Bukele y el gobierno del antimodelo: La trampa que vacía la democracia desde dentro.
Por: Miguel A. Saavedra.
No es falta de leyes. Es quién las sustituye y para qué las usa.
Los países no siempre se derrumban con tanques en la calle. A veces se vacían en silencio, mientras la superficie brilla como un iPhone recién sacado de caja. Ese es el golpe de Estado del siglo XXI: no viene con botas, viene con filtro Valencia y trending topic.
El caso de El Salvador bajo Nayib Bukele no es una gestión exitosa. Es una operación narrativa de 360 grados perfectamente engrasada. Desde el gabinete hasta el último troll pago, el mensaje es uno solo, como militar en su disciplina:
“Esto funciona. Esto es el futuro , todo loel que cuestiona es ser enemigo del progreso.”
Pero llamémoslo por su nombre real: esto no es política, es marketing de poder.Y como todo buen producto de consumo masivo, el llamado “gobierno Bukele” simplifica la realidad hasta dejarla irreconocible. Problemas estructurales se convierten en memes. Tensiones sociales se resuelven con eslóganes. Y la democracia se presenta como un estorbo molesto cuando “hay que actuar rápido”.
Aquí está el ángulo que nadie quiere mirar de frente: no estamos ante un modelo. Estamos ante un «Antimodelo.»
¿Qué es el Antimodelo?
Es el sistema que normaliza la excepción como regla, es el que administra los derechos humanos como si fueran variables opcionales: se activan cuando quedan bien en foto, se desactivan cuando molestan al relato.Es el que concentra poder absoluto mientras vende orden estético, disciplina visual y sensación de control.
Llamarlo “modelo” no es un error semántico. “…convertir al ciudadano en espectador pasivo del eterno unboxing del Estado..Significa que la gente ya no actúa como ciudadano (con derechos, deberes y capacidad de control), sino como consumidor pasivo de contenido gubernamental.Estás todo el día “abriendo cajas”(mensajes) que el gobierno manda a tu celular. ¡Mira la nueva prisión!¡y los drones!¡más luces de neón!¡Mira cuántos capturamos hoy! ¡el artista del mes! ¡La nueva app con préstamo de 200 millones! ¡el nuevo proyecto para privados!.¡la otra cadena de 2 horas! etc.
Ya no hacen falta golpes de Estado clásicos. En la era de la posverdad, el asalto al poder es estético. No se eliminan las leyes: se las vuelve irrelevantes frente al brillo de una pantalla 4K. La Constitución deja de ser escudo del ciudadano y se convierte en guion editable del show.
Como advertía Michel Foucault, este tipo de poder no solo reprime: reordena el régimen de verdad. Y como decía Hannah Arendt, el peligro mayor no es la mentira aislada, sino crear un entorno donde ya no importe distinguir ficción de realidad. Cuando logran que dejes de cuestionar, ya no necesitan controlarte. Te controlas solo.
Por qué “Antimodelo” y no otra cosa;porque invierte deliberadamente la lógica democrática:
– En un modelo democrático, la ley es el árbitro; en el Antimodelo, el árbitro se quita la camiseta neutral, se pone la del gobierno y pita según le convenga al algoritmo del momento.
– En un modelo democrático, la institución está por encima del caudillo.
En el «antimodelo», lo que dice la Constitución importa menos que lo que publica el jefe en su último tuit a las 3 a.m.
– En un modelo democrático, el debate y el matiz fortalecen.
En el antimodelo, el matiz es traición y la cortina de humo disfrazada de bronca permanente es combustible.
El resultado es predecible y venenoso: instituciones huecas que solo contienen la voluntad del líder, una sociedad donde disentir se vuelve sospechoso, y una incapacidad estructural para corregir errores (porque admitir fallos rompería el hechizo). Por eso no aceptan graves errores cometidos , mejor callan como estrategia y/o lo blindan con reserva de información.
La tenaza perfecta: Excepción + Ilusión
El antimodelo opera con dos pinzas que se refuerzan mutuamente:
1. El Estado de excepción permanente
Usa el miedo real o fabricado para convertir la suspensión de derechos en la nueva normalidad. Lo que empezó como medida temporal se vuelve arquitectura del poder.
2. El Estado de Ilusión
Drones, luces de neón, selfies épicas, dopamina digital a mansalva. Política de espectáculo para estómagos que siguen vacíos. Sales de un evento masivo sintiéndote protagonista de una gesta histórica… y al llegar a casa abres el refrigerador y solo hay agua helada.
Es luces de neón para engañar realidades crudas. Es control seductor,es la cárcel más perfecta jamás inventada: una donde los presos parecen sonreír para la foto mientras les quitan, uno a uno, sus derechos.
El triunfo del espejismo
Cuando el aplauso de la multitud logra silenciar el ruido del hambre, el Antimodelo ha ganado la partida ; suelen presentar los errores no como fallos de gestión: sino como “ataques de los enemigos”, “herencia del pasado” o “falsas noticias de la oposición”. El sistema deja de ser una máquina institucional para depender exclusivamente del carisma y la narrativa de un solo hombre (el presidente).
¿Qué quedará en pie cuando las luces del show se apaguen? Porque toda coreografía termina. Toda tendencia en redes se enfría. Toda dopamina baja.
Y cuando eso ocurra, nos encontraremos con instituciones vaciadas, una sociedad acostumbrada a no pensar críticamente y un Estado que ya no sabe funcionar sin su dosis diaria de espectáculo.
El antimodelo no construye futuro.Diseña dependencia.No resuelve problemas estructurales, los esconde detrás de un muro de likes.No fortalece la democracia.
La sustituye por una suscripción mensual a su revista , Y lo más peligroso: lo hace quedando muy bien,con excelente iluminación y edición profesional.
Por eso hay que llamarlo exactamente como es: «El gobierno del antimodelo.»
No porque sea ineficaz en lo inmediato (a veces lo es, y mucho en su plan de miedo, chantaje y show). Sino porque su éxito mismo es la trampa:vacía la democracia desde dentro, mientras nos convence de que estamos presenciando su salvación.Y mientras las luces se apagan.
La pregunta es si para entonces todavía quedará algo que rescatar.
