DestacadasEditorial

ADICTOS AL PODER. Contagiados por la misma enfermedad.

Por Miguel A. Saavedra.

Las dictaduras comparten algo más que fronteras: también comparten el manual nefasto.

Hay noticias que no solo describen un hecho; también revelan una forma de entender el poder.En los círculos periodísticos nacionales e internacionales ha sido un escándalo mayúsculo. En el marco del 47° aniversario de la Revolución Sandinista, Daniel Ortega anunció a la nación que para impedir que la oposición llegue al poder, ya no habrá elecciones. Así, sin eufemismos. La frase no es un exabrupto, es la confesión de un método.

Y aquí, en nuestro El Salvador, miramos ese espejo y nos reconocemos. Lo que allá tomó más de 20 años consecutivos de corrosión institucional, aquí se ha comprimido en 7 años del gobierno de la familia presidencial.

Allá gobierna la dupla presidente y copresidenta, Ortega Murillo, junto a su hijo como heredero del aparato. Aquí el modelo se replica con otro apellido: la familia presidencial instalada en ministerios, secretarías, instituciones deportivas, oficinas de inversiones de cripto-activos y en toda instancia de interés nacional y hasta opinan como aplicar justicia. No es un gobierno, es una administración familiar del Estado.

Las similitudes de estilo son evidentes. Sin embargo, el patrón de concentración del poder despierta preguntas legítimas sobre el rumbo institucional del país.

Más allá de las palabras, el mensaje es inquietante: cuando un gobernante deja de ver las elecciones como un derecho ciudadano y comienza a verlas como una amenaza personal, el problema ya no es únicamente político. También es cultural, institucional y, en cierto sentido, psicológico.

Y para 2027, el presidente ya está de nuevo en carrera por su segunda reelección, en realidad sería otra imposición consecutiva. Con el afán claro y sin pudor de entregarse el poder a sí mismo, como en la ilustración que circula: un hombre entregándose a sí mismo los tres libros del Estado.

Para entender esto necesitamos nombrar la enfermedad. Definamos la patología

Académicamente se conoce como *Exousía*, el apego patológico al poder. Pero para entendernos sin tecnicismos, llamémosle como es:

<< Poderofobia >> (s. f.) Temor persistente e irracional a abandonar el poder, que se manifiesta mediante reformas legales a la medida, reinterpretaciones constitucionales fraudulentas, campañas de culto a la personalidad y la búsqueda permanente de mecanismos para prolongar el mandato.

 La agorafobia encierra a las personas en su casa. La poderofobia encierra a los gobernantes en el palacio presidencial.

Como recurso de escritura política es una metáfora potente porque no personaliza el debate en un solo rostro. Describe un fenómeno que ha aparecido en distintos países y épocas, independientemente de la ideología del gobernante. No es de izquierda ni de derecha. Es del autoritarismo.

 El cuadro clínico del poderofóbico,cuando las dictaduras comparten el mismo manual.Aunque cada país tiene su historia, las autocracias suelen parecerse más entre sí de lo que admiten.
La poderofobia no llega de golpe. Se incuba. Estos son sus síntomas inequívocos:

1. Alergia aguda a la alternancia democrática.Todo opositor es convertido en enemigo, traidor o agente extranjero digno de ser perseguido, espiado y acosado para que abandone el país ,para no ser apresado bajo cualquier cargo que se le fabrique. La competencia se vuelve delito.

2. Interpretación flexible de las reglas constitucionales.La Constitución deja de ser un límite y se vuelve plastilina. Lo que ayer era prohibido, hoy es obligatorio por obra de una Sala a modo.

3. Síndrome del imprescindible.La convicción mesiánica de que solo una persona puede garantizar la estabilidad, la seguridad o el bitcoin. Sin él, el diluvio volverá.

4. Confusión entre el Estado y el gobernante.Mis obras son el país.La luces led sus alucinaciones. Mis críticas son ataques al país. Mi familia es el Estado.

5. Miedo atroz a la pérdida de inmunidad.El terror no es a dejar el poder, es a lo que se descubre cuando se deja. A que queden al descubierto los desmanes de la gestión, a perder la influencia, el legado construido a base de propaganda, o simplemente a no saber vivir sin mandar. Son esclavos voluntarios de su propia patología. Para ejemplo ,más de un millón para construir la nueva casa presidencial contiguo donde vive el mandatario.

