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Gerardo Barrios: El mito.

Por: Adolfo Majano Ramos. *
En la presente parte me referiré a Barrios y su imagen legendaria. Es decir, el mito, que resalta cualidades, pero, en ocasiones imaginariamente. Necesario es contrastar visiones diversas para obtener mejores interpretaciones. Interesante ha resultado para mí este tema, tratado en detalle por el Dr. López Bernal en su libro, Gerardo Barrios entre el Mito y la Historia; en los capítulos finales titulados: La Invención del Héroe y el Mito Barrista en el Siglo XX (Pág. 183, en adelante).

A pesar de los datos que se puedan obtener, las interrogantes quedan abiertas para una buena discusión.¿De dónde sale el mito barrista? ¿Cuál es su origen y qué lo impulsa para llegar con aceptación hasta nuestros días? En el guion para un mito, donde el doctor especula sobre la caída de Barrios y su fusilamiento, pone sobre la mesa factores que, según su punto de vista, han intervenido en la creación del mito. Y de la leyenda, agregaría yo, al referirse a una persona que realmente existió.¿Cuáles son esos factores? Los resumo en dos: El primero, “un sector importante de la población” se identificó con él promoviendo su culto. Dicho sector era cualitativo e influyente de la sociedad, destacando entre estos “artesanos y obreros quienes promovieron más el culto a Barrios” (López Bernal, Libro: Pág. 201, Párr. 3). El “otro factor clave…fue la divulgación de su mito por publicistas…”, dice el libro, agregando: “y por historiadores diletantes después” (Ídem. Pág. 204-Párr. 5 y Pág. 205-párr. 1).

Un personaje clave en esto fue el guatemalteco Lorenzo Montúfar, comenta, amigo de Barrios y buena pluma. Más tarde otros serían Emiliano Cortés e Ítalo López Vallecillos.En la actualidad, hay fieles seguidores de Barrios como antes. ¿Por qué? La simpatía por el héroe persiste, a pesar de que en ocasiones parezca adormecida. En una entrevista TVX con Julio Villagrán, 5 dic. 2024, el doctor López Bernal dijo acertadamente: “un mito no es mentira”. Y realmente no lo es, el mito parte de algo real. “El personaje hasta me resulta simpático”, agregó. Tal entrevista es sólida, no debería perderse. Hoy en día, hay variados discursos y videos sobre Barrios, manifestando inusual interés sobre él. Esto es positivo.

El mito parte de algo verdadero, cierto. Pues viendo a Barrios sin prejuicios, tiene dones que despiertan simpatía; así como críticas a lo negativo de su personalidad. Lo que no es de extrañar ya que él tenía graves errores como ser viviente que era. Leyendo los pasajes sobre la detención, el juicio irregular y la muerte de Barrios, en el libro de López Bernal 2024; Emiliano Cortés é Ítalo López Vallecillos, ambos de 1965, eriza los pelos. En el juicio, echaron mano de una serie de acusaciones que delatan por anticipado la mala intención de deshacerse de él.

Desde su captura el 28 de junio 1865 en Nicaragua, al naufragar el barco en que viajaba, lo torturaron física y psicológicamente. El coronel Enrique Palacios, ministro de Guatemala en Nicaragua, lo insultó en Corinto; no solo eso, “lo abofeteó”, estando esposado (Emiliano Cortés, Biografía de G. Barrios, Ed. 1965, Pág. 209, párr. 5). Lo que vino después, no digamos. Es claro que él cometió el grave error de venir a El Salvador para unirse a una rebelión contra Dueñas encabezada por el general Trinidad Cabañas. Paso que fue en falso.  El 27 de julio del mismo año, lo llevaron a El Salvador con el compromiso de respetar su vida. No lo hicieron. Durante el mes detenido, estuvo esposado todos los días a merced de sus enemigos. De Dueñas, presidente del país; el obispo Pineda y Saldaña, jerarca católico de la diócesis de San Salvador que lo criticaba duramente; y Santiago González, guatemalteco nacionalizado salvadoreño que, habiendo sido desleal con él, presidió el juicio.

