A las mujeres de la Iglesia se les acaba la paciencia: «Estamos hartas de empujar y del silencio»

Colectivos de la Revuelta de Mujeres en la Iglesia se concentrarán este domingo 1 de marzo para reivindicar una reforma eclesial profunda que acabe con la discriminación.

«Colectivos de mujeres de la Iglesia se concentrarón este domingo 1 de marzo frente a las catedrales de distintas ciudades españolas para pedir «una reforma profunda» en la Iglesia que acabe con la «discriminación» y reclamar «voz y voto» en las estructuras eclesiales para que no haya «nunca más» una Conferencia Episcopal Española (CEE) sin mujeres.

«No nos hemos reunido con los obispos pero les diríamos que nunca más una CEE sin nosotras. No puede ser que en los lugares de toma de decisiones las mujeres sigamos siendo tan invisibles. Es verdad que el Papa Francisco ha hecho algunos nombramientos significativos pero no dejamos de ser una anécdota en la Iglesia», ha explicado la religiosa y coportavoz del movimiento Pepa Torres.

Así lo ha indicado en una rueda de prensa en el Centro Pastoral San Carlos Borromeo, en Madrid, para presentar la concentración convocada por la asamblea Revuelta de Mujeres en la Iglesia, una red de mujeres y organizaciones femeninas cristianas comprometidas en la Iglesia y en la sociedad civil, fundamentalmente en ámbitos sociales y pastorales. A la iniciativa ya se han adherido más de 50 colectivos y «cientos» de personas. «Reivindicamos una reforma eclesial profunda desde la perspectiva de las mujeres, una reforma que anhelamos y que no llega, y por ello, hartas de empujar y del silencio de la Iglesia, hemos decidido alzar la voz. Una renovación que ponga fin a la discriminación que vivimos en la Iglesia», ha enfatizado. Asimismo, ha esparcido con perfume a todos los presentes como símbolo de que es necesario en la Iglesia el «perfume de la justicia y de la equidad».

Además de pedir «voz y voto» en las estructuras de decisión, reclaman entre otras peticiones, «el diaconado y presbiteriano femenino» y «que los textos doctrinales incorporen un lenguaje inclusivo». Los detonantes para movilizarse, según han dicho, son el Sínodo de la Amazonía, donde las mujeres no tuvieron voto, y el informe sobre la violencia y explotación laboral a religiosas.

En Madrid se concentraron frente a la Catedral de la Almudena y aunque no se han puesto en contacto con los obispos –en el caso de Madrid, con el cardenal Carlos Osoro–, están dispuestas a dialogar y han asegurado que les «encantaría» que los sacerdotes y prelados bajaran a la calle a unirse a ellas.

«Nos encantaría que el día 1 de marzo alguno bajara a estar con nosotras, que cantara y orara con nosotras y entonces diríamos: ¡Milagro! Les invitamos. No somos enemigas», ha añadido la doctora en teología y cofundadora de Mujeres y Teología Mari Fé Ramos.
«Un 15M de las mujeres»

Tras recordar que «la Iglesia está impregnada del trabajo de las mujeres» y «sin embargo la mayor parte de las veces no se las ve», Ramos ha enumerado el nombre de algunas mujeres que en siglos pasados ya lucharon por la presencia de la mujer en la Iglesia y de las que recogen «el testigo», como Mary Ward, religiosa del siglo XVI que estuvo presa.

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