¿Podrá la Democracia sobrevivir a la Inteligencia Artificial?
El mayor peligro no es que una máquina llegue a votar, sino que las decisiones políticas se traten como problemas técnicos que un sistema puede resolver mejor que las personas.
- El verdadero riesgo de la inteligencia artificial no es el deepfake, sino la pérdida de la realidad compartida.
- La inteligencia artificial puede convertir la propaganda masiva del siglo XX en una persuasión individualizada capaz de hablarle a cada ciudadano de una forma distinta.
La gran pregunta es si la democracia puede sobrevivir a la inteligencia artificial y es que esa pregunta ya no pertenece únicamente al terreno de la ciencia ficción.
Durante décadas se ha dado por supuesto que el sistema democrático descansa en un acto relativamente simple: introducir una papeleta en una urna cada cierto tiempo, sin embargo, una democracia funcional exige algo mucho más exigente.
Requiere ciudadanos capaces de acceder a información contrastada, formarse una opinión propia, discutir con otros y tomar decisiones con un grado razonable de autonomía.
Precisamente en ese punto la inteligencia artificial introduce una transformación profunda que va mucho más allá de los deepfakes o de las noticias falsas.
