LAS ESPUELAS DE ALGUNOS PROFESORES Y ESTUDIANTES DE LOS 400 CERROS (Sensuntepeque, Cabañas, EL Salvador)
Por: Colectivo y Mario Ramos (albañil de las letras).
Presentación:
Estimados amigos y amigas de los 400 cerros, LES SALUDAN CONMIGO PEDRO CEDILLOS, EXPROFESOR DEL INS EN 1978, VÍCTOR MENDOZA, EXALUMNO DEL INS( instituto nacional de Sensuntepeque), ORIGINARIO DEL CANTÓN NOMBRE DE DIOS, Y MERCEDITAS MIRANDA, CON QUIENES EN CONJUNTO hemos preparado las siguientes líneas, sobre el vital tema anunciado.
Pues considerando
a.- El despido del INS de los profesores Roberto Portillo y Adolfo Amaya, así como la reacción de los estudiantes en Sensuntepeque, los primero días del pasado mes de mayo. Luego, la visita de la ministra de educación Karla Trigueros, un par de semanas después.
b.- Todas las felicitaciones y memorias de profesores y profesoras por las recientes celebraciones del día del maestro, celebrado el 22 de junio.
c.- Que, si bien, mis anteriores escritos casi todos han sido sobre el campesinado de los 400 cerros, del cual vengo y busco no olvidar por medio de mis viajes frecuentes, o de temas eclesiales que también algo conozco, en esta ocasión, me uno al tema anunciado presentado en conjunto, pues no me es desconocida la parte educativa, por mi experiencia personal de mas de 50 años en el este ramo.
d.- Que el papa León, en su reciente mensaje (encíclica) Magnifica Humanitas (la magnífica humanidad), sobre el buen uso de la actual inteligencia artificial, donde, entre otras cosas, afirma que el Evangelio como “ la palabra hecha carne, sigue convirtiéndose en diálogo, memoria y profecía” (anuncio y denuncia) (1). Y agrega que los que hemos tenido oportunidad de acceso a la información, debemos compartirla.
Por estos y otros motivos anexos, coordino las presentes letras de los cuatrocientos cerros, en las cuales son de mi autoría solo la presentación y las conclusiones, y las ordeno así:
- Las luchas magisteriales y estudiantiles de antes y después de 1968.
- Los tristes acontecimientos después del fraude electoral contra la UNO de 1972.
- La era martirial de 1978 a 1982. Protestas de los estudiantes por la captura de los profesores Pedro Cedillos y Mozo. Martirio del profesor Oscar Galileo Rosales y otros más.
- El despido de dos profesores del Instituto Nacional de Sensuntepeque (INS) y las espontáneas protestas estudiantiles (mayo 2026), en las cuales sobresalieron varias jovencitas.
- A la sombra y a la luz de las espuelas de algunos profesores y estudiantes de los 400 cerros.
- LUCHAS MAGISTERIALES-ESTUDIANTILES ANTES Y ALREDEDOR DE 1968
Primero nos remontamos a la masacre indígena de1932 cuando los pueblos indígenas de Izalco y sus alrededores (departamento de Sonsonate) reclamaban sus vitales tierras ejidales arrebatadas por los nuevos ricos, apoyados por los gobiernos de turno, para los cultivos de café, a finales del siglo XIX. Esto desembocó en la sublevación del pueblo indígena, y en la feroz respuesta gubernamental con la represión y masacre de aproximadamente, 30.000 personas, a través del dictador de aquel entonces, el general Maximiliano Hernández Martínez.
Ya en la parte educativa, no podemos menos que mencionar en esta época, al maestro Alberto Masferrer con sus obras básicas El Minimum Vital, Leer y escribir y el dinero maldito. “ su idea era regenerar a América Central a través del estudio, la lectura y la educación”( 2) . Su influjo en la sociedad Salvadoreña y Centro Americana fue enorme, por lo que los gobiernos trataron de hacer algo por la educación.
En los cantones de los 400 cerros en esta época, hasta 1940, prácticamente no había profesores, mucho menos estudiantes. El analfabetismo era muy alto; aunque los pueblos tenían siempre la cultura milenaria ancestral. Los primeros maestros de las zonas rurales comenzaron después de 1930; primero en San Marcos por gestiones de Sotero Barrera, y en Paratao, por Benjamín Navarrete 1945, cuando estuvieron de alcaldes interinos en Sensuntepeque y en Victoria, respectivamente, pues en esa época los profesores eran nombrados por los alcaldes. Y luego enviaron los primeros maestros, casi todas jovencitas maestras empíricas, y solo había primero y segundo grado. Fueron conocidas en San Marcos Dolores ( Lolita) Amaya y en Paratao, Justa Ortíz, Julia Rodríguez y Teresa Ayala.
