ANTE UNA INERCIA EN LO SOCIO LABORAL CASI CONSTANTE, LOS ÁMBITOS LABORALES NO MEJORARÁN PARA NADA.
Por: Róger Hernán Gutiérrez.
Continuamos con una economía estancada, con bajos niveles de productividad y debilitamiento en aspectos estructurales como lo agroindustrial y la propia industria, que no ofrecen perspectivas de un desarrollo económico que mejore sustancialmente el estatus quo de la clase trabajadora, ello significa una condición depresiva de los salarios y desarrollo laboral, bastante insuficiente para cubrir un nivel de vida en condiciones materiales de existencia satisfactorias, que conduzcan al mejoramiento de los diferentes ámbitos laborales, y se vayan superando los problemas anacrónicos del bajo empleo, la alta y casi permanente informalidad laboral que acrecienta la sub ocupación y propicia una desvaloración del trabajo mismo.
Esto mantiene para el país condiciones de nulo desarrollo que afectan la cultura laboral, se deterioran los derechos laborales, la legislación en sede administrativa y jurisdiccional es totalmente nula, por lo anacrónico, la manera reformista de colocar parches que evaden los problemas centrales de tener una ley laboral muy conservadora, poco aplicable en la práctica y sin resiliencias que permitan una adaptación a un mundo del trabajo cambiante y exigente; pero, el desarrollo formativo de la persona trabajadora es totalmente descuidada, sin los aportes necesarios a nivel privado y público, capaces de construir programas de formación profesional que eleven la calidad y cantidad de la persona trabajadora entre los 12 grados y lo preuniversitario, lo técnico y universitario.
Hay intereses de los sectores corporativos del capital, que socavan un posible desarrollo económico, se exacerban las condiciones de alta concentración de la riqueza producida y las políticas públicas no ofrecen la equidad en la participación productiva y los esfuerzos por establecer negocios que realmente sean rentables, sin el apoyo doloso del gobierno en pro de determinados procesos productivos. La alta concentración de la riqueza en pro del favorecimiento de élites empresariales que no rinden sus ingresos en concepto de ganancias en materia fiscal, lo que anula que todos paguemos de acuerdo a lo que ganemos con claros impuestos progresivos.
La situación laboral, en su estancamiento y sub desarrollo mantiene nulas expectativas de ir por el camino que traiga bienestar a los diferentes sectores laborales—el comercio como actividad económica predominante mantiene un escaso poder adquisitivo en las masas trabajadoras, en tanto el valor agregado en los procesos productivos agrícolas e industriales se nulifica por la falta de políticas públicas que desarrollen las actividades económicas y cadenas productivas, escaso empleo en esas actividades primarias que saturan lo comercial y los servicios se manifiestan inoperantes a cumplir a cabalidad sus funciones: bancarios, financieros, públicos como energía, agua, transporte, educación, vivienda, alquileres, fiscales, justicia, cuidado, defensoría pública y otros.
La inercia laboral es una condición para establecer los parámetros de interés del gobierno y sectores privados del capital que dominan la economía en su favor, y se enmarcan en un sistema comunicacional y tecnológico que pretende encausar la mente y quehacer de la población laboral hacia condiciones de inercia y estáticas que eviten y se opongan a elementos básicos como la reivindicación, la demanda, la protesta, la lucha socio laboral por los cambios y transformaciones hacia mejores condiciones de vida y de trabajo.
La organización sindical está establecida como un inconveniente, ante una política pública y ejercicio gubernamental en pro de reducidos grupos aliados a otros pequeños grupos del capital dominantes de la economía. Es así que los grupos sindicales se bloquean, se nutren de la traición a otros sindicatos más consecuentes con la realidad imperante y sostienen un servilismo hacia la patronal y representativos del gobierno que mantienen una inercia laboral, sin sentido ni causa que lo valga. La oposición por debilitar las libertades sindicales, favorece el modelo no sindicato, promovido en el ejercicio de arena (1989-2009) y fortalecido bajo otras políticas, acciones y estrategias tecnológicas en el actual régimen.
Los ámbitos laborales en su inercia son cada vez más anulados y despojados de los diferentes recursos para producir bienes y servicios, además hay claras acciones de debilitamiento de los derechos laborales y sindicales, sin alcanzar una relación laboral satisfactoria, sin equidad y sin los elementos de justicia social en función del bienestar colectivo; la economía impacta los negocios y las actividades económicas de que se trate son poco desarrolladas para alcanzar niveles de progreso, desarrollo sostenible y sustentable, y ello por cuanto los gobiernos sólo pretenden favorecer condiciones de aprovechamiento de los recursos y altamente concentrados en pro de esos pequeños grupos económicos dominantes. Necesario la organización sindical con adaptaciones en un mundo del trabajo que desplaza, desorienta, deforma lo construido, propone una tecnología compleja y deshumaniza la producción.
*Sindicalista salvadoreño.
