Bizum Pay: la estrategia de la Unión Europea para romper con Visa y Mastercard y ganar soberanía monetaria.
El Banco Central Europeo (BCE) lleva años impulsando soluciones de pago ‘made in Europe’ para reducir la independencia de proveedores estadounidenses, a los que Washington puede obligar a sancionar a ciudadanos europeos dejándolos sin acceso a su dinero.

Por: Jaime Mejías.
Pese a que Bizum es una compañía española, Bruselas tiene mucho que ver en la estrategia de convertirlo en una solución de pagos equiparable a una tarjeta. Tanto la Unión Europea (UE) como el Banco Central Europeo (BCE) llevan años trabajando con un objetivo: construir una infraestructura independiente frente al país que tiene el oligopolio del sector: Estados Unidos.
En 2018, el ministro alemán Heiko Maas fue el primero en sugerir la creación de “canales de pago europeos independientes de EEUU”. La cuestión avanzó en los dos años siguientes, cuando la Comisión empezó a dar pasos dirigidos a lanzar una infraestructura de pagos que redujese la dependencia de Visa y Mastercard, ambas estadounidenses.
Conectar los ‘Bizums’ europeos
En 2020, un consorcio de 16 bancos europeos creó la ‘Iniciativa de Pagos Europea’, con el respaldo del BCE. Su objetivo fundacional era “crear una solución de pago unificada para consumidores y comerciantes de toda Europa”. En paralelo, la ‘European Payments Alliance’ (EuroPA) —la alianza entre Bancomat (Italia), Bizum, que fue creado en 2016, y MB WAY (Portugal), entre otros— ha avanzado en la interoperabilidad de pagos móviles instantáneos, aportando un estándar europeo de pagos alineado con el proyecto del euro digital, que Europa ha tomado como bandera.
El BCE ve con muy buenos ojos la llegada de Bizum Pay, una pieza clave de su estrategia a nivel continental. Así lo aseguran fuentes del organismo a EL PERIÓDICO. “Apoyamos las iniciativas privadas europeas, queremos que crezcan y se expandan”, sostienen. La visión del supervisor ve al euro digital como un catalizador de la competitividad, que ayudará a soluciones como Bizum o Wero —un sistema de pagos paneuropeo desplegado ya en Alemania, Francia y Bélgica con más de 43 millones de clientes— a seguir creciendo e innovando, dando una infraestructura base paneuropea de forma gratuita a todos los proveedores de pago del continente.
El oligopolio de Visa y Mastercard
“En Europa actualmente hay una dependencia estructural —de EEUU— en los pagos del día a día, ya que aproximadamente dos tercios de las transacciones con tarjetas que se realizan en la zona euro son a través de empresas que funcionan bajo normas no europeas. Muchos de los países del euro dependen totalmente de esquemas internacionales para los pagos presenciales, sin que exista una solución paneuropea”, sostiene David Ibáñez, socio de Risk Consulting de Servicios Financieros de EY.
Visa y Mastercard son el obstáculo más evidente. Ambas compañías operan los esquemas internacionales de tarjetas con mayor uso a nivel mundial, con el 63% de las transacciones, según el Nilson Report de 2024. Siendo estadounidenses, el riesgo de que la mayor parte —si no todos— de los pagos europeos pasen por sus redes, con una Europa enfrentada contra EEUU, es demasiado alto.
Un informe del Parlamento Europeo deja clara esta tesis. “La continua dependencia de la UE de redes de pago no comunitarias, en particular Visa y Mastercard, supone una vulnerabilidad estructural tanto para los bancos europeos como para la soberanía financiera de la Unión”, sostiene.
Sanciones que dejan a los ciudadanos sin banco
En julio de 2025, Washington sancionó económicamente a Francesca Albanese, relatora especial de la ONU sobre Palestina, acusándola de “promover acciones legales contra EEUU e Israel en la Corte Penal Internacional”. Esta sanción provocó que Albanese no pudiera mantener interacciones financieras ni tarjetas de crédito con bancos estadounidenses, dificultando enormemente su operativa bancaria.
“Cuando los pagos dependen de sistemas que están controlados fuera de la UE, existe la posibilidad real de restricciones o incluso de una retirada del acceso, y tratándose de un servicio esencial para los ciudadanos y para la actividad económica, esta dependencia puede convertirse fácilmente en una palanca de presión externa hacia Europa”, sostiene Ibáñez.
Los proveedores de ‘cloud’
Sin embargo, en la dependencia financiera de Europa con EEUU hay una capa más profunda, que corresponde a los proveedores de tecnología en la nube. Amazon Web Services (AWS), Azure y Google Cloud son algunas de las compañías responsables de proveer de la tecnología imprescindible para hacer un pago, y son también estadounidenses. El papel de las cloud en el sector financiero es su capacidad para alojar partes de bancos, fintechs, wallets, pasarelas de pago o sistemas antifraude en internet. Sin sus servicios, muchos pagos no funcionarían.
Por tanto, gran parte del entorno digital de los bancos europeos e internacionales se encuentra alojado en la nube. Pese a que la solución de pago, como en este caso puede ser Bizum, sea autóctona, seguirá dependiendo de forma crítica de una compañía estadounidense, por lo que la independencia no dejaría de ser, en este caso, parcial.
Los bancos centrales avalan a Bizum
El Banco de España (BdE) menciona en su última memoria de supervisión también este riesgo. “La sucesión de incidentes en proveedores como Redsys, Amazon Web Services y Cloudflare, entre octubre y diciembre de 2025, ha reforzado la necesidad de reducir la vulnerabilidad del sistema, caracterizado por su alta dependencia de proveedores tecnológicos externos”, afirmó el supervisor.
Pese a que el euro digital es la pieza pública central de la estrategia del BCE para reducir la dependencia de EEUU, las iniciativas de pago autóctonas, como Bizum o Wero son absolutamente claves para garantizar lo que el banco central define como la “soberanía monetaria”.
