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La bayuncada

Por: Miguel Blandino.

La verdad es que aunque no soy adicto a la bayuncada, como salvadoreño no puedo sustraerme de las conversaciones en torno al asunto del poder en El Salvador.

Y solo termino decepcionándome más, y cayendo en lo peor de lo peor, si me doy permiso para escuchar a las actrices del sainete en que se ha convertido el espectáculo electoral del partido FMLN.

Hoy pude conocer a la candidata a la vicepresidencia y a una candidata a representante legislativa de la ciudadanía salvadoreña viviendo en el extranjero. Pobres, muy pobres en argumentos y superficiales en cuanto a sus propuestas, en el infinitesimal, remotísimo e increíble caso de conseguir alguna curul.

La candidata a diputada, una señora bastante repugnante por su insistencia en llamar la atención acerca de su grado de Doctora en algo y su descalificación hacia los que no están a su “altura”. En su afán snobista, la Doctora aspirante a diputada repitió no sé cuántas veces los conceptos nuevos de su acervo: colonialismo y colonialidad, como para que no queden dudas acerca de su estatura científica. Pero lo más sorprendente de su discurso fue la insistencia en señalar que nuestra desgracia como sociedad se debe al sometimiento que nuestro pueblo ha sufrido por seiscientos años. Se pasó solo por un siglo.

Pero el colmo fue su convicción acerca de que el culpable de que el FMLN no gane las presidenciales es ni más ni menos que un tal Walter Raudales, porque anda diciendo que las elecciones son un fraude y con eso le quita las ganas de ir a votar al ciudadano que le presta sus oídos.

Pero, el colmo de la desgracia fue encontrar por la tarde un discurso de Bety Arana. Es que hay gentes y gentes en ese circo. Y Bety es la hiena rabiosa. ¡Qué pena!