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León XIV ¿empoderamiento profético? Un giro a la diplomacia vaticana.

Por: Jesús Arturo Navarro Ramos. ITESO – México

La respuesta del Papa León XIV a los periodistas al iniciar su viaje a Argelia sobre las declaraciones de Trump no es un asunto menor. En política vaticana la diplomacia se ha convertido en una característica que muchos gobiernos suelen tomar como ejemplo. Sin embargo, ante el conjunto de declaraciones de Trump sobre la posición del Papa respecto a las guerras, la respuesta rompe la lógica de la diplomacia para ubicarse en la arena que entiende Trump. Usando una imagen diría que el Papa se ha comportado a la altura de un joven latinoamericano que se enfrenta a los acosadores diciendo “no te tengo miedo y voy a seguir en lo mismo”. Se trata de plantar cara y enfrentar las situaciones difíciles sin mediaciones y de frente. 
 
La postura de Trump -acostumbrado a someter a los demás, incluso a sus socios, a sus criterios- ha sido deplorable en términos diplomáticos “El Papa León es DÉBIL en delincuencia y terrible para la política exterior. Habla del «miedo» a la Administración Trump […] No quiero un Papa que piense que está bien que Irán tenga un arma nuclear. No quiero un Papa que piense que es terrible que Estados Unidos atacara Venezuela, un país que enviaba enormes cantidades de drogas a Estados Unidos y, peor aún, vaciaba sus prisiones, incluyendo asesinos, traficantes y asesinos, en nuestro país. Y no quiero un Papa que critique al presidente de los Estados Unidos […] Leo debería estar agradecido porque, como todos saben, fue una sorpresa impactante. No estaba en ninguna lista para ser Papa, y solo fue puesto allí por la Iglesia porque era estadounidense, y pensaron que esa sería la mejor manera de tratar con el presidente Donald J. Trump. Si yo no estuviera en la Casa Blanca, Leo no estaría en el Vaticano. Desgraciadamente, Leo es débil […]
 
Más allá de la ignorancia de Trump sobre la Iglesia Católica, los caminos de la gestión pastoral, la diplomacia vaticana y su limitada mirada en asuntos que van más allá de sus propios intereses, ha dado un paso que lo coloca en una posición todavía más complicada.
 
Una vez conocida la declaración de Trump era de esperarse una respuesta diplomática al estilo vaticano, es decir, amablemente política; sin embargo, la respuesta no la ha dado el cuerpo diplomático como sucedió con el cierre de la Basílica del Santo Sepulcro en días pasados. La respuesta viene del mismo Papa en un tono que no deja lugar a dudas de su postura al señalar “No considero mi papel como el de un político, no soy un político, no quiero entrar en un debate con él”. Pero en realidad no es así, pues León XIV coloca de nuevo el tema y le da un alcance mayor al señalar el uso político del discurso religioso en Trump: “No creo que se deba abusar del mensaje del Evangelio como algunos están haciendo. Sigo alzando la voz contra la guerra, tratando de promover la paz, fomentando el diálogo y el multilateralismo con los Estados para buscar soluciones a los problemas. Demasiada gente está sufriendo hoy, demasiados inocentes han sido asesinados y creo que alguien debe levantarse y decir que hay un camino mejor”.
 
El golpe de remate viene cuando se asume norteamericano de manera directa “No le tengo miedo a la administración de Trump. Seguiré hablando en voz alta del mensaje del Evangelio, por el que trabaja la Iglesia”. Este es el planteamiento más fuerte pues por primera vez un líder internacional señala públicamente sus distancias con Trump. Los líderes políticos tienen ya una postura clara que indica que es posible oponerse a Trump de manera frontal y directa. Algo a lo que él no está acostumbrado.
 
Si bien, León XIV señala que no es político esto no implica que no exista una postura política: “No somos políticos, no miramos la política exterior con la misma perspectiva” Sin embargo, le da un giro a su postura para hablar a sus creyentes en términos proféticos “pero creemos en el mensaje del Evangelio como constructores de paz”, lo que finalmente implica una posición política.
 
Más allá de lo anecdótico de combinar el estilo de confrontación de barrio en Latinoamérica plantando cara y retando, la diplomacia vaticana se encuentra ante un dilema: ¿Cómo ser profético en un contexto donde las formas suaves de la diplomacia encubren las relaciones conflictivas? Al parecer León XIV también ha puesto contra las cuerdas al cuerpo diplomático vaticano al mandar a la lona a Trump.