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IMPOPULAR. Rolando Castro busca cambiar la jornada de 8 horas diarias de trabajo en El Salvador.

Por: Saúl Baños.

El Consejo Superior del Trabajo -CST- anunció el pasado 19 de agosto a través de su presidente, el Ministro de Trabajo Rolando Castro, que ha creado una comisión técnica que definirá una ruta de trabajo para ver la viabilidad de modificar la jornada laboral, principalmente en el sector industria, con prioridad en la maquila textil y maquila. Según el Ministro, en dos meses se espera que la comisión entregue la propuesta.

El anuncio generó preocupación y reacciones en la población, especialmente en el sector trabajador del país; sobre todo, porque el ministro adelantó que se tiene la idea de trabajar 11 horas diarias durante cuatro días y descansar tres, o bien, trabajar cuatro días y descansar cuatro, mediante turnos rotativos.

Esta propuesta debe ser discutida ampliamente con distintos sectores antes de tomar una decisión. Hay que tomar en cuenta que esta idea no es nueva en el país, el registro más reciente data del año 2010, cuando la Cámara de la Industria Textil, Confección y Zonas Francas de El Salvador (CAMTEX), presentó una propuesta para, según ellos, crear más empleos en el sector maquila. Para ello, decían, se debía llevar a cabo una modificación a la jornada ordinaria aboral de ocho a doce horas diarias, laborando tres días a la semana.

En ese sentido, la propuesta del ministro no tiene nada de nuevo. Sólo que, en aquella ocasión, la propuesta de la CAMTEX no fue aprobada porque la correlación dentro del CST no permitía una postura unánime entre los tres sectores ahí representados; además, porque el cambio pretendido requería modificar la Constitución de la República de El Salvador el cual en su Art. 38 inciso 6, establece que “la jornada ordinaria de trabajo efectivo diurno no excederá de ocho horas y la semana laboral de cuarenta y cuatro horas.” En 2010 en la Asamblea Legislativa, la propuesta no fue bien vista.

Ahora bien, hay que decir que con las reformas constitucionales realizadas recientemente para reformar la Carta Magna, no hay obstáculo para modificarla; y también ahora se tiene una correlación que puede generar consenso dentro del CST.

Por lo que, si el Ejecutivo tiene la voluntad de hacer estos cambios, lo puede hacer porque tiene las condiciones legales e institucionales para hacerlo. Sin embargo, la propuesta del ministro de trabajo parece sólo haber nacido de su seno, al menos no se ha sabido que ésta haya surgido de un acuerdo conjunto entre ministros, o con la participación de, por ejemplo, el Ministerio de Economía; incluso del mismo presidente de la República. Y es que una propuesta que presupone un impacto en la población y en la economía, debería ser analizada más amplia y detenidamente.

Más allá de si se cuenta con las condiciones legales y de correlación para poder aprobar la medida, la discusión debe ir más allá de si se tienen esas condiciones; ya que, lo anunciado por el ministro va en contra de la tendencia que muchos países están actualmente adoptando como alternativa al modelo tradicional de jornada laboral. Países

de la Unión Europea, Reino Unido, Chile, Corea del Sur, México, entre otros, están en el proceso de reducir la jornada laboral diaria y semanal, no de ampliarla.

También, se deberían valorar los pros y contras de una medida como esa, pero también se debe identificar para quiénes sería los beneficios o perjuicios de los pros y los contras.

Generalmente, quienes impulsan estas propuestas las acompañan con argumentos favorables en cuanto a decir que con ellas se aumentará la productividad y la creación de más empleos. Pero, hay evidencia sobre un riesgo de adoptar una flexibilidad falsa, ya que una mala implementación puede significar que la flexibilidad solo beneficie al empleador. Así es como ha venido ocurriendo y sigue ocurriendo en el sector maquila salvadoreño debido a que se sabe que se labora bajo la modalidad de trabajo efectivo, que implica contabilizar sólo aquel tiempo que se dedica al trabajo, donde no se toma en cuenta las pausas de descanso o cuando el trabajador va al baño, por lo que al final del día la jornada ordinaria de trabajo es mayor a ocho horas diarias sin reconocimiento de horas extras.

En cuanto al argumento que una medida como esta aumenta la productividad, la evidencia de la OIT sugiere que jornadas más largas no equivalen a mayor productividad, sino por el contrario, puede haber baja de productividad debido al cansancio del trabajador.

Si bien estos esquemas de horarios pueden funcionar en países como China o los Estados Unidos, o en otros donde la productividad debe ser grande por sus volúmenes de exportación. Contrariamente, el déficit comercial de El Salvador sigue siendo elevado, es decir que hay mucha más importación que exportación. Y en ese escenario, se cae el argumento de la conveniencia del esquema propuesto para aumentar la producción y el empleo, porque podría darse una sobreproducción y consecuentemente, pérdida de empleo. Esto incluso, no conviene al sector empleador.

Desde esta perspectiva, la propuesta es inviable. Además, el anuncio hecho por el ministro es impopular, ya que toca un tema muy sensible para la clase trabajadora, por lo que puede ser hasta inconveniente el momento en que se ha hecho el anuncio porque el país está en un período preelectoral, a pocos meses de las elecciones de 2027.

En cambio, lo que el ministro debería estar promoviendo es, tanto dentro del CST como en el Consejo Nacional del Salario Mínimo, un estudio sobre el encarecimiento del costo de la vida, de los productos de la canasta básica y sobre el aumento al salario mínimo.