LA ILUSTRACIÓN OSCURA
Por José Guillermo Mártir Hidalgo.
Nick Land, británico, ex profesor de la Universidad de Warwick y pionero del aceleracionismo especulativo —corriente que derivó en el nacionalismo étnico y el elitismo tecnocrático—, publicó “La Ilustración Oscura” (The Dark Enlightenment) en 2012. El libro es considerado el texto fundacional del movimiento neorreaccionario y del aceleracionismo.
La Ilustración Oscura sostiene que la democracia liberal está muerta y que el futuro pertenece a sistemas fríos, jerárquicos y tecnológicos. Las ideas de Land influyeron en Silicon Valley, en determinados círculos tecnológicos y en la denominada derecha alternativa. El autor no propone “arreglar” el sistema: considera que este ya se quebró y que es necesario avanzar más allá de él.
Según Land, la democracia liberal ya no sirve, pues premia la mediocridad y la decadencia. La igualación, el igualitarismo y la corrección política convierten a la sociedad en una comunidad de “zombis”, sin energía ni jerarquías. La cultura moderna fabrica individuos débiles, dependientes del Estado y carentes de una familia sólida. Por tanto, el futuro no será humano, sino tecnológico, dominado por la inteligencia artificial y el poshumanismo.
Land afirma que el capitalismo no es humano, sino una inteligencia artificial primitiva y fría que nos utiliza para expandirse y crecer hacia algo que no comprendemos. La neorreacción es un movimiento intelectual de extrema derecha surgido en Internet a principios de la década de 2010. La Ilustración Oscura constituye su pieza fundacional y sostiene que la democracia liberal es una forma de decadencia civilizacional.
Su propuesta consiste en organizar el gobierno como una corporación, con soberanos que desempeñen el papel de directores ejecutivos o CEO. El autor formula una crítica radical al progresismo promovido por el complejo integrado por universidades, medios de comunicación y gobiernos, al que denomina “La Catedral”, debido a que, según él, este conjunto impone determinados criterios ideológicos.
Land propone el aceleracionismo: el capitalismo debe avanzar hasta alcanzar sus consecuencias más extremas. Su planteamiento combina tecnocapitalismo extremo, darwinismo social y autoritarismo corporativo. También cuestiona el concepto de igualdad universal y defiende las jerarquías naturales, la secesión territorial y el fin de las políticas de bienestar social. El libro es un manifiesto distópico que redefine la reacción política contemporánea e influye en sectores del libertarismo radical y del pensamiento tecnológico elitista.
El libro se divide en tres grandes bloques. En “La Ilustración Oscura”, Land ataca la idea de “progreso” heredada de la Ilustración y propone abandonar la democracia liberal. También critica la igualación social, el progresismo y la moral contemporánea. Examina la manera en que la cultura moderna produce individuos y familias, y sostiene que la democracia y la igualdad conducen a la decadencia.
En el bloque titulado “Tras la ley”, analiza cómo operan las estructuras reales “detrás” de la ley formal. Finalmente, en “Xenosistemas”, plantea que el mundo es un sistema foráneo que no responde a la moral humana. Desde esta perspectiva, propone las monarquías corporativas, las ciudades-Estado y el desmantelamiento de la democracia.
Land rechaza a “La Catedral”, esa alianza entre universidades, medios de comunicación y Estado que, según él, impone la ideología progresista. Como alternativa, propone el neocameralismo: un modelo de gobierno en el que el Estado funciona como una empresa, el rey ocupa el lugar de un CEO y los ciudadanos son tratados como accionistas.
De acuerdo con Land, el capitalismo no es humano, sino una fuerza extraterrestre y fría que nos utiliza para acelerarse a sí misma hacia un destino que no comprendemos. Sus cuatro ideas centrales son las siguientes:
Anti igualitarismo: la igualdad y la democracia conducen al estancamiento y al colapso; por ello, es necesario aceptar las jerarquías.
La Catedral: el poder real no se encuentra únicamente en el gobierno, sino también en las universidades, la prensa y las organizaciones no gubernamentales, instituciones que imponen una determinada moral.
Aceleracionismo: no se debe frenar el capitalismo ni la tecnología. Por el contrario, ambos deben acelerarse hasta conducirnos hacia un “afuera” pos humano.
Neocameralismo: un CEO sería preferible a un rey o a un político, porque resultaría más eficiente y menos ideológico.
El libro puede aplicarse a la realidad salvadoreña como una herramienta de interpretación. La principal semejanza radica en que la concentración del poder se justifica en nombre de la eficiencia. Los controles democráticos son presentados como obstáculos obsoletos. La neorreacción sostiene que la democracia produce lentitud, conflicto, igualitarismo y gobiernos incapaces de actuar con rapidez.
Desde esta perspectiva, las formas de autoridad más jerárquicas, tecnocráticas y centralizadas —similares a una empresa dirigida por un ejecutivo fuerte— serían más eficientes. El Salvador puede interpretarse como una versión práctica de algunas de estas ideas. El presidente se presenta como la encarnación de la voluntad popular; la Asamblea Legislativa funciona con escasos contrapesos; los tribunales y los organismos de control han perdido independencia; mientras que la deliberación parlamentaria y la oposición son descritas como obstáculos. De este modo, la eficacia se coloca por encima de los procedimientos constitucionales.
Uno de los puntos centrales de la neorreacción consiste en sustituir el gobierno sometido a controles por un Estado administrado como una empresa, cuyo gobernante sería comparable a un director ejecutivo. El caso salvadoreño muestra varios elementos compatibles con esta lógica: la sustitución de la Sala de lo Constitucional y del fiscal general en mayo de 2021; la modificación de las condiciones jurídicas que permitieron la reelección presidencial; el mantenimiento del régimen de excepción, que facilita las detenciones masivas desde 2022; la aprobación de la reelección indefinida en 2025; y la ampliación de los mecanismos para modificar la Constitución desde una sola legislatura.
Como consecuencia, las instituciones dejan de funcionar con límites autónomos y pasan a operar bajo la hegemonía presidencial.
El concepto de aceleracionismo sostiene que las crisis y las fuerzas de transformación deben intensificarse. En la política salvadoreña, la violencia de las pandillas y la inseguridad funcionaron como una crisis que permitió acelerar la concentración del poder. El régimen de excepción fue presentado como una respuesta urgente ante una emergencia extraordinaria. Sin embargo, al prolongarse indefinidamente, dejó de ser una medida excepcional y comenzó a convertirse en una forma ordinaria de gobierno.
La neorreacción utiliza el término “Catedral” para referirse al conjunto de universidades, medios de comunicación, burocracias, tribunales y élites culturales que, según sus seguidores, imponen una ideología progresista y bloquean la verdadera voluntad de la sociedad.
En El Salvador, el gobierno tiende a presentar como parte de un bloque enemigo a los partidos tradicionales, los medios críticos, las organizaciones de derechos humanos, los jueces y fiscales incómodos, las ONG financiadas desde el exterior, los organismos internacionales, los periodistas y los académicos que cuestionan las políticas oficiales.
Land desprecia la política de masas. Nayib Bukele, en cambio, moviliza a la población mediante las redes sociales, los símbolos nacionales, la comunicación directa y una especie de plebiscito informal basado en la popularidad. La Ilustración Oscura vincula la autoridad política con la tecnología, la velocidad y la gestión eficiente. Bukele ha construido una imagen de gobierno tecnológico y empresarial.
