Una vida indigna.
Por: José Meléndez.
El salvadoreño de a pie sobrevive combinando el alivio de la drástica reducción de la violencia pandillera con el peso de una economía apretada. Una gran parte de la fuerza laboral se gana la vida en la economía informal (ventas callejeras, pequeños comercios o servicios independientes). La mayoría de la población percibe ingresos que no llegan a ser modestos, como señalan estadísticas recientes, en las que un alto porcentaje de trabajadores gana menos que el salario mínimo tradicional o vive día a día con recursos limitados. El costo de la vida y los precios de los alimentos representan el mayor desafío diario para las familias. En cuanto al papel vital de las remesas, es el dinero enviado por familiares desde Estados Unidos que sostiene el consumo y la estabilidad de miles de hogares. Este ultimo funciona como un amortiguador social indispensable frente a la falta de empleos formales bien remunerados.
Para tener un mapa más preciso de la situación, debemos considerar otros factores que inciden en la situación precaria de las mayorías desposeídas.
En 2023, la densidad de población de El Salvador fue de entre 300 y 305 habitantes por kilómetro cuadrado, según un cálculo basado en una población aproximada de 6,31 millones de habitantes y un territorio de 21,041 kmZ. En contraste, nuestro vecino del norte, Honduras, presenta una densidad de 95 habitantes por kmZ en una superficie de 112,492 kmZ.
Como consecuencia de lo anterior, surge el hacinamiento, definido como la acumulación excesiva de personas en un área determinada, resultado de un espacio reducido. En el contexto de los hogares, ocurre cuando el número de habitantes supera la capacidad de la vivienda o de las habitaciones disponibles, como sucede cuando hay más de tres personas por cuarto. Esta condición facilita la rápida propagación de enfermedades infecciosas y respiratorias debido al contacto cercano. Además, genera estrés, ansiedad y falta de privacidad, lo que dificulta el descanso y el estudio en la infancia. En términos de higiene y seguridad, el hacinamiento dificulta mantener limpios los servicios básicos y aumenta los riesgos en caso de emergencias o accidentes.
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Finalmente. Es de lamentar, algunos connacionales que viven fuera del país…caen bajo el hechizo de los anuncios impresionantes del aparato propagandístico oficialista; creen que el brillo de nuevas infraestructuras equivale a una vida digna para todos. Si usted, estimado lector, tiene dudas sobre lo que aquí se expone, le invitamos a recorrer los barrios marginados, pero no desde la comodidad de un auto: camine, converse con sus habitantes y descubrirá una realidad muy distint
