Jornada de 4 días: el privilegio de unos, el desvelo de cientos de miles.
El Salvador (4 x 11 horas) : preparan una ley sin MIPYMES, sin buses y sin consulta.
Por: Miguel A. Saavedra.
El Ministerio de Trabajo y ANEP proponen la semana de 4 días. Suena progresista a primer mundo. Pero huele a escritorio con aire acondicionado y sin viajar en bus.
Se discute en los medios la nueva jornada laboral (4 días de trabajo) y 1 día de descanso como un paso a la modernidad. Como toda ley que pasa por la Asamblea en modo «botón automático», sin discusión ni argumentos de los afectados ,demos por hecho que se aprobará.
El problema no es el objetivo. Es el modelo. Y a quién se dejó fuera de la mesa.
No es la semana de 4 días de Europa,es lo contrario. como advierte el economista Eric Heyer.
“No hay que confundir la semana de cuatro días, que reduce el tiempo de trabajo, con la semana en cuatro días, que lo comprime”.La verdadera semana de 4 días europea NO es la de 11 horas
Según el modelo europeo real (el bueno): 32 horas x 4 días, mismo salario.Se conoce como 100/80/100 – 100% de salario por 80% de tiempo manteniendo 100% de productividad. Es el que se probó Valencia(España) en 2023: 360.000 trabajadores tuvieron 4 lunes libres consecutivos. Resultado: menos estrés, mejor salud, más deporte y tiempo con hijos, y menos contaminación. En Portugal la reducción fue de 39,3 a 34 horas de media, sin recorte salarial.
En España ,el horario se establece en jornada de dos tiempos (9- 12 m. -receso- y de 2- 7 p.m)y si por alguna razón el trabajador deba cubrir horario adicional el patrono se obliga a proporcionar estadia o cubrir sus gastos. Por eso en la capital el transporte llega en tranvía hasta la medianoche y hasta las 2:00 a.m. el metro.
Porque allá saben que si obligas a la gente a quedarse, la tienes que alojar. Y cuesta , en Pensión / Hostal de 1 estrella en pueblo pequeño: desde 44 € – 53 € la noche la habitación doble como mínimo. En el rubro comercio y hostelería es de 10:00 a 21:00 con esa pausa.España es de hecho el país de Europa donde más se trabaja después de las 18:00 horas por esa dispersión del horario, lo que según expertos impide organizar la vida personal del trabajador.
Pero volviendo a El Salvador,lo que propone el Ministerio de Trabajo y ANEP es la COMPRESIÓN : de las mismas 44 horas del Código de Trabajo vigentes, apretadas en 4 días. Es decir, jornadas extendidas de 11 horas diarias.Un modelo (europeo) es salud. La otra es agotamiento concentrado.
El dato técnico que no están poniendo en la mesa.
La OMS y la OIT (ILO) son claras: las jornadas prolongadas provocan 745.000 muertes al año por cardiopatía y accidente cerebrovascular. Trabajar más de 55 horas aumenta 35% el riesgo de derrame cerebral y 17% el de muerte cardíaca.
Pero incluso sin llegar a eso, la evidencia vincula jornadas de 10-11 horas con depresión, ansiedad, trastornos del sueño y mayor riesgo de accidentes laborales por fatiga. El impacto es exponencial en manufactura, salud, transporte,alimentos, logística y seguridad: sectores que no pueden parar.
La realidad que no cabe en el PowerPoint y en las gráficas del ahorro.
La gran empresa tiene carro asignado y medios. La MIPYME que genera la mayor parte del empleo en El Salvador no está siendo consultada.Para cientos de miles de trabajadores que toman 2 a 3 buses desde sus distritos y cantones de La Libertad, Occidente y paracentral, la jornada actual ya significa salir a las 4:00 a.m. y regresar a casa cerca de las 8:00 p.m.
Con 11 horas, hablamos de salir a las 3:00 a.m. y regresar a las 10:30 p.m. o más tarde. Con 6 horas solo de traslado. Con el transporte público actual, que no llega hasta medianoche como el Metro de Madrid, esto no es conciliación. Es como obligar a la gente a pernoctar en las terminales de autobuses.
Se suprimen de facto las pausas y las horas extra. Se crea una fábrica de estrés que luego se sube al bus y al carro: el bocinazo, el insulto por la ventana, la irritabilidad colectiva. Después nos preguntamos por qué hay tanta violencia en las carreteras ,en los autobuses , el trabajo y en el hogar.
¿De qué servirá aumentar márgenes de ganancia, índices de productividad y ahorros en planta, si vamos a tener más gente enferma por un estrés masivo que no lo supera ningún día de «descanso»?
Quieren una semana de 4 días para ser más productivos, pero van a tener un país de 7 días más agresivo, más enfermo y más cansado.Y luego nos preguntamos por qué todo el mundo anda con los nervios de punta.
El actor ausente: las MIPYMES, que son mayoria en el pais y que además pagan más impuestos.Este es el vacío más grave de la propuesta. Se está legislando el futuro del trabajo sin el sector que sostiene el trabajo.
En El Salvador las MIPYMES representan el 90% del tejido empresarial y generan casi dos tercios del empleo total del país. Según ISSS, concentran el 89.5% de los patronos formales activos.
Es decir, dos de cada tres salvadoreños trabajan para una MYPE. Y no están en la mesa.Para la gran empresa, cerrar un día y comprimir en 11 horas es un ahorro en planta y en aire acondicionado. Para la micro y pequeña empresa es inviable:
No puede cerrar un día. Si cierra el puesto del mercado, el salón de belleza ,el taller o la pupusería del barrio, ese día no tiene ingresos.No puede pagar un turno extra para cubrir el día libre. No tiene margen, tampoco puede absorber 11 horas continuas de alto esfuerzo físico sin que aumente el riesgo de accidente, error y rotación.Están diseñando una ley a la medida de quien tiene músculo financiero y departamento de RRHH, y se la imponen al 90% sector que sobrevive al día.
El sector que más empleo genera en este país, las MIPYMES, no está en la mesa. No opina,no existe.La declaratoria solo se discute entre la gran empresa privada – ANEP – y el sector público sindical afín al gobierno. «Los pocos de siempre repartiéndose el futuro de los demás.»
…»Una reforma laboral sin MIPYMES no es modernización. Es exclusión estructural. Y mucho menos se le consulta al pueblo trabajador, cuántas horas va a dormir.»
Un llamado a la comisión que redacta la propuesta y a los legisladores que la aprobarán:
Legislar sin escuchar no es modernizar, es excluir. Ninguna reforma de esta magnitud es viable sin tres condiciones mínimas: 1) consultar a las MIPYMES, que representan la mayoría del tejido empresarial; 2) articularla con el transporte público urbano e interdepartamental; y 3) diferenciar las jornadas por sector productivo y asegurar el consenso real entre las partes.
Toda ley que pretenda armonizar las relaciones laborales debe eliminar cualquier forma que desmejore las condiciones físicas,económicas y psicológicas del trabajador, que fomente la precarización y la idolatría del lucro.
No firmen lo que no han viajado. Respeten. Escuchen. Y bájense al piso del trabajador de a pie.