Ya en el área urbana, alrededor de la década de los cincuenta en adelante, hubo cierto avance, y se destacaron los profesores, José Ángel ( Chepito) Castillo, José Antonio Miranda, Miguel Antonio ( Toñito) Larreynaga y el “ teacher” José Jerónimo Fernández, entre muchos y muchas más. Hay una anécdota con el “ teacher “ Fernández, quien contaba que lo propusieron para candidato a diputado, y él rechazó el ofrecimiento, a la vez que expresó: “prefiero trabajar por mi pueblo como simple profesor, y no que me vaya a corromper o volver mentiroso como diputado”. Ni como candidato a alcalde quiso aceptar.
Como estudiantes universitarios, fue conocida la participación de David y José (Chepito) Quinteros, en las luchas estudiantiles de 1959, cuando fue derrocado al presidente teniente coronel José María Lemus.
Naturalmente, no pueden faltar las luchas magisteriales que culminaron con la huelga general de más de un mes en 1968, coordinada por ANDES 21 de junio; que una de sus máximas dirigentes fue la profesora Mélida Amaya Montes, originaria de Santiago Texacuangos, y que también tuvo repercusión en los alrededores de los 400 cerros.
- LOS TRISTES ACONTECIMIENTOS DESPUÉS DEL FRAUDE ELECTORAL CONTRA LA UNO (unión nacional opositora) DE 1972.
ESCRIBE MERCEDITAS MIRANDA
Una noche de horror en Sensuntepeque (1972)
Quien lee la historia de El Salvador, se da cuenta de que su devenir político está plagado de golpes de estado militares, traiciones, fraudes electorales, componendas entre familias, etc., todo para alcanzar el poder y la bolsa económica que este significa. Aunque los protagonistas esgrimían, como pretexto, que era lucha para lograr “bienestar del pueblo salvadoreño”.
Fallido intento de golpe de estado
Entre el 25 y 26 de marzo de 1972, hubo un levantamiento de la que llamaron juventud militar. El motivo fue la anómala elección presidencial del coronel Arturo Armando Molina.
Pasamos a explicar. El 20 de febrero de ese año hubo una elección presidencial, convocada por el entonces llamado Concejo Central de Elecciones (CCE), hoy Tribunal Supremo Electoral (TSE). Participaron como candidatos, el coronel Arturo Armando Molina, propuesto por el Partido de Conciliación Nacional (PCN), que contaba con el beneplácito y apoyo de la Fuerza Armada de El Salvador (al menos, de una mayoría de sus integrantes). El otro candidato fue el Ing. José Napoleón Duarte, llevado por la coalición de tres institutos políticos identificados como de izquierda: Partido Demócrata Cristiano (PDC); Movimiento Nacional Revolucionario (MNR) y Unión Democrática Nacionalista (UDN), que adoptaron el nombre de Unión Nacional Opositora (UNO).
El resultado electoral fue el siguiente: La UNO obtuvo 327 mil votos, y el PCN, 318 mil.
Sin embargo, el gobierno de la época, encabezado por el presidente Fidel Sánchez Hernández y el mismo CCC, con el argumento de que no había una mayoría que estableciera con claridad al nuevo mandatario, dispuso que fuera la Asamblea Legislativa, la instancia que definiera el resultado. Y en este cuerpo de diputados, la mayoría la tenía el PCN, por lo que eligieron como presidente de la república 1972/77, al coronel Arturo Armando Molina. Por ello, la llamada juventud militar, encabezada por el coronel Benjamín Mejía, se alzó en armas, con el respaldo de algunos cuarteles. Pero el PCN tuvo el apoyo de otros regimientos, brigadas y destacamentos, por lo que se neutralizó la asonada. El resultado fue que el Ing. Duarte tuvo que asilarse, y los militares rebeldes fueron apresados. De este modo, el presidente Sánchez Hernández retomó su puesto de presidente, para entregar el mandato el 1 de julio, de ese año. Con la derrota de los alzados en armas se creía que ya había finalizado todo conflicto. Sin embargo, la represión que sufrió el pueblo civil (que no tenía algo que ver en el alzamiento), fue terrible.
Me referiré, específicamente, a lo que padeció nuestra familia
Unos días después de la revuelta, todo parecía tranquilo en Sensuntepeque, donde residía con mi padre, el profesor José Antonio Miranda y mi madrecita, Sra. Mercedes Rubidia Morán de Miranda. Vivíamos en el barrio San Antonio, cerca del Parque Cabañas.
