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UN MERCADO LABORAL, QUE SE SUBSUME A LA GEOECONOMÍA A TRAVÉS DE MAYORES NIVELES DE AUTORITARISMO Y AUTOCRATISMO EN BENEFICIO DEL NEGOCIO.

Por: Róger Hernán Gutiérrez. *

¿Quién tiene el poder para seguir imponiendo, en el caso de nuestro país, para regir de manera autoritaria una economía de subsistencia?

En el mundo de la maquila de confección textil en nuestro país, muchas empresas cerraron sus operaciones recientemente aumentando de manera sorpresiva—sin una planificación—por razones de que las reglas del negocio habían cambiado, y lo regido en el tratado de libre comercio CAFTA-RD, había cambiado de manera unilateral, Este cambio a partir del nuevo ejercicio de la administración Trump, en cuanto a que la deslocalización de las empresas de ciertas marcas, se veían afectadas por los cambios de aranceles, regulados en el tratado ( cero aranceles). Esto fue el efecto directo para que muchos trabajadores(as) en dicho sector se quedaran cesantes, y con grandes problemas para reclamar sus derechos por cesantía con responsabilidad del patrón.

Los empleos perdidos fueron más de 15,000, se han flexibilizado las condiciones laborales con mayores acciones para cambios de producción y organización del trabajo. El asunto es que se subieron los aranceles en un 10% a los países centroamericanos en el mes de abril 2025, subordinados a la administración Trump—que en el anterior ejercicio de Trump, se habían comprometido a detener la migración hacia la USA. Este papel que jugaron los certificó como aliados de dicho régimen. Ahora, el resultado es que se expulsa al migrante usando la fuerza migratoria a nivel de seguridad nacional (ICE) y se han deportado una buena cantidad de indocumentados salvadoreños continuamente—cifras que no se publican con la claridad necesaria, y sólo lo vemos a niveles de noticias de la situación en el país imperialista. Y lo medimos a través de las remesas, que son el 24% del pib, las que no han bajado, pero se ven coartadas con mayores impuestos, que identifiquen a la persona o grupo remesero.

El caso es que muchas empresas de la maquila lo justificaron por la medida impositiva, redujeron condiciones laborales, incrementaron metas y justificaron nuevas imposiciones en las relaciones laborales, que nunca han sido con carácter de equidad y participación sindical. Tales medidas arancelarias “supuestamente justifican” que la empresa se favorezca de apoyos gubernamentales que en nada van en pro de trabajadores(as), por el contrario, hay mayores niveles de inestabilidad laboral, y deterioro en los procesos de demanda y quejas ante la autoridad administrativa y judicial.

Ahora resulta que El Salvador ha negociado que se quiten esos aranceles subidos (10%), “luego de que el país se comprometiera a tomar medidas significativas—que desconocemos, para facilitar el comercio recíproco, eliminando las barreras que lo complican, según dieron a conocer el pasado jueves los gobiernos de ambos países. Esta situación del negocio quedó plasmada en el denominado Acuerdo de Comercio Recíproco entre estados Unidos y El Salvador, que

representa subordinaciones claras del régimen Bukele hacia la administración Trump para imponer niveles de mercado favorables a los productos de la USA, que claramente en la práctica no será por nada un comercio justo y equilibrado como suelen referirlo.

Ahora, esto se traducirá a mejorar las condiciones laborales, a viabilizar el diálogo social y la participación sindical con las empresas o que se reintegre la mano de obra que fue despedida justificando tal subida unilateral de aranceles, definitivamente no. El comercio está sujeto a la geoeconomía que va dictando acciones en pro de los grupos oligárquicos y elites que van acumulando mayores riquezas al cambiar las reglas del negocio, impuesto de manera autoritaria y autocrática. Y siendo “El Salvador el primer país del hemisferio occidental en firmar un acuerdo comercial de este tipo con Estados Unidos” según la Ministra de Economía, nos da la pauta a pensar que tan grave van a ser las consecuencias.

Las cámaras empresariales se declaran satisfechas, toda vez su negocio se mejora exponencialmente, los compromisos como país no importan, como tampoco que no haya sustanciales cambios de mejoría en derechos laborales hacia la clase trabajadora—ni siquiera la “quincena 25”. El anuncio fue bien recibido por varias cámaras empresariales. “Con esto, creemos que vamos a generar condiciones mejores para poder tener más certeza en alcanzar ese mercado”, destacó Silvia Cuéllar, presidenta de la Corporación de Exportadores de El Salvador (COEXPORT). Y ello por alcanzar un mercado que nos dará mayores ganancias sin dar nada a cambio, sólo vernos favorecidos por la venta de la soberanía e independencia del país, con un gobierno pro empresarial.

Además, especificó que “hubo algunos productos que no se lograron incluir en la lista”, aunque en todo caso estos siguen gozando de las preferencias comerciales que brinda el CAFTA. En consecuencia, el anuncio reciente de cambio en los horarios hecho por la ASI, no queda más razonamiento que son consecuencias de esta nueva manera autoritaria y autocrática de hacer negocio con el poder dominante.

*Sindicalista salvadoreño.