6. Necesidad permanente de legitimación.Cada medida impopular necesita un show, una consulta popular sin árbitro, una inauguración con luces de discoteca o una cortina de humo inventada para tapar la anterior.

Cuando estos síntomas aparecen simultáneamente, la democracia deja de ser un sistema de alternancia y comienza a transformarse en un mecanismo diseñado para perpetuar al mismo grupo en el poder.

Hay, sin embargo, una diferencia sustancial. El modelo nicaragüense aún apela a mecanismos analógicos, la supresión frontal de las elecciones. El modelo salvadoreño, como buen ejemplo de tecnofascismo, no necesita prohibir, le basta con programar.

Con la digitalización del DUI(en tu cel.) en el país que están anunciando estarían justificando el voto electrónico masivo en camino, la prohibición abierta le estropearía su costosa fachada de democracia cool vendida en foros internacionales. Es más eficaz controlar la base de datos que clausurar el centro de votación. Al final, quien organiza el sistema ,administra y «vigila» el padrón, dispone del votante real y fabrica el ficticio(como muy bien le funciona con el voto en el exterior donde ese sistema le favorece). La tecnología no democratiza el fraude, lo automatiza.

La diferencia es de época. Uno prohíbe con decreto, el otro programa con código. Al vecino le alcanza con lo analógico. Al de aquí, tecnofascista aspiracional, le conviene más digitalizar el DUI y simular una elección masiva que prohibirla. Prohibir daña la marca. Manipular la base de datos la preserva.

El Salvador: La apuesta hacia el fracaso

Antes la duda era qué quieren hacer. Hoy ya no hay duda. Mucha gente, por compás de espera, por esperanza genuina, por ingenuidad o por fanatismo ciego, se negó a reconocer hacia dónde nos llevan.

Está en marcha el plan de minería, solo esperan el momento de echarlo a andar, le guste o no y le afecte o no a la gente de las tres cuartas partes del territorio que depende del río Lempa.Las señales comienzan a acumularse.segun informes de comunidades ,hay movimientos militares y de personal de empresas mineras en las zonas, ademas de desalojos de asentamientos marginales cercanas a las vias de acceso al aréa elegidas para la extracción minera.

Están preparando la reactivación de la minería metálica que pondrá en grave amenaza de contaminación a  la principal cuenca hidrográfica del país afectará a comunidades de 5 departamentos del pais, con potenciales impactos ambientales y sociales que afectarían amplias zonas vinculadas al río Lempa.

Nos venden un nuevo país que se acerca peligrosamente al colapso financiero. En 7 años ya se ha acumulado la mitad de la deuda externa que el país generó en 30 años. Lo que demuestra una verdad elemental ha comprobada que mantener una dictadura es carísimo pues hay que mantener en primer lugar el ecosistema de corrupción al circulo más cercano ,luego el aparato de propaganda seguido de pagar indulgencias y silencios, mantener la red de cómplices , comunicadores ,medios , cubriri gastos por lujos,derroches y ocurrencias y un amplio etc.Por eso no alcanza ninguna cantidad de dinero que entre, por mucho que se recaude o se preste.

Desde la sociología del poder, esto se llama una apuesta hacia el fracaso. Funciona mientras a un pequeño grupo de poder no le afecte y a una gran mayoría que aún no despierta no le toque. Pero cuando les caiga el veinte, pasará como a los reyes indígenas en la anécdota del eclipse: cuando abrieron los ojos después de la oscuridad, les habían saqueado los tesoros y los utensilios rituales.

La enfermedad no consiste únicamente en querer gobernar mucho tiempo.Consiste en dejar de concebir el poder como un mandato temporal para empezar a verlo como un patrimonio personal y no ver mas allá de finca ,su familia y sus riquezas.

La poderofobia no es eterna, pero sus estragos sí. Nicaragua nos puso el espejo. La pregunta ya no es si el manual se está copiando, sino cuánto tiempo más vamos a fingir que no lo estamos leyendo.