Excepción, ¿hasta cuándo? Y sobre todo: ¿qué viene después? Se aplaude por miedo y no se pregunta por el futuro.
Por: Armando Fernán /Redactor Comunitario
Carl Schmitt, el jurista del nazismo, decía que el soberano es quien decide sobre el Estado de Excepción. Giorgio Agamben después advirtió: cuando la excepción se vuelve regla, ya no vivís en democracia, vivís en un «Estado de Excepción convertido en paradigma de gobierno». Agamben ,filósofo italiano, nacido en 1942, vivo. Escribió el libro Homo Sacer y Estado de Excepción (2003).
Su tesis es simple y brutal:
El poder más peligroso no es el que te mata afuera, es el que te dice: «Te voy a proteger, pero para eso tengo que suspender tus derechos por un rato».
Y advierte: ese «ratito» se vuelve permanente. Cuando la excepción se hace normal, el ciudadano deja de ser ciudadano y se vuelve «vida desnuda»: alguien a quien pueden encarcelar, agrupar y matar jurídicamente sin juicio, sin ser culpable de nada, solo porque el Estado lo quiere y así lo decide.
Convierten lo provisorio en permanente. Lo ilegal en legal. Hasta que sea «ley de la República».Y le agregan el maquillaje populista: «le da poder a la gente». Cuando en derecho, empoderar es darte garantías, no quitártelas. Te hacen creer que sos más poderoso porque el Estado tiene poder ilimitado sobre vos. Es un absurdo lógico.
Los analistas oficialistas , defensores acérrimos y hasta abogados/as en canales de TV, cada semana, lo califican como el único instrumento del gobierno para contener el fenómeno pandillero y que por ello debe mantenerse hasta que el último nazca y se reproduzca. Que debe mantenerse indefinidamente hasta que se convierta en ley de la República, porque «empodera a la gente».Esa es la narrativa oficial. La realidad en la calle es otra.
¿De verdad queremos vivir con Régimen de Excepción para siempre para sentirnos seguros?
La pregunta que nadie hace es otra: ¿qué tiene que hacer el Estado para que estemos seguros sin tener que vivir sin derechos?
Ese debería ser el tema de la próxima elección.Porque no basta con que te devuelvan la calle. Te tienen que devolver la certeza de que podés caminar sin miedo a la pandilla y sin miedo a que por una llamada te vengan a traer.
Seguridad no es tener que elegir entre estar tranquilo o ser libre. Deberían ir juntas.
El Estado no gana cuando le tenés miedo al delincuente. Tampoco gana cuando le tenés miedo al policía. Gana cuando no le tenés miedo a ninguno.El Régimen ya no combate pandillas. Gobierna a su antojo ,sin reglas ni contrapesos.
Es la nueva carta de renuncia obligatoria. El día que nos despidieron en el Ministerio tal, el encargado de Recursos Humanos entrega a los despedidos cada fín de mes y que si no firman la renuncia «voluntaria», pierden prestaciones pues las inticuiones no les van a escuchar y perderán sus casos y si reclaman, les echan el Régimen de Excepción por desórdenes públicos.
Es la nueva Ley LACAP. Las licitaciones y compras públicas se hacen a discreción y por elección directa, amparadas en los proyectos de emergencia que se consideran dentro del Régimen.
Es negacion de libertad de la Dirección de Centros Penales. Se mantiene a miles de prisioneros haciendo trabajos de esclavitud carcelaria para el gobierno en obras múltiples en todo el pais: carreteras, escuelas, y hasta en casas privadas de funcionarios. Trabajo forzado sin salario. (Quién se qedará con la planiilla es la pregunta.)
Es la nueva negación de justicia. Bajo este Régimen se permite mantener presos a centenares que ya tienen meses con carta de libertad de los jueces, pero las autoridades carcelarias se niegan a soltarlos.
Es la nueva mordaza. Todavía aplican que «por una llamada te venimos a traer». Cualquier protesta social, cualquier reclamo sindical, cualquier vendedor que se queja, puede ser tipificado como desórdenes públicos y le aplican la R de Excepción.
Bueno, parece que ya es ley de la República, sin que te lo digan.
Y lo más triste, que causa asombro y hasta enojo, es que gran parte de la población aplaude que le pongan la bota en el cuello, en nombre de la mal llamada seguridad que te ponen en pantalla 24/7,con garrote y bota incluída.
