El Salvador. Advierten paro técnico del transporte por alza de combustibles.
El aumento del diésel y la gasolina comenzó a trasladarse a los costos del transporte y la canasta básica, además de impulsar la inflación.
Transportistas salvadoreños advirtieron sobre la posibilidad de un paro técnico del servicio ante el sostenido incremento de los precios de los combustibles, que en los últimos dos meses han registrado una tendencia alcista pronunciada y ya impactan la economía del país.
El aumento del diésel y la gasolina comenzó a trasladarse a los costos del transporte y a la canasta básica, situación que afecta tanto a trabajadores del sector como a la población en general, según denunciaron conductores y representantes del gremio.
En la segunda quincena de abril, la gasolina superior alcanzó los 4,76 dólares por galón, mientras el diésel subió hasta 4,50 dólares, niveles que, de acuerdo con denuncias de transportistas, hacen difícil mantener la operación diaria de las unidades. El sector advirtió que, si los costos continúan en aumento, las unidades podrían paralizarse por falta de recursos para comprar combustible, lo que derivaría en un paro técnico del transporte público.
Representantes del gremio solicitaron al Gobierno de Nayib Bukele medidas urgentes para mitigar el impacto, al señalar que el gasto diario de operación ronda los 100 dólares por unidad y que el alza reciente implica unos 22 dólares adicionales en combustible.
El encarecimiento del transporte está impulsando la inflación, que hasta marzo se ubicaba alrededor del 5 por ciento, muy por encima del año anterior. También advirtieron que la situación es más compleja debido a que las tarifas del transporte permanecen congeladas.
La Dirección de Energía, Minas e Hidrocarburos explicó que los precios locales reflejan la volatilidad del mercado internacional, influenciado por factores como las tensiones en Oriente Medio, el cierre del estrecho de Ormuz, ataques a infraestructura petrolera y la reducción de reservas.
Hasta el momento, no se ha anunciado una respuesta oficial para contener el impacto del alza de combustibles, mientras el sector transporte mantiene la advertencia de una posible paralización del servicio si persiste el incremento de costos.
