DestacadasSindicalismo

DIÁLOGO SOCIAL EN EL CAMPO LABORAL ENTRE EMPRESARIOS, GOBIERNO Y SECTOR LABORAL UNA DISCUSIÓN OBTUSA, DE ESCASA PROPUESTA Y CON LOS DADOS CARGADOS.

Por: Róger Hernán Gutiérrez. *

Seguimos tocando el tema de cambios en la jornada laboral, a quien favorecen, se ha tomado en cuenta los intereses de las personas trabajadoras, el diálogo es abierto, franco, con la información en la mesa, la discusión es equitativa, el partido tiene reglas claras, son los funcionarios presentes entendidos en la materia laboral, estamos en una base de diálogo horizontal, lo que allí se acuerde se respetará o el Presidente Bukele tiene el sartén por el mango y el mango también, y no importa más que su propio interés.

Bueno los dados están cargados, es un tema impuesto, no en virtud del consenso, ni tan siquiera en una supuesta agenda compartida, es un ámbito con reglas verticales y autoritarias de arriba hacia abajo y donde no se vale un resultado 2 a 1, con el sector laboral pro empresarial es 3 a 0; debe ser en un diálogo abierto, con los intereses claros de cada parte evidenciados, por hoy la realidad muestra que el gobierno no es neutral, ni actúa como árbitro, tiene ya una decisión tomada en pro del interés empresarial y busca en un diálogo poco ético persuadir al sector laboral que apoye la medida, y un sector laboral venal, sin datos e información, sin interés colectivo sino individual, de nulo interés por quienes laboran ya jornadas de más de 8 horas y lo más grave sin entender que hay empleos hoy totalmente deshumanizantes, que desmejoran y empobrecen a diario la vida de las personas trabajadoras.

En concreto los dados están cargados y todo en el pomposo Consejo Superior del Trabajo es un simulacro de discusión, en un tema que quiere imponerse para una supuesta mejora en la productividad, como una idea de modernidad del sistema de producción nacional, que nos saque de la crisis económica, y que por hoy mantiene sin futuro a muchos de la clase trabajadora. El tripartismo en el país no tiene nada de ético, es una cancha donde no hay intereses encontrados, donde no se debate, ni tan siquiera se opone, todo está dicho de conformidad a quien tiene el poder, que no da lugar ni tan siquiera a un mínimo de verdad, todo está arreglado y un sector laboral que no defiende los intereses, es una marioneta que baila al son que le pongan.

Triste la realidad que enfrentamos como clase trabajadora, un tema que no debería ni empujarse como se está haciendo, no es por ahí que se necesita hacer algo, hay una muestra con datos concretos que debería ser suficiente para desechar la medida de cambiar la jornada laboral y ya tiene varios años, parte de la clase trabajadora para evitar ir el sábado a laborar 4 horas, concilió con la patronal—esto en empresas del sector maquila— no todas, las mismas se dividen en cuatro días incrementando a 9 horas de lunes a jueves y el viernes quedan las 8 horas; pero se gana el sábado como día de descanso adicional, sin embargo esa persona trabajadora en el espacio del sábado, que se tiene por costumbre trabajarlo con las excepciones

normales, muchas veces lo trabaja, claro son horas extras y el atractivo es muy fuerte, lo mismo que la presión patronal para que las trabajen.

Ahora con la semana comprimida a 11 horas diarias, no hay horas extras e igualmente en los tres días de descanso (3) se forzará a tomarlas, y el patrono obtiene más alargue en la jornada y con el rango de tres días de descanso para usarlos según interés y mayor sacrificio en razón a necesidad económica de parte de la persona trabajadora. La propuesta de cuatro días de 11 horas no está, es impuesta y hay que tragarla, en una supuesta comisión técnica. ANEP, la dócil ahora, plantea que las nuevas modalidades sean opcionales y se adapten a cada sector, cuestión idem a las 9 horas, para no laborar el sábado; pero los efectos sobre alimentación, transporte, labores de cuidado, seguridad, estudio y vida familiar, entre muchas otras necesidades humanas dependerán de cómo se diseñe y aplique cualquier autocrática reforma.

Mientras la verdadera lucha sigue siendo reducir la jornada a menos de 8 horas, ampliar los turnos, mejorar los puestos de trabajo, mejorar los salarios, alcanzar a emparejar el salario con el costo de vida, fortalecer los diálogos en la relación laboral, 41.7% de la población (dos millones y medio de personas) tiene problemas para alimentarse debido a la falta de dinero, el mayor encarecimiento se ha dado en los rubros de transporte (8.2%), restaurantes y hoteles (4.5%), alimentos (4%), recreación y cultura (3.30%). Aspectos que una jornada comprimida no resuelve, en contrario lo agrava.

Es clara la presión del que tiene el poder sobre salarios, jornadas y organización sindical, todo para reducir costos. Queremos transición justa, no imposición, promoviendo la inclusión desde puntos como el género, la diversidad, la inclusión social y la justicia equitativa. Según los que conocen es la tecnología la que aumenta la productividad, pero entonces por qué sus beneficios deben convertirse sólo en ganancias y no en mejorar salarios y jornadas más cortas.

El déficit comercial (diferencia entre exportaciones e importaciones de bienes), aumentó 11% entre enero y julio/26; la deuda pública aumentó en $1,153 millones. Y todo esto denota que hay una crisis económica que arrastra a las personas trabajadoras al abismo, y lo que se está proponiendo es totalmente estéril. ¡NO A LA JORNADA COMPRIMIDA DE 11 HORAS!

*Sindicalista salvadoreño-.