China construye. El gobierno hace «show» y escenografía. (Biblioteca sin libros ni lectores, estadio por gusto, convenciones sin bosque).
Por: Miguel A. Saavedra.
Mientras una delegación salvadoreña negocia en China, la pregunta no es qué nos van a construir.,sino qué país queremos construir. En una visita y agenda bilateral que se desconoce , se vuelve a poner sobre la mesa la relación entre ambos países.
Y mientras los funcionarios se reúnen, conversan ,negocian y llegan a posibles acuerdos, hay una pregunta que probablemente muchos salvadoreños se hacen desde aquí:
¿Qué podemos esperar esta vez?
Porque ya en el pasado hemos recibido proyectos, anuncios y grandes obras.
Pero la pregunta incómoda es otra:
¿Cuánto de eso se ha convertido realmente en desarrollo, bienestar y oportunidades para la gente?
La relación con China podría ser una extraordinaria oportunidad para un país pequeño como El Salvador.Pero una oportunidad diplomática no se mide solamente por la cantidad de obras que se consiguen.Se mide por las capacidades que un país logra desarrollar gracias a esa relación.
China construye bienestar y desarrollo. A la gente aquí la conforman con obras de cemento que duran poco y escenografía masiva.De sistemas de bienestar a estética sin pueblo,biblioteca sin libros, estadio sin mundial, convenciones sin bosque.
¿Qué podríamos aprender de China si dejáramos por un momento de discutir si nos gusta o no su modelo político?
Porque una cosa es admirar un sistema político y otra, muy distinta, observar cómo un país enfrenta problemas concretos. Y China, nos guste o no, los enfrenta como lo que son: problemas de planificación, tecnología, infraestructura, ciencia y organización.¿Qué podemos envidiarle a China? No sus rascacielos. Su capacidad para convertir problemas en proyectos para el desarrollo y bienestar.
China tiene más de mil millones de habitantes, enormes diferencias territoriales, zonas áridas, regiones densamente pobladas, problemas históricos de contaminación, presión sobre el agua y una demanda alimentaria gigantesca.
La fórmula que aplican es brutalmente pragmática: producen con técnicas capitalistas y el producto de la riqueza generada se comparte, se invierte y se planifica con lógica de Estado.
No es romanticismo. Es supervivencia a escala continental.
Con menos del 9% de la tierra cultivable del mundo, produce el 25% de los cereales y alimenta al 20% de la población mundial. Otros cálculos más duros lo ponen incluso en 7% de tierra para alimentar al 20%. Mientras nosotros discutimos si el agro es rentable, ellos entendieron que es estratégico. La autosuficiencia alimentaria superó el 97% en 2013 no por discurso, sino por obsesión técnica.
Lo que deberíamos envidiar .
Si limpiamos la propaganda(que si fuera alimento nutriría a todo un pais) y nos quedamos con el método, esto es lo envidiable:
1. Tecnificación de extensas áreas para garantizar producción local.
China no dejó su agricultura al mercado. Su agricultura a pequeña escala es única: la propiedad colectiva de la tierra garantiza que todas las familias rurales tengan derechos de uso. Hablamos de cerca de 200 millones de pequeños agricultores, no como folclore, sino como base productiva. El famoso Documento No. 1 de cada año no habla de estadios, de luces en parques o de stand presidencial en el aeropuesrto ,habla de estabilizar producción de cereales, diversificar importaciones y aumentar apoyo tecnológico a los agricultores. Tierra + tecnología + ciencia + logística. Eso es planificación a corto y largo plazo.
2. La seguridad alimentaria no comienza en el supermercado.
Uno de los aspectos más interesantes es que la seguridad alimentaria no se reduce a grandes extensiones de cereales. Existe una visión mucho más amplia y sostenible.
Fomentaron y masificaron pequeños espacios para contar con alimentos cultivados para uso familiar. Huertos periurbanos, cooperativas por áreas productivas, agricultura de patio, agricultura vertical. Entendieron que la seguridad alimentaria empieza en la parcela familiar, no en el contenedor de importación. Nosotros seguimos creyendo que seguridad alimentaria es tener dólares para importar arroz , frijol , maíz y verduras cada año para favorecer con las importaciones a la docena de socios y amigos.
3. El agua no debería tener una sola vida.
Han creado y diseñado mecanismos y técnicas para el reaprovechamiento de las aguas residuales, para usos incluso agrícolas.
China se puso como meta utilizar más de 18.000 millones de metros cúbicos de agua no convencional en 2024. En el 14º Plan Quinquenal exigieron aumentar al 25% la proporción de aguas residuales tratadas para reutilización. Ya hay plantas que tratan más de 30 millones de litros al día con haces de electrones y logran reutilizar más del 70% del agua tratada.
Aquí seguimos tirando el agua del fregadero, del inodoro y del agro al mismo río Lempa y luego nos quejamos de la sequía. China entendió que el agua es un ciclo, no un producto desechable.
4. Descontaminación y restauración ecológica.
Donde nosotros vemos maleza, ellos ven un sistema rescatado.
