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EL IMPERIO DE LA IA.

POR JOSÉ GUILLERMO MÁRTIR HIDALGO.

Karen Hao, periodista e ingeniera mecánica estadounidense especializada en el impacto social de la inteligencia artificial, empezó a cubrir OpenAI en 2019. En noviembre de 2025 publicó El imperio de la IA: Sam Altman y su carrera por dominar el mundo, donde relata el ascenso de OpenAI hasta convertirse en una empresa privada bajo el liderazgo de Altman.

Hao sostiene que OpenAI nació con la promesa de democratizar la inteligencia artificial. El punto de inflexión ocurrió en noviembre de 2023, cuando Altman fue destituido y reinstaurado tres días después: un episodio que, según la autora, marcó la captura de una de las tecnologías más poderosas por intereses privados. Altman transformó una organización sin ánimo de lucro en una máquina de hacer dinero.

La autora reconstruye esa metamorfosis a partir de 300 entrevistas y documentos internos. OpenAI convirtió la escalabilidad en una suerte de fe ciega: si puede hacerse más grande, será mejor. Pero escalar no es neutral; cada salto en el tamaño del entrenamiento consume energía equivalente a la de ciudades enteras y exige una infraestructura que solo las mega empresas pueden construir.

Hao examina asimismo el origen de los datos que alimentan a ChatGPT y otras herramientas: se extrajeron de múltiples fuentes, pero gran parte del trabajo provino del sur global. Así se reproduce la geografía del poder: el norte diseña, el sur produce y los beneficios quedan arriba. El libro documenta cómo OpenAI pasó de promover la ciencia abierta a mantenerla en cautiverio: lo que debía servir a la humanidad terminó beneficiando sobre todo a Microsoft. Sin la nube de ese gigante tecnológico, los modelos de OpenAI no funcionarían.

El Imperio de la IA combina biografía empresarial, investigación periodística y análisis tecnológico para mostrar que uno de los desarrollos más importantes de la historia humana se decide en privado, entre pocos actores, sin debate ni control democrático. Diseñada como organización sin ánimo de lucro, la promesa original se evaporó y OpenAI comenzó a actuar como los grandes imperios: conquistando territorios, explotando recursos y mano de obra.

Tras el lanzamiento de ChatGPT, el consejo de administración de OpenAI anunció la destitución de Altman, alegando falta de sinceridad en su comunicación con el órgano. Microsoft y otros inversores se alinearon con Altman, lo que hizo insostenible la organización sin él; el consejo cedió y aceptó su regreso.

OpenAI fue fundado por un grupo en el que figuraban Elon Musk, Sam Altman y otros patrocinadores multimillonarios como Peter Thiel. Los fundadores defendieron un compromiso radical con el desarrollo de la llamada inteligencia artificial general. Musk y Altman crearon una organización sin ánimo de lucro, pero la pérdida del apoyo económico de Musk sumió a la entidad en incertidumbre financiera. Altman integró la estructura sin ánimo de lucro y creó una rama con fines de lucro —OpenAI Limited Partnership (LP)— para recaudar capital, comercializar productos y ofrecer retornos a inversores. Microsoft emergió como socio clave: su inversión y su nube convirtieron a OpenAI en una organización sin ánimo de lucro solo de nombre, impulsando el lanzamiento agresivo de productos como ChatGPT. Microsoft llegó a invertir 10.000 millones de dólares en OpenAI, mientras recortaba miles de puestos de trabajo para reducir costes.

Demis Hassabis, profesor y consejero del laboratorio de IA DeepMind Technologies, con sede en Londres, advirtió que una IA más avanzada que supere la inteligencia humana podría representar una amenaza para la humanidad. Cuando Altman y Musk rompieron relaciones, Altman matizó su discurso sobre los peligros de lo que se estaba construyendo y presentó a Microsoft como el socio e inversor adecuado, por su capital y capacidad computacional.

Hao rememora que en 1956 veinte científicos se reunieron en Dartmouth College para crear una nueva disciplina. Desde sus inicios, el nombre «inteligencia artificial» funcionó como herramienta de marketing: «inteligencia» suena bien y sugiere un beneficio que la sociedad desearía.

Como parte de su inversión, Microsoft proporcionó a OpenAI una super computadora con 10,000 GPUs Nvidia V100 para entrenar modelos de aprendizaje profundo. En febrero de 2023 OpenAI lanzó una versión de pago de ChatGPT; en marzo presentó GPT-4 en su Interfaz de Programación de Aplicaciones (API) y, poco después, un producto de consumo basado en GPT-4. En cinco días ChatGPT superó el millón de usuarios y, en dos meses, alcanzó los cien millones. Altman y la dirección impulsaron la comercialización rápida del éxito del chatbot mediante múltiples productos de pago.

En enero de 2025, la hermana menor de Altman, Annie, presentó una demanda civil contra él por abuso sexual. Hao utiliza ese episodio para explorar los retratos contradictorios de Altman: generoso y egoísta, carismático y amenazador, benefactor y causante de dolor.

El enfoque geopolítico de la autora ayuda a entender cómo la IA afecta de distinto modo a países desarrollados y regiones en vías de desarrollo.