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El Vaticano en América Latina. La estrategia de lo imposible.

Por: Elio Masferrer Kan. *

El cardenal Parolin, diplomático de carrera y secretario de estado de la Santa Sede visitó Guatemala (1-4 de agosto) y México entre el 4 y el 6 de agosto, la presencia del jefe de la burocracia vaticana se hace como una estrategia destinada a fortalecer la presencia de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana en el continente. La decisión de León XIV de visitar Argentina, Perú y Uruguay explica esta tendencia. En Argentina la jerarquía católica, designada en su mayoría por el papa Francisco está abiertamente confrontada con el presidente Milei, simultáneamente las últimas encuestas muestran un descenso vertiginoso de las practicas del catolicismo, un fortalecimiento del campo evangélico y el aumento de la increencia entre los jóvenes. Un sector importante de los evangélicos respalda en forma consistente las políticas de Javier Milei, que afecta notablemente a amplios sectores de la población. Es importante recordar que en Argentina la Iglesia tiene un estatus de “religión protegida por el Estado”. La vicepresidenta Victoria Villarruel es católica de la ahora excomulgada corriente lefevbrista Fraternidad San Pio X y está confrontada con Milei.

El caso de Uruguay tiene un perfil totalmente distinto, es el país latinoamericano que implantó en 1919 medidas anticlericales y laicistas más radicales. No se festeja la Semana Santa, es la Semana del Turismo, el 25 de diciembre se festeja el Dia de la Familia (Navidad), el 6 de enero es el Día de los Niños (Reyes Magos o Epifanía). Asimismo, el papel de la Masonería es importante en la política uruguaya, además alentados por la radical separación entre la Iglesia Católica y el Estado, históricamente ha recibido importantes migraciones de protestantes europeos y de diversas iglesias cristianas ortodoxas, además de un importante proceso misionero de las iglesias norteamericanas del movimiento de Santidad y desarrollos posteriores. Tabaré Vázquez el reelecto presidente del Uruguay por el izquierdista Frente Amplio fue miembro de la masonería y el actual presidente también del Frente Amplio nació en una familia católica, fue monaguillo en su niñez y actualmente se declara agnóstico.

La visita al Perú resulta más complicada pues León XIV tiene nacionalidad peruana, hizo trabajo misionero durante largos años en ese país y fue obispo de Chiclayo, antes de ser promovido al cardenalato por Francisco. Recordemos que fue Superior General de la Orden de San Agustín. El “detalle” es que la actual presidenta, Keiko Fujimori y su padre, el también presidente Alberto Fujimori desarrollaron importantes contactos políticos con líderes evangélicos conservadores, quienes fueron y son importantes respaldos de Fuerza Popular, el partido político liderado por Keiko. Recordemos también que su contrincante ganó en voto popular en territorio nacional y perdió por el voto de los peruanos en el exterior. Históricamente la Jerarquía católica se confrontó políticamente con los Fujimori. La Iglesia católica tiene un rol de religión protegida por el Estado.

En Guatemala los sectores progresistas de la Iglesia Católica respaldaron discretamente al actual presidente Arévalo durante su candidatura y le ayudaron a librar el conflicto poselectoral y de alguna manera gestionaron el respaldo del también católico Biden, presidente de Estados Unidos en ese entonces. La vicepresidenta Karen Herrera es bioquímica de licenciatura, tiene una maestría en estudios ambientales y lo más notable es que su doctorado es en ciencias sociales y políticas por la Universidad Pontificia de Salamanca, definiéndose políticamente como “humanista cristiana”. El conflicto poselectoral fue impulsado por sectores evangelicals guatemaltecos, fuertemente relacionados con la ultraderecha cristiana de Estados Unidos. Aunque Arévalo-Herrera fueron respaldados por las bases evangélicas, que no aceptaron el liderazgo evangélico de teología de la prosperidad.

La situación mexicana tiene muchas peculiaridades, lo más notable es que la presidenta es de origen judía, aunque no religiosa y en el conflicto palestino plantea la “solución de dos estados”, tema que discrepa con el actual gobierno israelí. Por otra parte, la Jerarquía católica está fuertemente confrontada con el Gobierno de la Cuarta Transformación de López Obrador-Sheinbaum y respalda a opciones opositoras, en términos eclesiásticos los obispos están confrontados con el proyecto de Francisco-León XIV y teológicamente relacionados con la mayoría del Episcopado norteamericano que respalda a Trump. No olvidemos que Francisco, por primera vez en la historia de México recibió a las candidatas presidenciales en el Vaticano, lo cual fue un discreto respaldo a Sheinbaum, quien pudo así neutralizar estrategias antisemitas.

El Vaticano ensaya la consolidación de sus posiciones en el continente americano, a la vez que se confronta discretamente con las políticas de MAGA y First America propuestas por Trump, no olvidemos que Prevost, ahora León XIV es ciudadano americano por nacimiento, y lo ejerce, con una gran discreción, pero con firmeza y un proyecto político antagónico. Si nuestros lectores quieren entender la política vaticana, deben comprender que la Iglesia “juega varias partidas de ajedrez en el mismo tablero”.

*Doctor en antropología, profesor investigador emérito ENAH-INAH