Analisis politico -jurídico:
La necesidad de mantener un Régimen de Excepción permanente significa una sola cosa en ciencia política: que sólo por la fuerza, en su ejercicio policial y militar, puede mantenerse la paz interior.Esto es porque no existe legitimidad en el ejercicio del presente Gobierno.
El combate a las pandillas viene siendo un mero pretexto, pues el orden público puede mantenerse sin la supresión de garantías individuales, cuando la institucionalidad prueba claramente la infracción penal. Para eso está el Código Penal, la FGR y los tribunales comunes.
En casos extremos, la Constitución permite suspender garantías hasta por 30 días, prorrogables. O sea, para «superar la crisis». Pero ahora llevamos cuatro años y cuatro meses sin garantías individuales. Se ha vuelto un sistema permanente. Un estado de excepción convertido en estado normal. Eso en doctrina se llama dictadura constitucional.
El Régimen de Excepción ya no te protege de la pandilla. Te amenaza y advierte de que protestes porque no hay medicina en el hospital, porque te despidieron sin pago, porque la calle está inundada de no cae agua en semanas o de que pidas por la libertad de tus parientes inocentes.
Nos vendieron seguridad y nos obligan obediencia a cambio. Nos quitaron al extorsionista de la colonia y nos pusieron al extorsionista del Estado: si no firmas, si no votas, si no aplaudes,sin te callas, te va el Régimen.
Y la última desfachatez.
Una presunta culpable del caso de la joven asesinada en el centro historico de SS.de un disparo por un efectivo de la seguridad presidencial, sigue presa. No está esperando juicio. Está esperando ser «agrupada».Como la ven… ahora el culpable no es quien disparó , sino otra que hay que «agrupar».
Agrupar. Así le dicen ahora. Es el nuevo invento jurídico que le quieren meter a la Constitución y al Código Penal.
¿En qué consiste? Fácil: aunque no te prueben que sos de una pandilla, aunque no te prueben delito, te meten en el mismo saco, en el mismo juicio colectivo, con cien o más. Sin prueba individual. Todos juntos, todos culpables.
No es justicia. Es empaquetar gente.
Y si eso se lo hacen a ella, que su caso es mediático, imaginate qué le espera al muchacho que agarraron porque tenía un tatuaje o porque vivía en la colonia equivocada.
Primero te quitan las garantías. Después te quitan el juicio individual. Ahora te inventan un verbo para meterte preso en grupo.
Eso ya no es Régimen de Excepción. Es fábrica de culpables.
Despertar y reclamar prona y cumplida justicia no es ser pro-pandilla. Despertar es entender que la seguridad sin libertad es cárcel para todos. Unos con uniforme, otros sin él, pero todos presos.
Llamado a la conciencia ciudadana:
No aplaudas la bota que mañana puede estar sobre tu cuello. Exige que te devuelvan tus garantías. La seguridad real no necesita esconder jueces, ni negar cartas de libertad, ni comprar sin licitar. Si fuera tan exitosa, no necesitaría silencio.
¿Deben los candidatos opinar sobre la continuidad del Régimen de Excepción o solicitar su eliminación?
Esta ya es la pregunta del 2027. Y aquí no hay medias tintas, aunque muchos quieran quedarse en el «sí, pero…»
Pros y contras de callar:
Si callas, ganas un like del aparato. Pero pierdes legitimidad histórica. El votante no es tonto: sabe que el que calla hoy, reprime mañana. El silencio es complicidad. Te convierte en administrador del mismo sistema.
Pros y contras de pedir la eliminación de golpe:
Si pides eliminarlo sin matices, te cae el hate del 80% que hoy aplaude por miedo. Te etiquetan de pro-delincuencia. Es suicidio electoral si no sabes explicarlo. Pero ganas coherencia constitucional.
La tercera vía – La que despierta y no se suicida:
Los candidatos no deben pedir «más Régimen». Deben pedir TRANSICIÓN A LA NORMALIDAD CONSTITUCIONAL.
Se llama vivir a medio camino de la realidad. Y es una trampa mental.
Te la explico sin tecnicismos:
Es cuando la cabeza te dice una cosa y la tripa te dice otra, y para no pelearte con nadie, te quedás en medio. Ni sí, ni no. Sí, pero…
Así se manifiesta hoy:
1. El miedo a decir lo que pensás:
«Yo sí quiero seguridad, pero tampoco así». Lo decís bajito, en la cocina de tu casa. En la calle aplaudís. Es disonancia cognitiva. Sabés que algo está mal, pero decirlo te da miedo a que te caiga el Régimen. Entonces preferís creer que es necesario para no sentirte cómplice.