Descontaminación de cuerpos de agua de elementos que roban oxígeno al agua: lechugas de agua, jacinto, bulbos o plantas parásitas.
El caso más expectacular es el lago Dianchi, en Kunming. El quinto lago más grande del país, sinónimo en los ochenta de contaminación severa por aguas negras. Hoy es referente mundial en restauración gracias al llamado modelo chino de gestión de lagos, que combina dragado, restauración ecológica y uso de alta tecnología.
No lo limpiaron con discursos, ni con cámaras o multas más caras. Lo convirtieron en laboratorio vivo: robots autónomos que recolectan basura flotante y monitorean calidad del agua 24 horas y desde 2024 un cerebro digital del lago con sensores, plataformas y modelos predictivos que vigilan en tiempo real.
Compáralo con el Cerrón Grande , Suchitlán , Coatepeque , Guija o Ilopango: espejos llenos de ninfa, lirio y promesas de campaña cada cinco años.
5. Programas de seguridad alimentaria
Hasta el último rincón de ese país continente.Ese es el detalle que duele. No hay aldea sin plan. Wuhan, la ciudad de los lagos, con 166 lagos interconectados, reconvirtió antiguas zonas de pesca en humedales y restauró vegetación para mejorar la capacidad de autolimpieza de sus cuerpos de agua. China no llegó hasta aquí solamente construyendo edificios. Llegó construyendo sistemas.
El espejo salvadoreño:El pobre y la lámpara de los deseos
Pedimos de todo, menos como mejorar un país.Aquí debemos ampliar todavía más la mirada.Porque El Salvador tiene algo que China no tuvo cuando comenzó muchas de sus grandes transformaciones: tamaño manejable, tierra fértil casi todo el año, agua subterránea, una diáspora que manda más que el presupuesto de varios ministerios y una posición geográfica privilegiada.
Y da lástima la falta de visión estratégica y de diplomacia.
Aprovechando relaciones diplomáticas excelentes con la República Popular China, que según la propia Cancillería han permitido proyectos emblemáticos como el Estadio Nacional, el Puerto de La Libertad, proyectos de agua y la Biblioteca Nacional, nos comportamos como el pobre que se encuentra una lámpara de los deseos y pudiendo pedirle un nuevo mundo local, le pide:
Una biblioteca moderna, que lo que menos tiene es libros y lectores. Un acuerdo de 500 millones de dólares destinados a biblioteca, estadio, muelle que ya lo remodelaron 3 años después y planta potabilizadora convertido en vitrina en una zona donde ya no hay agua.
Un estadio para 50.000 personas, cuando tenemos 50 años de no ir a un mundial y nuestras ligas menores juegan en potreros.
Y un megacentro de ferias y convenciones en la finca El Espino, que implica pavimentar parte del parque boscoso uno de los pocos grandes espacios verdes de la ciudad. Es decir, talar el único pulmón ecológico del Gran San Salvador para ponerle aire acondicionado a convenciones y eventos.
China nos tiene enorme expertís en: tecnificación, riego, transferencia tecnológica ,tratamiento de aguas, restauración de lagos, agricultura de pequeña escala. Nosotros pedimos cemento fotogénico.
El talento humano: Lo que China ,sí construye antes que los edificios
Se nos olvidó lo más valioso. El talento humano.
China, antes que edificios, construye cerebros. Y lo hace con la misma lógica con la que maneja el agua o la tierra: como sistema.
Un gobierno visionario no solo manda a 35 becarios sueltos a ver qué traen.Busca cooperacion de talento altamente especializado con misiones completas. Solo en Nigeria ,la coopeperación China ha destinado a casi 700 expertos chinos desde 2003, en misiones de al menos dos años, que han introducido nuevas tecnologías e intercambiado mejores prácticas con sus homólogos en riego, producción y pecuaria.
En África montó el programa de estudio de tecnología agrícola de tres años, trayendo a 34 estudiantes de ocho países para mejorar conocimientos y habilidades prácticas en agricultura moderna en su propia Estación Experimental de Quzhou.
Ahora replica lo mismo en Colombia bajo la gestion del ex-presidente Petro: un Instituto Internacional Conjunto Chino-Latinoamericano con recursos del Ministerio de Educación y universidades de ambos lados, para impulsar formación del talento agrícola, investigación conjunta y programas de intercambio, conectando a jóvenes rurales con conocimiento de frontera.
¿Y qué dice nuestro convenio? Tenemos 34, 35 jóvenes becados por año. Brillante. Pero sin sistema.Pudimos haber pedido(gestionado) lo que de verdad transforma un país:
Un Centro Binacional de Talento para el Agua, con 500 técnicos salvadoreños formados en reutilización de aguas residuales y ciudades esponja.
Una Escuela de Restauración de Lagos, para que Suchitlán ,Coatepeque e Ilopango no sean lechuga y lirio, sino el Dianchi centroamericano.Un Parque de Demostración Agrícola en el Bajo Lempa, como los 12 que China ya tiene en el extranjero, para tecnificar esas 200 mil parcelas familiares que aquí siguen con azadón en laderas.
