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Han Kang, Nobel de Literatura: «Mis fantasmas tendrían una textura muy cálida»

La autora surcoreana, Premio Nobel de Literatura 2024, presenta ‘Tinta y sangre’ horas antes de debutar en la Diada de Sant Jordi

David Morán

Por: David Morán.

Han Kang (Gwangju, 1970) ha tenido un sueño. En realidad, más de uno, como saben bien quienes hayan leído cualquiera de sus novelas, pero aquí y ahora, en su regreso al Centre de Cultura Contemporània (CCCB) tras ganar el Nobel de Literatura en 2024, la surcoreana comparte con el público uno muy concreto y específico. «Estaba muerta, aparecía en forma de espíritu, y había una piedra azul dentro de un río cristalino que me llamaba con gran intensidad. Pero para poder coger la piedra tenía que estar viva. Lo sentí como si hubiera sido real. Me quedé tan en ‘shock’ que tuve que escribir un libro y una poesía», relata la autora de ‘La vegetariana’. Silencio sepulcral, casi litúrgico, en la sala y ‘Empatía radical’, apropiadísimo título que enmarca la charla, para descorchar la semana grande del libro en Barcelona y Catalunya. 

Porque, cosas de la vida y la agenda promocional, Kang escribió ‘Tinta y sangre’ (Random House; La Magrana), la última de sus novelas traducidas al castellano y el catalán, durante cuatro inviernos, «cuatro veces la estación del viento, el hielo y los puños enrojecidos», pero la presenta ahora, en este inesperado veranillo de Sant Jordi en el que debuta con enorme curiosidad.

En Barcelona, la Nobel habla de la nieve con la misma pasión que Chris Ware, pero lo que se encontrará en la calle será deshielo y pasión primaveral. «Me han hablado sobre Sant Jordi, lo conozco desde hace tiempo, pero ahora lo podrè ver con mis ojos», celebra. En la agenda, un par de horas de firmas en La Central del Raval y todo un día para alejarse gozosamente de la zona de confort. «Quienes aman la literatura tienen inevitablemente una parte silenciosa, pero me emociona mucho saber que hay una ciudad llena de gente que ama los libros», sopesa. 

Para empezar a ambientarse, lección exprés de catalán –«bona tarda a tothom», se suelta nada más aparecer en el escenario- y visita guiada a la exposición sobre Mercè Rodoreda, con quien, destaca Mar García Puig, entrevistadora y conductora del acto, comparte no pocos rasgos estéticos y temáticos. «He podido mirar de reojo cómo había representado su vida en sus obras y he podido aprender un poco más sobre la historia de Catalunya», anuncia la coreana, quien incluso en el retraso de la traducción encuentra cierta poesía. «Estos silencios me resultan muy interesantes», asegura. El ruido, mientras tanto, estaba fuera, con la protesta de los bibliotecarios que reclamaban mejoras laborales.

Como su sucesor en el palmarés, el húngaro László Krasznahorkai, también Han Kang fantaseó con desaparecer, esfumarse sin dejar rastro o declaración alguna, en cuanto se supo ganadora del Nobel de Literatura. La coreana, de hecho, hizo exactamente eso: se preparó un té, desconectó el teléfono y envió a su padre, el también escritor Han Seung-won, a atender a la prensa. Este martes, por suerte, ha decidido enviarse a sí misma para desvelar algunas de las claves de su obra, invocar espíritus y elogiar el vínculo que la une a sus lectores. «Lo que yo escribo las otras personas lo sienten como una corriente eléctrica. Estamos conectados, y eso me sorprende cada día», explica. 

Barcelona 21/04/2026 Icult. La escritora Han Kang, premio Premio Nobel de Literatura 2024, visita el CCCB para hablar de su obra. AUTOR: MANU MITRU
Han Kang y Mar García Puig, en el CCCB / MANU MITRU

Poco dada a la frase lapidaria y sí en cambio al fluir orgánico del lenguaje, asegura Kang que para ella sus fantasmas no son sinónimo de miedo, sino de cordialidad. «Tendrían una textura muy cálida», defiende, pensando quizá en su hermana mayor, que murió a las pocas horas de nacer. «Mi madre le decía: ‘Por favor, no te mueras’, pero murió tan pequeña que no aprendió coreano. No sé si llegó a entender lo que le decía», recuerda. Será por eso que, como destaca Mar García Puig, su obra es «una interrogación constante sobre la condición humana».

Lo eran ‘La clase de griego’ y ‘La vegetariana’ y lo es también ‘Tinta y sangre’, novela publicada originalmente en 2010 y en la que Kang se acerca a la estructura del thriller para narrar la muerte de una pintora. Heridas del pasado, sueños premonitorios y tinta deslizándose por el papel. El arte, tema recurrente en muchas de sus novelas, le permite «experimentar emociones que no se presentan en la vida cotidiana», pero lo que más le ha sorprendido de releer ‘Tinta y sangre’ ha sido reencontrarse consigo misma. «Cuando supe que la iban a traducir en catalán y castellano me la volví a leer y me sorprendió mucho cómo la había escrito. Yo misma he podido ver que hablaba del amor de una manera muy apasionada», explica.