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Evocando a Guillermo Manuel Ungo, la voz de un pueblo en lucha.

Por: Víctor Manuel Valle Monterrosa.

A medida que el tiempo pasa, hechos y personalidades de la historia política nacional se van desvaneciendo en la memoria colectiva. Por eso es bueno recordarlos  de vez en cuando. Guillermo Manuel Ungo, político revolucionario de firme convicción democrática en El Salvador, falleció hace 35 años, cuando el 55% de la población salvadoreña actual no había nacido y probablemente menos del 25% tenga algún recuerdo de sus actuaciones políticas.

Cuando murió en México el 28 de febrero de 1991, Guillermo Manuel Ungo era el Secretario General del Movimiento Nacional Revolucionario (MNR),  partido miembro de la Internacional Socialista, y uno de los Vicepresidentes de dicha organización mundial de partidos progresistas impulsores del Estado como promotor de transformaciones sociales. El MNR se evaporó en los 1990.

Este año se conmemora el cuadragésimo aniversario de la designación de Guillermo Manuel Ungo como uno de los vicepresidentes de la Internacional Socialista (IS) y es bueno ver el hecho en sus raíces y contexto.  Fue en el XVII Congreso de esa organización mundial, celebrado en Lima, Perú,  en junio de 1986 que delegados de partidos progresistas de los cinco continentes decidieron tal distinción.

Con esa designación, Guillermo Manuel Ungo llegaba a formar parte de un grupo de estadistas de talla mundial como Willy Brandt, líder del Partido Socialdemócrata de Alemania y artífice de la unificación de ese país, quien era el presidente de la IS. Entre los otros vicepresidentes estaban Francois Miterrand , presidente de Francia y Felipe González, presidente del gobierno español, ambos presidentes de su país por 14 años incluida toda la década de los 1980.

También en los 1980 otro referente del progresismo mundial,  Olof Palme, primer ministro de Suecia, asesinado justamente  unos meses antes del citado Congreso de Lima, era uno de los Vicepresidentes de  la IS y como tal murió. A ese grupo de estadistas se unió Guillermo Ungo en 1986 y se convirtió en “la voz de un pueblo en lucha” con proyección histórica y mundial.

En 1986,  El Salvador vivía en  conflicto,  de raíces internas pero alentado por la confrontación geopolítica de la época,  con una insurgencia que buscaba darle fin una dictadura y comenzar la democratización del país, lo cual era en síntesis el planteamiento político de la alianza Frente Democrático Revolucionario (FDR)  con el FMLN, en la que Guillermo Ungo fue una voz de gran estatura como estadista respetado por la causa progresista del mundo. Su testimonio sobre lo justo de la lucha y del resultado político buscado se escuchaba en países de relevancia política de todos los continentes. Ser uno de los vicepresidentes de la IS y la justa lucha del FDR-FMLN le daban ese privilelgio.

En 1986, Guillermo Ungo ya había estado al frente del partido Movimiento Nacional Revolucionario desde 1969 cuando se le designó Secretario General; fue candidato a la Vicepresidencia de la República  en una alianza electoral democrática de 1972, dirigente de un Foro Popular que fue el ariete político para derrocar, en 1979, el gobierno represivo y antidemocrático del general Carlos Humberto Romero y miembro de una Junta Revolucionaria de Gobierno, ejecutivo  colegiado efímero de fines de 1979. En noviembre de 1980 llegó a ser el presidente del FDR, en alianza con los cinco grupos guerrilleros del FMLN  que pugnaban por un gobierno democrático y revolucionario. El presidente antecesor de él, Enrique Álvarez Córdova,  fue asesinado en noviembre de 1980  por escuadrones al servicio del estamento militar.

Cuando falleció el 28 de febrero de 1991, por causas naturales, en un hospital de México. Guillermo Ungo había tenido un papel fundamental como propulsor de la negociación que, con el auspicio del Secretario General de las Naciones Unidas (ONU), actuando por mandato del Consejo de Seguridad, mantuvieron los dirigentes del FMLN con el Gobierno de El Salvador para darle fin al conflicto político militar interno de El Salvador y que permitió la firma de un Acuerdo de Paz de enero de 1992, un hito en la historia de El Salvador y de la ONU.  Con el Acuerdo de Paz El Salvador entró en el cauce de la democratización para un cambio social en beneficio de los postergados de siempre, proceso aún inacabado que tiene que luchar para sobrevivir sin adulteraciones.

Guillermo Ungo comenzó su actuación política como dirigente estudiantil universitario de Acción Católica Universitaria Salvadoreña en la década de los 1950, aunque nunca militó en el Partido Demócrata Cristiano  que su padre de igual nombre había contribuido a fundar en 1960.

Guillermo, al conluir su secundaria, fue a estudiar un Grado Asociado en disciplinas editoriales en el  Carnegie Technological Institute, Pittsburgh, Estados Unidos, ahora convertido en  la prestigiosa Carnegie-Mellon University. Después fue un destacado  estudiante y docente de Derecho de la Universidad de El Salvador.

Su tesis de grado de Doctor en Jurisprudencia de la Universidad de El Salvador, en 1963, premiada con medalla de oro,  fue sobre el derecho de insurrección del pueblo salvadoreño. Recién graduado se incorporó por un tiempo al equipo plural dentro del progresismo que apoyó, en 1963,  los trabajos de reforma universitaria del  Rector de la UES Fabio Castillo Figueroa. Fue cuando comenzamnos una amistad y compañerismo politico que mantuvimos hasta su muerte en 1991.  En 1964, como Secretario privado del rector Castillo, lo acompañó a un viaje por Europa que incluyó la Unión Soviética, lo cual causó  gran controversia y agitación sediciosa de la derecha del país.

En 1969, en la secuela de  guerra contra Honduras, hubo inquietud política y cierta apertura. El MNR, fundado y legalizado en 1967 por Rodrigo Antonio Velasquez Gamero, estaba debilitado  y un grupo de políticos progresistas, como Ítalo López Vallecillos, literato, Gerardo Godoy, médico y científico de la Microbiología, Hugo Navarrete, ingeniero civil, Marco Antonio Vásquez, médico y otros me encargaron la coordinación de una convención que el 24 de agosto de 1969 eligió a Guillermo Ungo Secretario General del partido, cargo que mantuvo hasta su muerte 22 años después.

Aunque hay varios trabajos biográficos bien intencionados sobre Guillermo Ungo, como por ejemplo la biografía  publicada en el 2012 por Roberto Turcios, aún es pertinente concebir una biografía contextuada de su evolución política y sus muchas luchas signadas por  una posición revolucionaria y democrática con un profundo sentido de la ética y de los ideales humanistas. Existen algunas inicitativas desde la sociedad civil que intentan la perpetuación de su nombre para que no caiga en el olvido injusto; una fundación que lleva a cabo estudios e investigaciones sobre temas políticos y sociales (FUNDAUNGO) y un proyecto de promoción de la calidad de vida de una comunidad rural llamado Ciudadela Guillermo Ungo. Ambos son buenos esfuerzos para homenajear la memoria de un gran luchador político y social en El Salvador.

Es positivo y promisorio que nadie puede adjudicarse la exclusividad de la vasta herencia política y moral de Guillermo Manuel Ungo. Sus actuaciones inspiradoras  son patrimonio de todos aquellos salvadoreños que como él pensamos que, en El Salvador, “No se puede ser demócrata sin ser revolucionario, ni ser revolucionario sin ser demócrata”. El recuerdo de Guillermo Ungo advierte: la lucha continúa.