Eran como las 7 de la noche, cuando mi papá, junto con un vecino que teníamos enfrente, y que era carpintero, andaban en la faena de contar cuántas vigas se necesitarían para hacer una casa, igual en tamaño, a la que habitábamos en ese momento. Mi padre portaba una lámpara de pilas para alumbrar cada viga y hacer un conteo exacto.
Ya estaban con el señor carpintero en la puerta de entrada, cuando (yo lo vi), se detuvo un carro particular, de aquellos grandes. Mi padre conoció al conductor y a su acompañante. Yo también los identifiqué. Y no nos dio mala espina porque ambos personajes eran conocidísimos por nosotros. El conductor dijo a mi padre: -“Señor Miranda, fíjese que en el cuartel, el comandante (coronel Márquez), ha convocado a una reunión de ciudadanos para las 8 de la noche, con el fin de llevar tranquilidad a la población e informar de cómo ha quedado el país, luego del intento de golpe de estado”. Mi papá, con amabilidad, le respondió que en un momento iría. Y aquellos conocidos se fueron para continuar con su nefasta misión.
Papá se preparó y se encaminó al Destacamento Militar Número 2 (DM2); hasta se llevó la lámpara porque en esos entonces no había buen servicio eléctrico en las calles. Los foquitos amarillos daban luz mortecina
Debo destacar que el Estado y la Asamblea Legislativa habían instaurado el estado de sitio y hasta el toque de queda (este implicaba que desde cierta hora de la noche hasta como las 6 de la mañana, era prohibido circular en vehículo y a pie). La reunión convocada era para las 8 de la noche, y el toque de queda comprendía entre 9:00 p. m. y 6 horas del siguiente día.
Mi padre se fue sin sospechar la celada que le habían tendido, a él y a otros ciudadanos.
Al llegar, lo hicieron entrar a un salón en el que encontró a varios maestros y señores de otras profesiones. Se sentó y, luego de unos momentos, entró el comandante. Portaba una cajita de la que empezó a lanzar pequeños objetos. Al principio, mi padre no identificaba qué era lo que tiraba, solo oía el ruido que producían al estrellarse contra el piso. Cayó uno cerca de donde papá estaba sentado, y lo observó muy bien. Eran crucifijos. A la vez de aventarlos, el coronel Márquez exclamaba: -“¡Vaya, a ver si este puede salvarlos!”. Y hasta se paró en algunos de ellos, en un gesto de suprema ofensa. Luego, comenzó a ultrajar con los peores oprobios a los presentes. Específicamente, a mi papá lo acusó de comunista, de haber bajado y quemado propaganda electoral del candidato, coronel Molina, y de colocar bombas. Mi padre le respondió que él no había estudiado para construir tales artefactos. Su respuesta enfureció al comandante, y , cuando le vio la lámpara, ordenó que se la quitaran, porque “podía ser una bomba”, argumentó.
A otros presentes, igualmente los acusó de cuánto se le ocurrió, a la par de que los trataba con grandes ultrajes.
A todo esto, el tiempo corría, y cada vez, se hacía más noche.
Volvió otra vez con mi papá, y ordenó que lo raparan. Así lo hicieron.
Cuando regresó a la sala, ya iba sin pelo. Entonces, le dijo que podía irse, pero que ya estaba bien “chequeado”, y que no era responsable de lo que podía sucederle en el camino. A todo esto, ya eran más de las 12 de la medianoche. Y a esas horas, mi padre tomó camino a casa, desde el DM 2 hasta casi llegar al Parque Cabañas, en plena ley marcial que implicaba que los soldados presentes en las calles podían matarlo por circular en horas prohibidas. Cuando iba saliendo del cuarte, los soldados custodios “chejearon” sus rifles. Pensaron que mi papá iba a salir a la carrera, y tener pretexto de dispararle por la espalda. Sin embargo, mi papá mantuvo la calma y caminó con tranquilidad.
Gracias al Todopoderoso, a que se arrimó a las paredes de las casas, a la vez que transitó con sumo cuidado y buscó los lugares más oscuros, logró llegar a la casa.
(Hasta aquí el relato de Merceditas).
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Se agrega que, junto al profesor Miranda, también fueron vejados en el cuartel otras personas. Así, se menciona a los docentes Rafael Alberto Pineda, Marco Tulio Orellana y Pedro Benjamín Burgos (Minchito), a quien se le escuchó expresar, cuando era maestro en la antigua Sotero Laínez: “No vuelvo a poner un pie en ese maldito lugar (el cuartel”.
