LAS PERSPECTIVAS OBJETIVAS PARA LOS JÓVENES SALVADOREÑOS.
La formación que provee el sistema educativo formal para la juventud salvadoreña dista mucho de contar con lo necesario para hacer frente a los desafíos que supone la modernidad, lo que evidencia descarnadamente los resultados de la prueba PISA que se realiza a nivel global.
Para nada una casualidad.
Responde al interés de reducir el aparato educativo a los intereses del capital.
Podemos apreciarlo en los períodos que dura el año lectivo, por ejemplo, que se extiende desde enero a octubre, que siguen aún coincidiendo con los procesos agrícolas de las haciendas.
¿Supone eso que el fenómeno educativo responde solo a las prerrogativas del capital?
Precisamente.
El deber ser del modelo educativo en cambio, si bien por un lado es preparar al educando para la vida productiva, debe privilegiar la transmisión de valores que conforman nuestra identidad y humanidad, comenzando por abordar con objetividad y criticidad nuestra historia, estableciendo nuestro lugar de frente a los demás pueblos, aportando desde ahí a ese concierto, al gran propósito de engrandecer a la humanidad.
Muy bonito.
La realidad en cambio es opuesta, pues para los más somos incapaces de hacer algún aporte de valor.
Porque con parámetros simples como el de memorizar, anular la creatividad y no estimular el debate y la duda, los resultados serán cada vez peor.
Y esa es la intención de las élites.
Cambiarlo pasa por hacer lo opuesto a lo que hasta ahora se ha hecho: se debe aumentar la inversión en educación, preparar mejor a los educadores, establecer mejores filtros para que sean los mejores candidatos los que ocupen ese cargo, abandonar la insana costumbre de favorecer la incapacidad y mediocridad que deja a cargo de nuestros jóvenes, a agentes partidarios, para finalmente homologar, no alinear, los objetivos de la educación con los del estado.
Evitando que toda la educación se reduzca a solo memorizar.
Es decir; las perspectivas reales para nuestros jóvenes si bien son orientadas por nuestros educadores, que hay que admitir no están mejor preparados, depende por completo de los intereses representados por el estado.
Que por ahora solo ofrece garrote, cárcel y empleo informal.
Los recortes que a educación, salud y seguridad ha hecho el régimen no suponen, a pesar de lo que afirma en su narrativa, que la cosa va a mejor, y los hechos lo patentan, pues cada vez más la migración ilegal que parte del país se compone de miríadas de jóvenes que sencillamente perdieron la fe en el país, de adultos que ya no creen en su proyecto de vida aquí, por familias que primero se desintegran confiando que podrán luego reunirse bajo otro cielo, en búsqueda de las perspectivas que acá se les niega.
Porque la formación educativa que reciben los jóvenes no redundará en un mejor nivel de vida.
No acá.
Las cifras de la banca multilateral lo confirman sin dejar dudas, ¡no existe la meritocracia!, lo que se corresponde con el interés de que siga así.
¿Qué podemos esperar así?
