LA SINDICACIÓN: UN ARTE EN LA LUCHA POR LA SOBREVIVENCIA Y CONDICIONES DE VIDA PARA UN MÍNIMUN VITAL, HACIA UN ESTADO DE BIENESTAR.
Por: Róger Hernan Gutierrez. *
La sindicalización en el contexto global se sostiene por hoy en una incertidumbre geopolítica, siendo claro que todos los países se mueven tratando de posicionarse en pro de lo que tienen y en prepararse ante el movimiento geopolítico de potencias dominantes en el mundo que quieren imponerse, arrebatar, apropiarse de los recursos, dando paso hacia una renacionalización de las cadenas de suministro, bajo un colapso del orden basado en normas, la creciente desigualdad que hace más difícil la sindicación y defensa de los derechos humanos, sectores emergentes y clústeres (agrupación o concentración de elementos, empresas, instituciones o computadoras que se relacionan entre sí por proximidad o función para trabajar en conjunto) geográficos, y la transición energética (el cambio global de un sistema basado en combustibles fósiles a otro basado en energías renovables. Su meta es lograr cero emisiones netas de carbono para 2050 y frenar el cambio climático).
En ese contexto ¿Qué podemos entender hoy por sindicación? Dentro del ámbito laboral y sindical, se trata de una afiliación gremial— para hablar de un grupo de personas que comparten una misma profesión, oficio o actividad: la acción de unirse o inscribirse en un sindicato para defender intereses comunes. Un derecho fundamental que tienen facultad las personas trabajadoras para crear organizaciones sindicales de manera libre y sin autorización previa; situación que está muy debilitada por los distintos gobiernos que toleran el incumplimiento de los derechos y un ejercicio democrático de defensa jurídico-legal plena de dichos derechos.
¿Cuál es el modelo sindical que vemos en el país? Es de supeditación plena al patrón, la persona trabajadora es poco o nada calificado, y está tan aferrado en su relación laboral a los designios y subordinación patronal, que piensa que le debe a la empresa que lo contrata toda su dignidad y, jamás o muy poco defiende su contrato individual de trabajo como primer derecho laboral, en consecuencia, presenta condiciones y sentimientos de temor a que le quiten el trabajo. Lo que lleva a un modelo con poca membresía a veces la mínima legal (35), sin fuerza para cambiar los contextos de alta jerarquización y verticalidad existentes en las empresas, sobre todo en las medianas y grandes empresas; además existe un alto nivel de ignorancia sobre el contexto jurídico-legal que da existencia y acción a un sindicato.
¿Cuál es el proceso? Es de un contexto poco o nada permisivo en las empresas para la existencia del sindicato, el proceso de construcción es de total debilidad y oposición, la estructura legal en nuestro caso es de 1963, con mínimas reformas en 1972 que no han dado pie a la defensa de derechos mínimos como las 8 horas, el pago de horas extras más allá de las legales, el pago del salario que claramente se ve retrasado, por la vía electrónica donde muchos trabajadores(as) desconocen dicha forma de pago; no pago del salario mínimo; a veces en casos extremos se paga un mes o catorcena y otro no; el Ministerio de Trabajo está en su mayoría confabulado con las empresas para cumplir a cabalidad con estos derechos; retraso en la entrega de personería jurídica y credenciales para actuar; las empresas desconocen de los derechos laborales y de sindicación; la lista de afiliados constituyentes es en muchas veces no reconocida por la empresa, hay claras presiones y acciones de despido de los que hacen ejercicio de este derecho. Y existe demasiada injerencia de la patronal y de la cartera de trabajo en la constitución y ejercicio pleno de la libertad sindical.
¿Funciona el mismo modelo en diferentes contextos? No, hay diferencias claras en el ejercicio sindical con el sector privado y el sector público—este último tuvo ligeras modificaciones en virtud de reformas a la ley del servicio civil, dedicada en mucho al derecho administrativo, al que claramente se le impedía el derecho de sindicación, y fue hasta la ratificación de los convenios de la OIT el 151 sobre todo, relaciones de trabajo en la administración pública, 87 y 98, bajo la presión comercial del tratado de libre comercio en 2006. En el sector privado el sector financiero y bancario no existe sindicación, en las transnacionales es muy difícil, en las maquilas luego de más de 40 años de existencia existe muy poca y aún no se dispone de ningún contrato colectivo; la sindicación en dicho sector tiene que ver con políticas públicas que deslegitiman dicho derecho en contubernio con las empresas que acumulan riquezas o tienen una dominación importante en la economía del país.
Construir un movimiento sindical diverso y sostenible es una tarea incumplida por muchas de las razones apuntadas; y lo básico la propia sindicación de la persona trabajadora sigue estando obstruida por diversos campos en lo político, social, económico y medio ambiental; nada por hoy nos asegura que nuestra labor de sindicación sea transformadora en materia de género e incluya a la juventud, a los grupos de la diversidad, los trabajadores no manuales (empleados de cuello blanco), los dentro de lo mal llamado informalidad de la economía y los migrantes, por decir algunos.
*Sindicalista salvadoreño.