3.- LA ERA MARTIRIAL DE 1978 A 1982.
3.1.-Protestas de los estudiantes por captura de los profesores Pedro Cedillos y Antonio Mozo. Narración del exprofesor del INS (Instituto Nacional de Sensuntepeque) Pedro Cedillos sobre su captura y encarcelamiento junto a su colega Luis Antonio Mozo.
No recuerdo la fecha precisa (a mediados del año 1978) en que fuimos capturados José Pedro Cedillos y Luis Antonio Mozo (ya fallecido) por la Guardia Nacional del puesto de Sensuntepeque. Estuvimos 15 días en la penitenciaría de Sensuntepeque.
Los estudiantes del INS, apoyados por sus padres, iniciaron una huelga para nuestra liberación, así mismo rechazaron la propuesta de suprimir nuestra plaza de maestros por parte de las autoridades militares y políticas del Departamento de Cabañas.
El Juzgado de Sensuntepeque, entidad que llevó el juicio contra nosotros, utilizó la entonces nueva ley aprobada por el gobierno, denominada “LEY DEL ORDEN PÚBLICO”, y resolvió que no había suficiente pruebas para sustentar la acusación de ser subversivo o guerrillero POR LO QUE DECLARÓ SOBRESEIMIENTO DEFINITIVO. Yo regresé al INS a dar clases, un mes después de ser liberado.
Nuestra captura se dio en un contexto de creciente represión de la dictadura militar y sus organizaciones paramilitares, hacia las agrupaciones sociales, entre ellas Andes 21 de junio.
Los maestros fuimos blanco de captura, encarcelamientos y desapariciones por participar en la lucha social de esos años.
Trayectoria estudiantil y docente de ambos maestros
Luis y yo fuimos compañeros de estudio en la Escuela Superior de Educación de Zapotitán, centro que, durante la guerra, lo convirtieron en el cuartel militar del temible batallón Atlacatl, y nos graduamos en la especialidad de Matemática y Física en el año 1975.
En enero de 1976 fuimos nombrados como docentes del Instituto Nacional de Sensuntepeque y tuve de compañeros a Mercedes Cañas, Ernesto Amaya, Águeda (capturada y asesinada estando embarazada), Raúl Godo, Olga de Godoy, Luis Antonio Mozo y su servidor.
En abril de 1979 emigré de Sensuntepeque por razones de seguridad. Un mes después de mi salida, asesinaron en su casa al compañero maestro Galileo Rosales.
3.2.- Narración de Víctor Mendoza, exalumno del INS ( originario del caserío La Quesera del cantón Nombre de Dios). Protestas de los estudiantes por estas capturas.
En 1978 fueron apresados por la Guardia Nacional los profesores Pedro Cedillos y Luis Antonio Mozo quienes nos impartían las materias de matemáticas y física.
Ante estas capturas, el Concejo de alumnos del Instituto Nacional de Sensuntepeque organizó una marcha en las calles y avenidas de la localidad, con el propósito de informar a la población las acciones represivas contra la comunidad educativa y exigir la libertad de nuestros profesores.
En esta marcha participaron todos los estudiantes de primero, segundo y tercer año de bachillerato. Fue una marcha pacífica, ordenada y sin ninguna bandera partidista. No hubo acompañamiento externo, pues tampoco lo solicitamos, y solo marchamos estudiantes del INS. En los días posteriores convocamos a la población a una asamblea en el Instituto Nacional. La invitación se hizo por medio de un pequeño volante elaborado en mimiógrafo, y se entregó en cada casa de Sensuntepeque. En el reparto de esta convocatoria fueron capturadas dos personas, a quienes las acusaron de andar distribuyendo propaganda subversiva.
Durante la asamblea convocada se desarrolló la agenda elaborada por el concejo de alumnos, a la que también asistieron el Coronel Tito Rosa, comandante del Destacamento DM2 y Roberto Ayala, alcalde municipal de Sensuntepeque, quienes tuvieron un posicionamiento hostil. Sin embargo, sus argumentos fueron desvanecidos por la misma población. La reunión finalizó con plena aprobación a las acciones y peticiones de los estudiantes, así como la necesidad de que nuestros maestros encarcelados fueran puestos en libertad de inmediato.
Principalmente, a los que estábamos en tercer año de bachillerato nos tocó encabezar las actividades. Incluso, nuestra promoción se llamó «Mozo, Cedillos» en reconocimiento a su empeño y tenacidad por darnos lo mejor, bajo amenaza de perder la vida.