El final de la historia es que, con tanto ultraje, lo transfiguraron en mártir. En tales hechos injustos, encontramos un guion para el mito. El libro de López Bernal, en cuanto a esto dice: “Barrios, el hombre moría, pero allí mismo comenzaba a gestarse otro, quizás más importante: Barrios, el mito” (Pág. 195, párr. 3). Es realista la observación.En el campo militar, según mi apreciación, tiene distinción, no es fácil encontrar en el país quien le haga sombra, a pesar de tener la patria, connotados hombres de armas. “Al César lo que es del César”.

El final de su vida, físicamente, insisto en esta palabra, sus últimas horas pasando por El Calvario, barrio que le era afecto, camino al Cementerio General donde murió, parecen de tragedia griega. El hecho ocurrió en la madrugada del 29 de agosto 1865. En conclusión, su muerte, con lujo de barbarie, conmueve. Importante es conocerla al detalle; hay buenas fuentes de información. Entra aquí otro punto de verdad interesante, ¿Qué otro factor mueve el mito y por qué? ¿Qué misterio o rompecabezas sin fácil explicación, existe? A sabiendas de que vale la pena examinarlo, continúo. Esta parte es una muy personal apreciación.

Desde que tengo uso de razón, hablando de Barrios, un “ronroneo” llegó siempre a mis oídos que dice: “Gerardo Barrios era masón”. Aún en las pláticas más simples. Pregunta de este tipo hicieron al doctor López Bernal en la entrevista con Villagrán, 5 dic. 2024, antes mencionada. Que en verdad no contestó, y si lo hizo fue sin relevancia. Yo puse a esto esmerada atención. En otro programa el doctor también dijo: “No hay pruebas de que Barrios fuera masón”. Hasta allí llegaría esto. Más yo diría… que en verdad, en ninguna parte escrita o verbal, se van a encontrar pruebas históricas de esto, excepto que algún miembro autorizado de dicha Fraternidad lo diga. Sé que los registros de esta entidad, como otras del mismo género, son secretos o privados.Pocas veces estas entidades, la masonería entre ellas, dan a conocer la afiliación de sus miembros o sus actividades internas, exclusivas aparentemente. Excepto cuando sea necesario. Las mías son especulaciones, aclaro, puedo tener inexactitudes pues no pertenezco a la masonería.

En un video del 4 sep. 2013, el Gran Maestro de la Logia Cuscatlán de San Salvador, ese año, Nicolás Salume, declaró en entrevista a el periodista Iván Manzano (CB24 Noticias) que, Gerardo Barrios era “un gran masón” (Enlace adjunto). La declaración parece definitiva. Barrios era masón, no queda duda, cuestión que es importante (https://www.youtube.com/watch?v=TLjrQu92VlA). Miembro activo, se sobre entiende, no pasivo u honorario porque esto último no tendría valor alguno. ¿De qué otra manera puede explicarse cosas tan especiales de su vida, incluido el mito o parte de este? Él no ha sido el único masón, vale la pena recordar. Personas de nombre en aquel tiempo, igual hoy, han sido masones o pertenecientes a alguna fraternidad de esta clase. El público, en general, no conoce bien este hecho y la historia no lo menciona.

En esa ocasión, el Maestro Salume y masones salvadoreños, honraban la memoria de Barrios. Todos los años el 29 de agosto, lo hacen por tradición junto a ciudadanos, instituciones oficiales y representación del gremio militar.La idea de que Barrios era masón, por tanto, no era infundada, sino cierta. Un miembro masón realiza un trabajo personal, no colectivo, comprendo. Su desarrollo individual es realizado con esfuerzo, además de que es un proceso de “Iniciación”, base de su desarrollo. El trabajo personal es indispensable, si no, no hay nada. Yo no soy masón, aclaro de nuevo, no pertenezco estrictamente a esta Fraternidad, la que respeto. Por interés propio he investigado y sabido cosas fundamentales acerca de ella, no totales.

Por otro lado, Gerardo Barrios era de carácter agresivo y ambicioso, ¿Cómo decir otra cosa? “…una ambición desenfrenada”, acusó en su contra el juicio que lo condenó a muerte. Ambicioso y agresivo, admitiría yo; sin embargo, habría que agregar de que, en la política salvadoreña, los golpes bajos son tan usuales que parecen normales. Y a pesar de ser humanista, de asociaciones religiosas o caritativas cuando es el caso, no se vale, seguramente, poner la otra mejía. También esto tiene consecuencias. En consonancia con lo anterior, actuaba de seguro Barrios, opinaría yo, propinando o recibiendo golpes de acuerdo con los aconteceres.Con todo lo anteriormente dicho, hay una mística que opera en tales fraternidades como la masonería a la que pertenecía Barrios, razón por la que, en la adversidad, regularmente salen en caballo blanco. ¿Cuál es esta mística? La “hermandad” y apoyo mutuo como ética, constituye uno de estos valores; otro es la transmisión de antigua sabiduría reservado solo a miembros.

