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El arma secreta del Papa y su invulnerabilidad.

Por: Elio Masferrer Kan.

Una de las primeras lecturas de un estudiante de antropología es el libro Los Nuers de E.E. Evans-Pritchard, el cintillo que le puso el editor lo dice todo: Una anarquía organizada. Esta etnia africana en 1936 no tenía una autoridad  política centralizada, sino que cada segmento de la sociedad tenía su propia forma de autoridad, aunque todos se sentían pertenecientes a los Nuers. Los litigios entre los distintos segmentos o ciengs en los que estaban divididos eran negociados por el “jefe piel de leopardo”, un anciano que no tenía ningún mecanismo de coerción para imponer nada, simplemente tenía la capacidad de maldecir a quienes se negaban a reconocer los resultados de su “arbitraje”.

Este texto es clave para entender el poder de León XIV en el contexto de su confrontación con el presidente Donald Trump y por qué lo respaldan los líderes europeos y muchos norteamericanos que estaban en silencio. El arma o garrote de Trump contra sus aliados y enemigos son los aranceles por comerciar con los Estados Unidos que tienen la “virtud” de ser el principal mercado mundial, una fuerte potencia militar y la moneda de reserva mundial. Esto lleva a que los líderes de los diferentes países sean entre cautelosos o cobardes frente al poderío estadounidense.

El  Estado que no comercia con los Estados Unidos es el Estado de la Ciudad del Vaticano, Trump no puede aplicarle aranceles, no le teme a una invasión norteamericana, muy probablemente la tropa invasora haría filas para ingresar a los Museos Vaticanos, pagando con su tarjeta de crédito el ingreso y además no tiene petróleo como Venezuela o Irán, paradójicamente tiene el partido más numeroso de los Estados Unidos, la Iglesia Católica Apostólica y Romana detenta 70 millones de creyentes, muchos de los cuáles, incluido el único hermano de Francis Prevost, votaron por Trump en las últimas elecciones presidenciales, incluidos dos tercios de los obispos (200) que respaldaron a Trump.

El error mas impresionante de Donald es decir que gracias a Él está León XIV de Jefe de la Iglesia, es absolutamente a la inversa. Trump es presidente de los Estados Unidos porque el 60% de los católicos lo apoyaron en el proceso electoral. Sin embargo, Trump persiste en su error y trata de sancionar al papa. En el colmo de la soberbia pretende sustituir a Jesús de Nazareth, en cuya representación León XIV es reconocido por millones de ciudadanos norteamericanos y habitantes de este planeta.

Por otra parte, los católicos están abandonando la Iglesia por una multitud de razones, los sociólogos hablan de los efectos de la secularización, nada más equivocado. Las iglesias tradicionales no han logrado entender las necesidades espirituales de las nuevas generaciones y terminan proponiéndoles a los jóvenes cosas que los mismos han rebasado. El desafío está en construir nuevas respuestas acordes con “estos tiempos” y no seguir con la oferta del Siglo XIX.

El Papa dice que no es político, sin embargo, es respaldado por miles de líderes políticos y recibido con alivio por millones de habitantes de este planeta, es lo que sociológicamente se define como un “emergente social”, un “portavoz de cosas que nos preocupan” aquel que puede decirle al Tirano lo que todos piensan, pero no se animan a decirle porque les temen a las consecuencias (aranceles, invasiones bloqueos y otras calamidades).

El arma secreta del Papa y que Trump en su negación y soberbia no quiere reconocer es que el Papa tiene una poderosa “cabeza de puente” en los Estados Unidos, son los obispos católicos que deben ahora sí respaldarlo, pues sus feligreses están indignados con Trump pues son conscientes que cometieron un error al apoyarlo, que además tiene aspectos diabólicos como andar destruyendo “civilizaciones” en guerras costosas y diciéndole agraviantes tonterías al líder de la Iglesia Católica, que además es ciudadano americano y estuvo asesorado por excelentes antropólogos, quienes en su momento le explicaron la importancia (1985) de la cultura andina.

El mejor político es aquel que convence a los ciudadanos que no es político, Trump ofrece su experiencia como empresario exitoso y comete el error de pensar que sus estrategias de negociación empresarial americanas le sirven para manejar el mundo y lograr que los “Estados Unidos sean Grandes Otra Vez”. León XIV también dice que no es político, pero tiene la capacidad para encumbrarse como líder mundial al expresar los sentimientos de muchos habitantes de este planeta, que están hartos del empresario.

Cómo decía el Maestro “ ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que es justo?” (Lucas 12, 54-57).

Doctor en antropología, profesor investigador emérito ENAH-INAH