San Romero camino a ser declarado SANTO DE LA IGLESIA.
El teólogo y sacerdote diocesano Vicente Chopin informó que, mediante una reciente circular, el arzobispo pidió a los párrocos oración ante la posibilidad de declarar a monseñor Romero como Doctor de la Iglesia.
Para el sacerdote, ser declarado Doctor de la Iglesia representa un reconocimiento de gran relevancia para la iglesia y para El Salvador, aunque advirtió que el valor de esta iniciativa no debe quedarse únicamente en el título, sino en la aplicación de su pensamiento a la realidad actual.
Chopin explicó que la declaración de Doctor de la Iglesia es un proceso que no se concede a cualquier santo y que requiere, entre otros elementos, un aporte intelectual y teológico significativo a la tradición cristiana. Actualmente, son pocas las figuras reconocidas con este título dentro de la Iglesia católica.
A su juicio, en el caso de San Óscar Romero, uno de los posibles campos de reconocimiento podría estar relacionado con la dignidad humana, los derechos humanos y la defensa de las personas más vulnerables, debido a la profundidad de su pensamiento y a la dimensión universal que ha adquirido su legado.
El sacerdote también destacó que el reconocimiento de Romero trasciende las fronteras de El Salvador y Centroamérica. Señaló que su figura tiene presencia internacional y mencionó como ejemplo el interés que existe en otros países, incluso en África, donde se han impulsado iniciativas vinculadas con su legado.
Chopin valoró positivamente el llamado de la Iglesia a orar para que Romero sea declarado Doctor, pero insistió en que el reconocimiento debe ir acompañado de un esfuerzo por estudiar y aplicar su pensamiento.
El teólogo Chopin planteó que para comprender verdaderamente a San Óscar Romero no basta con abordarlo desde una perspectiva biográfica, devocional o sentimental. Consideró necesario profundizar en sus escritos, homilías y documentos para identificar los principales ejes de su pensamiento y convertirlos en criterios aplicables a la realidad salvadoreña.
Además, sostuvo que el legado de Romero debe pasar también por materiales educativos, recursos audiovisuales, el arte y otras herramientas que permitan acercar su pensamiento a distintos sectores de la sociedad.
Según su interpretación, existe el riesgo de exaltar a Romero como una figura religiosa sin profundizar en las exigencias sociales, éticas y políticas de su mensaje. Por ello, afirmó que estudiar su pensamiento permitiría recuperar criterios de doctrina social de la Iglesia, justicia y responsabilidad ciudadana.
El sacerdote también vinculó la figura de Romero con la relación entre fe, ética y desarrollo social. Señaló que no es posible separar la vida espiritual de la responsabilidad frente a la creación, la sociedad y las personas.
Cuestionó la contradicción entre profesar una fe cristiana y actuar en contra de sus principios. En ese sentido, sostuvo que una auténtica espiritualidad cristiana implica vivir de acuerdo con la acción del Espíritu Santo y Romero fue capaz de interpretar las exigencias de su tiempo y actuar en consecuencia, aun cuando ello significó enfrentarse a sectores de poder.
Chopin recordó que la confrontación de la Iglesia salvadoreña con los sectores de poder no comenzó con Romero. Señaló como antecedentes a Monseñor José Alfonso Belloso y Sánchez y, especialmente, a Monseñor Luis Chávez y González, a quien considera una figura fundamental en el proceso que posteriormente tendría en Romero uno de sus principales frutos.
Para Vicente Chopin, el legado de Romero debe entenderse como parte de una tradición que se transmite de una generación a otra y que tiene como propósito construir una sociedad más justa.
Subrayó que, más allá de que San Óscar Romero sea declarado Doctor de la Iglesia, el desafío principal consiste en conocer, estudiar y poner en práctica su pensamiento, de manera que su legado no quede reducido a la veneración religiosa, sino que contribuya a transformar la realidad social salvadoreña.