No todo será color de rosa, como aparentan ser mis comentarios, Habrá dificultades o fallas como en toda agrupación. Se resolverán internamente; no lo conozco a fondo, es de verlo con objetividad. Varias organizaciones como ésta han existido en el mundo, con origen en la antigüedad. Sería largo de enumerar. En este escrito estoy refiriéndome solo a la masonería y su relación con Barrios. En tiempos modernos esta Fraternidad fue organizada en Londres, 1717, al unirse 4 logias y formar La Gran Logia de Inglaterra. En 1723, seis años después, ya eran 52 logias. Sus bases, no obstante, existían con anterioridad en Francia, en las logias del gremio de albañiles (maçonnerie), constructores de catedrales o canteros. Que operaban en pequeños grupos. Francia, por tanto, se reconoce haber sido la cuna actual de tal hermandad. El nombre verdadero de ellos hoy en día es, Francmasonería.

Las ideas de libertad de cultos y separación iglesia-Estado, propias de la ilustración y renacimiento; Libertad, Fraternidad, Igualdad de la Revolución Francesa, estaban presentes en los países europeos desde el S. XVII y anteriores. Los portaestandartes de tales ideas en su mayoría eran masones. No se pueden quejar, entonces, de la canción bellamente cantada por Amalia Mendoza “La Tariácuri” (México), que dice: “Échame a mí la culpa de lo que pasa”. Pues hasta hoy, nadie ha podido evitar la sospecha de que la Francmasonería, sea promotora de revoluciones y de estar tras los hilos del poder.Por ser abanderado de tales ideas liberales y de la unidad centroamericana, cuando Barrios fue capturado en Nicaragua, lo tenían en la mira. Sus ideas eran consideradas radicales en su época. También al acecho estaban los poderes imperiales de Bélgica y Francia que, como indiqué en la Parte I, pretendían formar una monarquía en Centroamérica. Para ellos, Gerardo Barrios y sus seguidores, eran un estorbo y para eliminarlo, cualquier pretexto era bueno. ¿Fue masón? Está claro, influyó en su formación autodidacta e ilustrada que tenía. El hecho de que la primera Logia “Progreso” fuera fundada en 1871 en San Salvador, después de Barrios, no es problema. Existía desde antes tal corriente en Iberoamérica y en El Salvador. Por otro lado, ¿Qué importancia tiene el hecho de que Barrios perteneciera o no a tal entidad? Una fraternidad iniciática como esta, mantiene vivo, en público o privado, la imagen de sus miembros si lo merecen. Con mayor razón si han sido personas importantes o víctimas de una injusticia como lo fuera Barrios. Hay solidaridad.¿Qué papel juegan los artesanos y obreros en esta historia? En primer lugar, fueron obreros las fuerzas más activas que, después de su muerte, rememoraron su figura. Los principales de ellos eran integrantes de la francmasonería, No es coincidencia, a su vez, que personas de distinto estrato, intelectual y obrero, hayan sido gestores de Barrios elevando su nombre.Evidente es la existencia de una fuerza que, a pesar del tiempo transcurrido, mantiene viva su memoria. Es civil más que militar, según logro apreciar. El gremio militar ha formado parte de esta corriente, pero, ha sido una fuerza civil la que ha mantenido dicha iniciativa. En la actualidad, en verdad, no parece haber disparidad, hay coincidencia.La solidaridad masónica, en el caso de él, es fundamental. No digo que sea la única razón del mito. Sobre esto hay pistas; fue Joaquín Mancía Varela, “artesano, quien tuvo la idea de levantar la estatua en honor a Barrios”, dice en concreto el libro del doctor López Bernal (Pág. 202, párr. 3). La noticia del suceso fue dada 3 sep. 1910, por Diario del Salvador, afirma él mismo. “Para 1916, Mancía era miembro de logia masónica “Excelsior No. 17”, de la sociedad cooperativa “Gerardo Barrios 29 de agosto” (Ídem, Pág. 203, párr. 1 del libro).La estatua ecuestre de bronce con base de piedra y esculpidos de las batallas de Barrios, fue hecha por Francisco Durini, italiano; é inaugurada en 1909 por el presidente Fernando Figueroa. La iniciativa fue de Mancía Varela, queda claro.

