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El cristianismo reactivo. Cultura y religión.

Por: Elio Masferrer Kan. *

La historia de las religiones y particularmente la historia del cristianismo tiene una extensa colección de hechos aparentemente contradictorios. Lo más notable es si leemos la Biblia tenemos una multitud de referencias al altruismo y el amor al prójimo, a la vez que los historiadores pueden narrar masacres y exterminio de poblaciones «en nombre de Dios». Actualmente estamos viviendo en estos ciclos contradictorios y el tema merece un intento de explicación.

Las religiones tienen una multiplicidad de roles en las sociedades humanas, destacaré dos que son aparentemente convergentes pero que en mi opinión encubren el conflicto contemporáneo. Por una parte, la religión es estratégica en la construcción de un sistema de valores compartidos, simultáneamente la novedad del mensaje cristiano está basada en el amor al prójimo, que sería llevado a su máxima expresión cuando se plantea «ama a tu prójimo como a ti mismo». Simultáneamente los antropólogos como lo formulara Clifford Geertz planteamos que la religión es la estructura del sistema cultural, Expresa una multiplicidad de cuestiones referidas a la cultura de cada sociedad y/o a las subculturas de clase o de status en las sociedades complejas.

Esta doble función encierra una contradicción, en sociedades donde tenemos diferencias estructurales como se expresa la noción de «prójimo», son muchos, diferentes y pueden tener fuertes contradicciones, es aquí donde comienzan los problemas.

La última noticia internacional es que un partido neonazi (AfD) ganó las elecciones en la República Federal Alemana, en Sajonia, el estado más pobre de ese país, no sólo triunfó la ultraderecha, sino que la discusión está planteada sobre si tendrá mayoría absoluta para gobernar en solitario.

¿Qué tiene que ver esto con la religión?

Mucho y nada según como se lo observe. Sajonia estaba en la antigua Alemania de la órbita soviética y no logró adaptarse a su articulación capitalista, a tal punto que más de una cuarta parte de la población se fue porque siente que no tiene futuro allí

El conflicto con el resto de Alemania y la Unión Europea es que proponen reconciliarse con Rusia (y Putin) para volver a los combustibles baratos. Esto implica desistir de la guerra en Ucrania y suspender las sanciones económicas contra Rusia. Evidentemente se sienten muy afectados por la guerra y están interesados en construir la paz, sobre la base de abandonar los compromisos geopolíticos europeos.

Simultáneamente desarrollan un sentimiento antiinmigrante con discursos notoriamente racistas y discriminatorios, transformándolos en «chivos expiatorios» de

su fracaso histórico. Su proyecto político propone «Alemania para los alemanes» construyendo un discurso de odio reivindicando criterios de «pureza racial» que toman como referencia abiertamente el nazismo, a la vez que reivindican en muchos casos al derrotado nacional socialismo hitleriano. Conquistó el 44.5% de los votos.

Los avances de la ultraderecha tienen entonces una explicación estructural, no se trata que «de repente» la población se hizo fascista, sino que en muchos casos el Estado y los partidos políticos, en tanto instituciones de Estado que aspiran a impulsar propuestas que garanticen el bienestar de los ciudadanos han fracasado en aplicar sus propuestas, o incluso, no tienen o no quieren ofrecer nada «que les cueste mucho». También fracasaron las iglesias, pues no pudieron o no quisieron ofrecer alternativas al socialismo de estado de la época soviética y no aportaron a la reconstrucción del tejido social. Los habitantes de Sajonia no tuvieron ventajas comparativas con el cambio de régimen, murió la época soviética y no encontraron nada en la propuesta capitalista europea, es allí donde se refugian en la nefasta experiencia del nacionalismo hitleriano. “Lo antiguo se murió y lo nuevo abortó”. También es interesante mencionar que los dos partidos de la izquierda alemana: Dier Linke y BSW obtuvieron el 18%, arriba del promedio nacional y los derrotados fueron los partidos políticos tradicionales

En ese contexto de derrota quedan involucrados los principales actores históricos, los Estados, los partidos políticos y las iglesias, ninguno hizo lo que tenía que hacer y en lugar de asumir sus responsabilidades e intentar propuestas construyen una figura, el avance aparentemente inexplicable de la ultraderecha, que sería producto de un conjunto de efectos sobrenaturales e incontenibles, sin asumir la importancia de construir el futuro de la humanidad, pensando solamente en cuestiones inmediatas y de corto plazo.

Dicen que cuando el «panadero es malo le echa la culpa a la harina».

*Dr. en antropología, profesor investigador emérito ENAH-INAH