Un Instituto del Arroz y Maíz Híbrido Tropical y de Semillas Resilientes, con compromiso de retorno obligatorio al país. No para colgar diplomas en la pared, sino con una misión concreta: reactivar los sistemas de riego que hoy están tirados.
El Lempa-Acahuapa, inutilizado, y el Atiocoyo Norte de Nueva Concepción en Chalatenango, abandonado. Dos distritos que llevan desde 2012 esperando rehabilitación, con miles de manzanas que actualmente no se están regando porque los sistemas han llegado al fin de su vida útil.Tirados desde la gestión anterior, ignorados por la actual que ya lleva casi 8 años y que pretende quedarse hasta el fin del milenio.
Desde 2019, con el arribo del gobierno del «nuevo El Salvador», (el de ellos), nos vienen prometiendo educación, becas y centros universitarios.A la fecha ya deberíamos tener varias graduaciones de profesionales becados. ¿Dónde están?
Pero no exigimos eso. Pedimos un estadio para un Mundial al que no vamos a ir, un centro con aire acondicionado aunque se tale bosque natural ;mientras el agua que podría darnos soberanía alimentaria está tirada en el suelo.Pedimos cemento.,quizá porque el talento no se inaugura cortando listón. No brilla de noche, no sale bonito la escena desde el dron.
Convertimos un convenio de formación de capital humano en una rifa de 35 visas educativas, sin atarlo a ningún plan nacional de agua, de suelo o de comida. China ofrece transferir cerebros. Nosotros pedimos transferir renders.
En Colombia , bajo la administración del expresidente Petro ,ya lo hicieron: un Instituto Internacional Conjunto Chino-Latinoamericano para formar talento agrícola con conocimiento de frontera. ¿Y nosotros? Nosotros nos conformamos con 35 becas sueltas y un centro de formación turística, pudiendo haber pedido un instituto del agua, del suelo y de la semilla
La obsesión por lo monumental: y estética sin Pueblo
Para el gobernante, es la obra monumental,no el sistema que la hace posible. La obra. Grande, brillante, fotografiable y renderizable para exportar . El fetiche del concreto.
Hemos convertido el desarrollo en escenografía. Nos importa más cómo se ve el Centro Histórico en Instagram que cómo se vive en él. Y para que se vea bonito, hay que hacer lo que siempre se hace: sacar a los pobres que afean.
Desalojar a la vendedora de atol, al que vende calcetines, al que arregla celulares en la acera. Porque estorban a la estética. Porque el pueblo huele a sudor, a fritura, a guineo, y la nueva estética quiere olor a nada. A aire acondicionado .
Levantamos una Biblioteca Nacional donada, de siete pisos, con luces robóticas, que es hermosa,imponente,fría y calculada arquitectónicamente. Una nave espacial aterrizada en un centro que antes era bulla, tamal y gente. ¿Cuántos libros salvadoreños tiene? ¿Cuántos niños o adultos llegan a leer ahí? No importa. Importa la foto y el dato para turismo.Un Palacio Nacional restaurado que ya no es del pueblo, es set de TikTok y para fiesta privada de funcionarios del gobierno y entrevista para medios e influencers.
Y así vamos. Estadio sin fútbol, biblioteca sin lectores, centro histórico sin gente del centro.El problema de la obra monumental sin proyecto social es que pasado el tiempo no es más que paisaje. Un paisaje bonito y muerto. Una estética sin impacto.
No alimenta,mucho menos riega el campo. No descontamina el lago, muy lejos de enseñar a un cipote a sembrar,ni le da de comer a nadie.
China entendió que una obra sin sistema es un adorno. «El gobernante con su app oficial hace creemos que un adorno es un modelo o sistema.»
Por eso en China ,sus lagos hoy respiran y los nuestros se asfixian. Por eso ellos tecnificaron 200 millones de parcelas familiares y nosotros tecnificamos el desalojo «voluntario».Un desalojo donde la voluntariedad dura hasta que te resistes. Si el vendedor del Centro Histórico no se levanta o si el dueño de la tierra en la zona que el poder bautiza como «desarrollo» no vende, aparece la única solución legal que les queda: el Régimen de Excepción convertido en permanente
Lo que se construye aquí es frío. Perfectamente escenificado e iluminado , pero vacío.Y sobre todo, sin olor a pueblo.Esa es la diferencia entre convertir problemas en proyectos de desarrollo sostenible o solo convertir cemento en fotos y renders.
China alimenta a 1.400 millones con 9% de tierra. Nosotros no podemos alimentar a 6 millones con tierra que bien podría producir tres cosechas al año porque seguimos creyendo que desarrollo es un edificio con luces LED y no un sistema de agua que funcione, un lago que respire y una familia que pueda sembrar en su patio y vivir de eso.
Si dejáramos de discutir si nos gusta China o no, quizá aprenderíamos lo único que de verdad importa: que la seguridad alimentaria, el agua y la ecología no son temas ideológicos. Son temas de supervivencia. Y se planifican, no se inauguran.
