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¿Podrá la Democracia sobrevivir a la Inteligencia Artificial?

El mayor peligro no es que una máquina llegue a votar, sino que las decisiones políticas se traten como problemas técnicos que un sistema puede resolver mejor que las personas.

Por: Daniel Estulin.
  • El verdadero riesgo de la inteligencia artificial no es el deepfake, sino la pérdida de la realidad compartida.
  • La inteligencia artificial puede convertir la propaganda masiva del siglo XX en una persuasión individualizada capaz de hablarle a cada ciudadano de una forma distinta.

La gran pregunta es si la democracia puede sobrevivir a la inteligencia artificial y es que esa pregunta ya no pertenece únicamente al terreno de la ciencia ficción.

Durante décadas se ha dado por supuesto que el sistema democrático descansa en un acto relativamente simple: introducir una papeleta en una urna cada cierto tiempo, sin embargo, una democracia funcional exige algo mucho más exigente.

Requiere ciudadanos capaces de acceder a información contrastada, formarse una opinión propia, discutir con otros y tomar decisiones con un grado razonable de autonomía.

Precisamente en ese punto la inteligencia artificial introduce una transformación profunda que va mucho más allá de los deepfakes o de las noticias falsas.

Hay que examinar cómo la inteligencia artificial puede redefinir la relación entre el ciudadano y el poder, más allá de los deepfakes.

Es impoirtante explorar el riesgo de la persuasión personalizada, la pérdida de una realidad compartida y las dos direcciones posibles en las que puede evolucionar la democracia…