2. El «sí, pero que lo arreglen»:
Es la frase nacional: «Que siga el Régimen, pero que saquen a los inocentes». Como si pudieras tener una cárcel sin puertas. Querés el garrote para el otro, pero la garantía para tu primo. Esa es la realidad encontrada: queremos la bota en el cuello ajeno, no en el propio.
3. La normalización de lo anormal:
Llevamos 4 años y 4 meses sin derechos y ya lo sentimos normal. El cerebro se adapta. Hoy te parece normal que te pidan DUI en un retén, que alguien lleve 4 años preso sin juicio, que compren sin licitar. Eso se llama indefensión aprendida. Te acostumbraste a vivir arrodillado para sentirte seguro.
4. El limbo electoral:
Y ahí están atrapados los candidatos. Si dicen «que siga», son parte del problema. Si dicen «quitémoslo ya», les cae el odio de los que tienen miedo. Entonces se inventan el discurso del medio camino: «Sí, pero con mejoras». Que es no decir nada.
No es que haya dos realidades encontradas. Es que hay una sola realidad partida en dos miedos:
Miedo a que vuelva la pandilla y el miedo a que te lleve el Estado.
Y en medio, 6 millones de salvadoreños tratando de sobrevivir sin hacer ruido, aplaudiendo por si acaso, pero también callando por si acaso.
Esa figura mental se llama auto-censura por supervivencia. No es que apoyes el Régimen. Es que aprendiste que es más barato y conveniente aplaudir que preguntar.
La propuesta seria una especie de Normalidad Constitucional donde se proponga:
Sustituir el Régimen por una Ley Contra el Crimen Organizado con jueces especializados y con garantías.Que las instituciones fucionen
Mantener la fuerza policial, pero con control judicial real.
Auditar a los 80,000 detenidos: quien tenga delito, que pague. Quien tenga carta de libertad, que salga hoy.Y que se agrupen ,si pero los que no tengan vinculos delincuenciales y no junto con ellos y se agilice el juicio público individualizado.
Devolver las compras públicas a la LACAP.
No es «quitar la seguridad». Es quitar la excusa para robar y callar.
El candidato que no se atreva a decir esto, no es oposición. Es empleado del mismo Régimen con otro color.Y un país que vive a medio camino entre el miedo al delincuente y el miedo al gobierno, no está seguro. Está paralizado.
Por eso no preguntes solo quién bajó los homicidios. Preguntá quién tiene un plan para que sigamos seguros el día que quiten el Régimen.
Para los candidatos: ¡No se distraigan!
Sí, tienen que responder la pregunta incómoda y tramposa: ¿Usted quitaría el Régimen, sí o no?Y tienen que responderla con contundencia e inteligencia semiótica. Sin titubear, sin el «sí, pero…» del cobarde.
Con respuesta corta y contundente: Seguridad sí. Excepción permanente no. Vamos a una transición legal que mantenga la seguridad sin matar la Constitución.Se dice así, claro, en 10 segundos. Porque el que se enreda, pierde. El pueblo no quiere tesis, quiere certeza.
Pero después de esa pregunta, no pierdan el tiempo en la telenovela mal montada del chambre de redes, del youtuber que vive del insulto y calumnia o del audio de WhatsApp filtrado.
El país no está para chambres.El país tiene dolores reales: el hospital sin medicina, la escuela sin agua, el joven sin empleo que se va mojado, el campesino que va a prder la cosecha y no pagará el crédito, el comerciante extorsionado ya no por la pandilla, sino por la luz, la alcaldía y el préstamo.Ahí es donde tienen que poner toda la mente y toda la voluntad.El Régimen no es el único problema. Es la cortina para no hablar de los otros problemas.
El candidato que solo hable del Régimen, sea para defenderlo o para atacarlo, no entendió nada.El candidato serio responde la trampa con inteligencia, y enseguida le da vuelta a la cámara y le pregunta a la gente: ¿Y de tu recibo de luz, de tu cosecha, de tu hijo sin trabajo, de la comida cara , del qué pasar con las remesas si hay retorno masivo ,de la jornada laboral extenuante de once horas que quieren aprobar, quién habla?
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