Sin extenderme demasiado, creo conveniente enfatizar la convicción de que detrás de Gerardo Barrios, en la historiografía y el mito, hay una fuerza que no se puede desestimar. Explica, en parte, el héroe, el mito y su leyenda; no todo pues hay otros factores. Barrios, en el país, no es el primero envuelto en un mito. Ni será el último. No solo en el pasado, sino en nuestro tiempo, estamos construyendo leyendas de este tipo sin parecernos extraño. Lo bueno de este cuento es que los historiadores y gente acuciosa, se esfuerzan por presentar evidencias de lo bueno, lo malo y lo feo, de los sucesos históricos, en cuenta lo legendario. Pero no es suficiente; solo un mayor empeño de todos llenará el vacío. Dos puntos importantes recomiendo tomar en cuenta, a quienes, con sinceridad de propósito, se interesan en este tema en particular, que son: 1) Barrios combatió militarmente toda su vida, quiero decir, en su carrera política o parte de esta. Era lo normal aquellos días; por cierto, no tan diferente a como es ahora. Las campañas y combates en los que participó ameritan enfoques más profundos. La Arada en Chiquimula, Guatemala (1851), donde Barrios fue uno de los tres principales comandantes; Coatepeque (febrero 1863) y el sitio de San Salvador (sep.-oct. 1863), tienen mucho que decir.Es relevante observar que la batalla de Coatepeque, donde las fuerzas salvadoreñas obtuvieron una importante victoria, es de mayor intensidad, en hombres, material y sacrificio, con relación a La Arada, Guatemala. En el medio salvadoreño, es uno de los más destacados hechos de armas, por no decir, el máximo. De acuerdo con mi opinión. Estuve en el cerro Malacoff-cuesta el Atajo-El Congo, alrededores de Coatepeque, donde fue el combarte, durante el viaje de estudios que, en 1964, hicimos los tenientes para conocer la acción. Y mi impresión es favorable, no hay comparación. Lo digo sin pretensión.Fue dura la batalla, las tropas salvadoreñas comandadas por Barrios y buenos jefes a su mando, sin disidencias manifiestas, triunfaron sin cuestión. Recomendaría dar a este hecho militar, el puesto que merece; porque, verdaderamente, es una honra nacional.2) Barrios y su formación humanista, manifestada en sus escritos y actuaciones, también es de tomar en cuenta muy en serio. Si no, la ecuación no resulta. Quedaría coja. Tuvo una educación en familia con el abuelo y el “Noble” francés, que lo motivó. No obstante, este trabajo se convirtió en un proceso alquímico de transformación autodidacta, necesitando para ello, un esfuerzo personal de altos vuelos. Lo hizo.En este sentido, agregaría yo, su pertenencia a la fraternidad masónica es significante. Él fue una figura activa en esta entidad, no decorativa u honorífica, aprecio. El Gran Maestro Salume, de la Logia Cuscatlán, en la entrevista con Iván Manzano, CB24 Noticias, confirmó su membresía. Y de hecho también, la transformación. En Centro América, El Salvador se caracteriza por tener varias órdenes de este tipo; no son políticas, pero han influido en la vida nacional discretamente. No pueden ignorarse, por tanto, a la hora del balance.Sumergirse en el mundo de Barrios, en los avatares de su vida y del campo militar en que participó, absorbe. Es la de no terminar. También en el de sus fallas y errores, que no son pocos, señalados por entendidos en la materia. Constituyen lecciones que sirven. Todos ellos, factores dignos de explorar a fondo para hacer una buena narrativa de la historia nacional. Y cada uno así, podrá sacar sus propias conclusiones. Hasta aquí. Con el mayor aprecio a los lectores.Monumento ecuestre al Capitán General Gerardo Barrios – Inaugurado en 1909 – Plaza Barrios, Centro de San Salvador (Foto de AMR, retocada por P. Vivanco para este escrito).