exámenes gratuitos)

Y aquí conviene detenerse.
En la práctica médica global, la IA ha mostrado resultados notables en tareas muy concretas: identificar tumores en imágenes, clasificar lesiones dermatológicas, detectar patrones en grandes volúmenes de datos. Pero el diagnóstico general  ese que combina síntomas, contexto, historia clínica y, a veces, intuición sigue siendo un terreno profundamente humano.

Pretender que una herramienta lo domina con tal nivel de exactitud sin explicar condiciones, metodologías o límites es, cuando menos, problemático.¿Se trata de un triaje inicial?¿Incluye enfermedades complejas o solo cuadros leves?
¿Ha sido validado en entornos independientes?Sin esas respuestas, el 93% deja de ser un dato y se convierte en una declaración de fe.

El mundo que avanza… pero con freno

Hay una razón por la cual sistemas similares no han sido adoptados masivamente en otras latitudes, ni siquiera en potencias tecnológicas. No es falta de capacidad. Es, más bien, exceso de prudencia.La medicina a diferencia de otros campos no premia al primero que llega, sino al que demuestra.Los sistemas de IA en salud pasan por procesos largos, a veces exasperantes: validación clínica, revisión ética, pruebas en múltiples contextos, regulación legal.

Todo esto puede parecer lento, casi desesperante en un mundo acostumbrado a la inmediatez. Pero cumple una función esencial: evitar que el entusiasmo se convierta en daño.Porque, la regulación no frena el progreso; lo contiene para que no arrase.

Cuando una herramienta emergente se presenta como solución definitiva, cuando los números brillan más que las explicaciones, cuando la promesa supera a la evidencia… la salud deja de ser un campo técnico y se convierte en un escenario discursivo.

Innovar sin olvidar el límite
Sería absurdo y hasta irresponsable negar el potencial de la inteligencia artificial en salud. Nada de esto implica rechazar la innovación  si esta permite optimizar recursos, ampliar cobertura, detectar problemas antes de que se agraven. Puede, en efecto, salvar vidas.

Ante ello se pide y exige: innovación responsable

El alto índice de satisfacción según el mandatario (97 %) sugiere que, para muchos usuarios, está cumpliendo una función práctica valiosa.Sin embargo, afirmar que Doctor SV es “el mejor sistema de salud del mundo” es más una frase de marketing político que una conclusión basada en evidencia científica.

En la salud real las cosas no son tan simples. Todavía existen desafíos importantes: muchos pacientes con enfermedades crónicas dejan de seguir el tratamiento, la aplicación no siempre puede manejar casos complicados o síntomas poco claros, en algunas zonas persiste la brecha digital con problemas de internet o acceso a celulares, los médicos pueden saturarse si la demanda sigue creciendo, y hay situaciones que necesariamente requieren atención presencial, como exámenes físicos o complicaciones.

Por eso, las afirmaciones exageradas suelen envejecer mal cuando se enfrentan a la realidad diaria de la atención médica.El valor de la IA en medicina no reside en prometer certeza absoluta, sino en mejorar de forma confiable y transparente lo que ya existe. Eso exige reconocer tanto los logros como los límites, publicar metodologías y someterse a escrutinio independiente con el tiempo.

Porque al final, en salud, no se trata de quién proclama tener el mejor sistema.
Se trata de hacer las cosas bien, con rigor y honestidad, porque hay vidas de por medio.