¿POR QUÉ A PESAR DE LAS CUENTAS ALEGRES DEL RÉGIMEN, LA SEGURIDAD ES INEXISTENTE Y SE AGRAVA PARA LA CIUDADANÍA DE A PIE?
Por: Luis Arnoldo Colato Hernández, Educador.
El pasado mes de junio cerró con 40 muertes por violencia de acuerdo a la PNC, 18 personas desaparecidas con uso de violencia, sumando un total de 5,688 homicidios, más 2,548 desaparecidos en lo que va de la gestión del actual ilegal régimen que nos mal gobierna, y a pesar de que su discurso afirma públicamente que van algo más de 1089 días con 0 homicidios.
Sobre las desapariciones, el informe que, por separado a publicado HRW, señala como el régimen no ha realizado las diligencias para encontrar a estos ciudadanos, permitiendo que sigan en esa condición, y de hecho persiguiendo y asediando a las familias, organizaciones y ciudadanos que demandan su intervención para reencontrarlos.
Por otro lado, la inseguridad en las calles se ha incrementado exponencialmente los pasados meses, con un aumento de los crímenes de sangre, secuestros, robos y asaltos a mano armada.
Un hecho ilustra lo afirmado arriba, y es la detención de varias decenas de estudiantes bajo la pretensión de querer reinstalar a las pandillas en sus centros escolares, lo que por extensión supuso la detención de varios que no tenían nada que ver con esa intentona, lo que fuera oportunamente señalado por varios juristas.
Se “reorganizan” porque simplemente nunca desaparecieron, es falso lo asegurado desde el régimen que supone haberlas domesticado, siguiendo en activo, chantajeando a sus vecinos, participando del sicariato, en secuestros, robos, porque llanamente solo han mutado, como parte de un nuevo acuerdo sumado al anterior, entre estas y el régimen, lo que patenta la liberación de los cabecillas de las estructuras terroristas domésticas, los privilegios y las prebendas con que sabemos el régimen los mantiene en otras latitudes, la no recuperación del armamento con que contaban, como además no haber presentado luego de tres años, a los responsables ulteriores de aquella matanza sobre la cual se erige el edificio de la excepcionalidad en que se sustenta todo el aparato del régimen.
Así, sumada está al crimen común, al crimen organizado y al narco, que cada día reclaman más y más terreno a la corrupta y degenerada administración del régimen, compuesta solo por antisociales mediocres e incapaces, lo que el desempeño de la completa institucionalidad hace patente, denunciado por la banca multilateral en sus respectivos informes y por separado el pasado lustro [BCIE/BM/FMI/BID], supone más inseguridad en las calles, alentada por la impunidad dispensada para sus elementos y la cleptocracia mitómana vigente del régimen.
Inseguridad que el discurso oficial evade, y oculta, además, para pretender que su proyecto de reingeniería social emprendida en nuestro país es un éxito, y es por tanto además exportable, lo que es la pretensión última del norte.
Digámoslo de modo simple: para mantener el discurso de haber logrado sólo mediando la fuerza, pacificar al país, sin acabar con la matriz de esa violencia, conservándola para beneficio de los inversores.
Mientras el soberano abraza su neo esclavitud.
