Un keniano es el más veloz ¿Qué significa?
Dr. Víctor Manuel Valle Monterrosa.
En Londres, capital del imperio que tuvo de colonia a Kenia, Sabastián Sawe, keniano, estableció nueva marca en una carrera de maratón, esa competencia deportiva que hunde sus raíces en la historia de la antigua Grecia, desde el siglo quinto antes de nuestra era.
El atleta keniano recorrió los 42 kilómetros demandados en 1 hora, 59 minutos y 30 segundos. Es decir, medio minuto menos de las dos horas. Es fama que los kenianos, por diversos factores, tienen la reputación de ser los mejores corredores del mundo.
Sobre este hecho deportivo, que al final es social, es oportuno hacer algunas reflexiones. Desde hace varios años, en materia de velocidades, hay una tendencia de atletas a hacer recorridos, ya sea sobre tierra o sobre aguas, con mayor eficiencia en su velocidad. Los humanos son cada vez más veloces en las competencias. Sin duda, esa tendencia se origina en diversos factores que descansan en disciplina y nuevos descubrimientos sobre la condición de los cuerpos humanos y sus ambientes.
En 1970 el autor estadounidense Alvin Toffler, mezcla de periodista y sociólogo, escribió el libro en inglés muy traducido, vendido y citado, “El Choque del Futuro”, en el que describía una tendencia: el inevitable cambio de la humanidad, sobre todo en materia tecnológica, es cada vez más veloz, más vertiginoso. La hazaña deportiva de Sabastián Sawe es indicativo de esa tendencia largamente enunciada que, en la actualidad se expresa enla rapidez de cómo los instrumentos tecnológicos de invención humana evolucionan cada vez con mayor velocidad para entrar pronto a la obsolescencia y dar lugar a uno nuevo.
La reflexión debe servir para entender y enfrentar esas angustias explicables de los alarmistas creyentes que la llamada Inteligencia Artificial terminará destruyendo la especie humana. Ética y filosóficamente pensado, el género humano, como cualquier otra especie viva que funciona metabólicamente y evoluciona con adaptaciones, está expuesto a una posible extinción. Y el artífice de esa posible extinción sería el mismo ser humano con su modo de vivir irresponsable y carente de pensamiento, no la Inteligencia Artificial.
A pesar del aumento de sus velocidades, no sólo para correr en pruebas de atletismo, sino en todos sus quehaceres sociales, económicos e internacionales en la carrera tras la creciente eficiencia, no parece que el género humano esté en la antesala de la extinción. Ojalá los locos nucleares, en sus ansias de hegemonizar el mundo e imponer sus creencias y modos de vivir, no nos lleven a una abrupta extinción masiva donde se junten Hiroshima, Nagasaki, Chernóbil y Fukushima en un torbellino terminal y el planeta siga girando, viajando y brillando sin vida humana sobre su faz en esa infinitésima partícula que es la Tierra en la inmensidad del universo.
Mientras tanto, Kenia y su hijo predilecto del momento celebran el triunfo de romper el record de correr los 42 kilómetros de la Maratón en menos de dos horas. Un hijo de Kenia lo logra nada menos que en Londres, la capital del imperio que sojuzgó a Kenia y donde surgió el político Juomo Keniata, líder de la independencia obtenida en 1963 tras varios decenios de coloniaje inglés con todos sus atributos conocidos: expoliación de recursos naturales, traslado de personas desde la metrópoli para explotar las riquezas locales y la represión continua de la población local que, en una de sus expresiones, reaccionó a través de las luchas de los rebeldes armados conocidos como los Mau Mau que, si bien es cierto fueron derrotados con base en los métodos de represión coloniales, precedieron y ayudaron al proceso de independencia de Kenia.
Los Mau Mau en el imaginario de Occidente, sobre todo entre los sectores menos informados, fueron sinónimo de terrorismo, barbarie y crueldad sin límites. En algún momento de nuestra historia un grupo pandilleril de sectores “de abajo”, para infundir temores, adoptó o le fue impuesto el nombre de Mau Mau. Con el tiempo, esos Mau Mau, debido a su desconocimiento de los hechos de Kenia, fueron conocidos como la pandilla Mao Mao, pues el nuevo demonio al que había que aniquilar en la vida y en las mentes era Mao Tse Tung, el líder de la Revolución China que condujo el resurgimiento del poderío económico, cultural y geopolítico de la actual República Popular China. Ese Mao era el mismo diablo para los que moldean las conciencias de las mayorías en esta parte del mundo. Claro, eso fue hace 75 años cuando China era, al igual que los Mau Mau, sinónimo de barbarie y terror y no era, como ahora, la joya preciada de los empresarios de gran parte del mundo.
En todo caso, Mau Mau en lengua swahili, la más extendida de África, era una palabra acróstica que planteaba que los ingleses debían regresar a su país, para que los africanos recuperaran su libertad.
La hazaña deportiva de Sabastian Sawe tiene de fondo todos esos tintineos de la historia y es símbolo de nuevas aceleraciones por venir en todos los órdenes, que ojalá sean para el bien de la humanidad.
