LA INSPECCIÓN LABORAL PARECE HOY, UNA INSTANCIA DE DEFENSA DE DERECHOS ATRASADA, ANQUILOSADA, OBSTRUIDA EN SU DESARROLLO FUNCIONAL.
Por: Róger Hernán Gutiérrez. *
El Salvador sigue estando políticamente y socialmente en materia laboral atrasado, anquilosado y obstruido por los gobiernos de turno y la oligarquía recalcitrante; lo que ahoga y obstruye un desarrollo laboral que pueda mejorar sustancialmente el trabajo de las fuerzas productivas que lo realizan, hoy en condiciones paupérrimas sin ofrecer garantía alguna de defensa de derechos laborales, que conlleva a graves condiciones de trabajo indecentes y deshumanizadas.
Múltiples gobiernos electos para la unidad, para el cambio, para la esperanza, con un supuesto programa cuál medicina mágica para calmar el mal de que se trate, que claro al final se incumple, porque simplemente era una propaganda apoyada con una subcultura electorera, nada informada, de poca capacidad y conciencia de analizar la realidad de manera objetiva en lo estructural y coyuntural, con las argucias comunicacionales de hoy que no ofrecen nada concreto, y mucho menos en materia del campo laboral, que está copado y vedado por el grupo económicamente dominante que se favorece de los gobiernos genuflexos al capital y ejes de acumulación definidos por este grupo.
Un ejecutivo que hoy anula las funciones de inspección laboral, con tal grado de autoritarismo, que la cartera de trabajo no tiene el presupuesto adecuado, con lineamientos claros de anulación y obstrucción de la materia laboral en sus principales actividades ministeriales: la inspección, la conciliación, la política salarial y de un tripartismo, por hoy bastante genuflexo, anulado, disminuido y arrastrado a los intereses dominantes del grupo fuerte del ejecutivo y oligarquía, para tratar una población económicamente activa, creciendo sin oportunidades laborales hacia una plena condición de bienestar económico personal, familiar y comunitario.
La inspección laboral sólo funciona a partir del mandato del Ministro, con lineamientos claros de actuación ante el capital, sector empresarial con claras diferencias y favorecimiento que con el grupo laboral, a menos que este sea un simple agregado a los intereses del ministro. La previsión social, totalmente anulada por el mercado y el sistema privatizado; lo que significa una población entre 15 y 64 años que corresponde al 61%, con una esperanza de vida de 71 años, será de una enorme presión, sin oportunidades de un cumplimiento cabal del derecho a una previsión social (pensiones); cuestión que para la Dirección de Previsión Social le tiene sin cuidado, a pesar del alto endeudamiento previsional y el agotamiento del sistema de pensiones.
Una alta concentración urbana con San Salvador a la cabeza, que no obtienen respuesta de políticas laborales adecuadas a la realidad, con personajes sin idea de cómo cumplir las actividades específicas ministeriales, concentrando la toma de decisiones y esperar el mandato presidencial, los casos del salario mínimo lo delatan, pasando inadvertida dicha cartera ministerial a las necesidades de decisión y resolución dentro del mercado laboral, en claros procesos de anulación, obstrucción y anquilosamiento de la sustancial tarea.
La anulación de inspeccionar el cumplimiento cabal de los convenios sobre la representación tripartita (144), y 135 que vela por las facilidades claras y efectivas de la representación laboral, en cuanto y en tanto las empresas actúan muchas veces con el consentimiento del Ministro de Trabajo, en un impedimento al ejercicio de libertades sindicales plenas, con oscuras actuaciones ministeriales, la representación sindical es débil y sin fuerza para actuar en base a inspecciones laborales claras y objetivas.
Las representaciones sindicales en el agro, son prácticamente nulas, con un cuerpo de población ocupada del 37%. Con la industria (18%) la fuerza está en la confección textil (maquila), muy protegida y por momentos inexpugnable para la cartera de trabajo, que sólo ve pasar la situación grave que sucede en dichas empresas en zonas francas y recintos fiscales. Es claro que la representación en industrias importantes como alimento, metalurgia, química, energética, y otras existe un subdesarrollo sin la cobertura sindical importante, lo que hace que la inspección laboral sea concentrada y con muy pocos resultados.
La actividad en servicios (45%) es la de mayor cobertura de población ocupada, siendo una actividad económica de poco valor agregado. La pandemia 2020, con ausencia o reducción sustancial de producción, hizo que la inspección laboral se redujera a la simple oficina sin ninguna demanda laboral concreta; lo que trajo retroceso sustancial de lo mínimo que se tenía. Y esto si contamos con una tasa de empleo en una economía con un alto y amplio sector informal que va llegando a más del 70%, que no pasa por esa supervisión institucional.
La economía salvadoreña se ha transformado y la estructura productiva ha cambiado, pasando de ser una economía dependiente de la exportación de productos agrícolas, a otra basada en manufacturas de nivel tecnológico bajo y escaso valor añadido incorporado -la maquila- en especial de productos textiles y en los servicios comerciales y financieros, con nula representación sindical. El fracaso mayor de una inspección laboral como la actual es; relaciones laborales que se sostienen donde el sector empresarial goza de una enorme influencia y ello marca las directrices económicas y el sub desarrollo económico del país.
*Sindicalista salvadoreño.
