LA CLASE TRABAJADORA ANTE EL DERECHO A PROTECCIÓN SOCIAL Y UN PENSIONAMIENTO EN CONDICIONES NO DISCRIMINATORIAS Y CON DERECHOS.
Por: Róger Hernán Gutiérrez.
Sabemos de lo complejo y difícil que es para la clase trabajadora hacer una acción defensora de derechos laborales que se oponga al alto costo de vida—es decir los precios de bienes básicos como alimentos, vivienda, transporte y otros que impactan duramente en la vida de las personas trabajadoras, siendo que son elementos básicos que si no son controlados, ni compensados o sin subsidios por el estado y los grupos empresariales, pueden ser parte de una permanente situación que mantenga sus efectos nocivos en la existencia social y el hogar, sin un mínimo de bienestar.
Si esto es así, cuán difícil es para una persona adulta mayor sin protección social, en tanto es una situación sin abarcar políticas y programas públicos diseñados para reducir la pobreza, la vulnerabilidad y sin una gestión de los riesgos económicos o sociales como el desempleo, la vejez y la enfermedad. Un costo de vida casi permanente que no garantiza el acceso a ingresos adecuados y servicios básicos como salud y vivienda para todos, no garantizará nunca una efectiva protección en esa etapa de la vida,
Si lo tomamos como medición de la vida diaria la relación de bienestar, reflejaría en nuestra sociedad una total incapacidad para cubrir para esta clase de personas sus necesidades, y es claramente en comparación un nivel de vida sufrible en esta época y en anteriores, sin disponer claramente de un ahorro e inversión para protegerlo, pues el derecho a pensión, el actual gobierno de Bukele lo ha manoseado más a partir de la reforma del 2022, donde los ahorros de cotizantes y pensionados al sistema privado de pensiones están más amenazados con acabarse dado el mayor endeudamiento, en razón de que el actual gobierno se ha garantizado el abuso de los fondos no pagando la deuda previsional durante 4 años, lo que lleva a que la inversión esté por debajo de la inflación.
En resumen: Si tu dinero compra menos cosas que antes, tu poder adquisitivo ha disminuido una barbaridad. Siendo un indicador crucial de la salud económica de una persona con salarios insuficientes o desempleada o en el sector de la informalidad, o pensionado(a) o en la etapa de la adultez mayor, sin que el estado ni nadie lo proteja para cubrir sus necesidades elementales y, una sociedad como la nuestra con grupos laborales incapaces de manifestar la solidaridad para este grupo social; en tanto la manera en que se desprotege en lugar de ser lo contrario, lo que se fortalece es un alto grado de discriminación.
Conocemos que la discriminación en los servicios diversos para el sector de pensionados es muy limitado, prácticamente no existe, se observa en el caso del transporte público ya que con las formas que imponen los empresarios del transporte—que sólo esperan el subsidio gubernamental e imponen mecanismos en las unidades que hacen inadecuado su acceso, en mucho las paradas son inconvenientes, la disputa entre unas unidades con otras en competencia, no paran en el lugar ni esperan al usuario, y no hay subsidios o gratuidad.
El nivel de mayores y mejores servicios a pensionados es inexistente, y el irrespeto es total considerándolos seres frágiles, enfermizos y dependientes, muchos lo son, pero de lo que se trata es que son grupos sociales con limitaciones y condiciones diferentes a personas con edades menores, hay un proceso de involución que todos los seres humanos sufriremos, pero a la vez es una etapa que asusta o que se observa lejos para luchar debidamente por condiciones jurídicas de mayor protección social. Lo que se presenta es un conjunto de leyes anacrónicas, que justifican la violencia, incrementan la negligencia y el abandono.
La obligación de retirarse o asedio y amenaza e imposición que anula la voluntad de decidir el retiro de la actividad laboral, son aspectos que se han fortalecido y el actual gobierno los ha desarrollado e impulsado, creando en las generaciones más jóvenes el repudio por el viejo, la disputa violenta por desplazar a la persona adulta mayor del puesto que ocupa, por que ya está en la edad; sin percatarse siquiera que ese tipo de acciones generan fuertemente condiciones de fuerte afección de la autoestima creando un concurso de ser personas afectadas en su salud, sin derechos y en total deterioro de la calidad de vida; en un futuro muy próximo este grupo será bastante en número y sin las condiciones y capacidades de sostenimiento para su debida atención socio económica, representando para la sociedad una enorme carga social.
Un costo de vida que atenta con más saña en esta etapa de la vida, en tanto es un período etario que no dispone de fuerza propia y social, se encuentra en mucho en abandono, bajo discriminación, sin servicios a su favor, y sin leyes, políticas y entornos creados por el aparato del Estado, las corporaciones privadas y mucho de la sociedad egoísta y nada solidaria en condiciones de total exclusión y sin la eutanasia para un buen morir.