Y para terminar agrego que en días recientes (2026), unos valientes jóvenes estudiantes del INS denunciaron el despido ilegal e injustificado de dos de sus maestros por parte de funcionarios del actual régimen. Realmente es repudiable y vergonzoso el manoseo político qué hacen estos personajes actuales de educación. Un inmenso abrazo a estas generaciones de muchachos y muchachas valientes, incapaces de ignorar el dolor ajeno. Permítanme sentirme orgulloso de ustedes.
( Aquí termina la narración de Víctor Mendoza).
3.3.- Martirio del estudiante Galileo Armengol Rosales Osegueda ( 1963-1980). Narración que el profesor Pedro Cedillos consiguió por su hermano( de Armengol) Oscar Osegueda.
Mi hermano Armengol desde muy joven se interesó en el proceso revolucionario que estaba sucediendo en los años 70. De hecho, platicaba mucho sobre eso con nuestro padre el profesor Galileo Rosales. En marzo de 1977 se organizó la primera reunión del MERS (Movimiento Estudiantil Revolucionario de Secundaria) en Sensuntepeque y, precisamente, mi hermano Armengol y yo fuimos los primeros en incorporarnos.
En esa ocasión, llegó un enviado de la dirección regional, el Chele Meme, que inició un proceso organizativo de grandes alcances. Comenzamos a invitar a las reuniones a los compañeros a quienes consideramos más o menos conscientes. Y el grupo creció, se fortaleció. Posteriormente, llegó otro coordinador, el Chele Chamba, y se eligió una directiva local. Nombramos de coordinador a mi hermano, el compañero Armengol, y ya aglutinados, iniciamos con la realización de pintas y entrega de volantes de propaganda.
Asistimos a actividades a otros municipios de la región Paracentral. Por ejemplo, fuimos a La Cayetana para aprender el uso de las armas e incluso, apoyamos huelgas estudiantiles, entre ellas, la del Tercer Ciclo de San Sebastián. A esta asistimos 19 miembros del MERS de Sensuntepeque, con uniformes y cuadernos. En ese lugar, nos siguió la Guardia Nacional. También apoyamos la huelga estudiantil en Zacatecoluca durante tres días, al igual que la toma de tierra nominada “Ángela Montano”, en Cinquera. Aquí se incorporaron varias delegaciones de todo el Bloque Popular Revolucionario (BPR). Asimismo, respaldamos otras diversas acciones.
En otro momento, llegó un nuevo responsable regional a Sensuntepeque, el Chele Luis, todos ellos ya a tiempo completo dedicados a la Lucha Popular.
A mediados de 1979 (25/06/79) fue asesinado nuestro padre, el profesor Galileo Rosales. A partir de ahí, nuestra lucha se radicalizó, al igual que se incrementó el riesgo de ser asesinados por los cuerpos represivos.
Galileo enfocó sus esfuerzos en el sector campesino para, poco a poco, preparar condiciones destinadas a establecer un primer campamento. A estas alturas, Armengol ya había ingresado a las Fuerzas Populares de Liberacion (FPL) Farabundo Marti, y su esfuerzo organizativo era con el sector campesino. Por ello, dejó de estudiar y se fue a tiempo completo con la organización. En la manifestación del 22 de Enero de 1980, la más grande movilización que se recuerda, estuvimos los dos, incluso en la encerrona que hubo en la Universidad de El Salvador (UES). Armengol se movía con dirigentes campesinos de diferentes zonas.
Ese año, mi madre me envió a estudiar a San Salvador, por el riesgo de que me pasara algo. Hablé algunas veces con Armengol, quien estaba convencido del triunfo de la lucha para la toma del poder, y en eso estaba enfocado.
El 2 de Agosto de 1980, Armengol se fue definitivamente del pueblo, hacia la zona de San Gregorio. Madrugó ese día. Mi madre le dio 100 colones, y él llevaba un revólver. Su ruta sería hacia el cantón Santa Lucia. Sin embargo, la Policía Nacional (PN) lo emboscó y capturó frente a la escuela Fermín Velasco. Los agentes se transportaban en un pickup amarillo, propiedad de la familia Amaya (Kike Amaya). El vehículo era conducido por Adalberto Moreno. Con él iban tres policías de civil que lo condujeron a la delegación de la PN, en Sensuntepeque. Ahí fue golpeado y torturado. Dos amigas de mi mamá lo fueron a reclamar, pero las amenazaron. Mi madre andaba por San Salvador, y apenas retornó a Sensuntepeque, también fue a pedirlo a la policía. Se lo negaron y fue amenazada de muerte por andar reclamando a su hijo menor de edad (16 años). Hasta donde pudimos averiguar, el joven Armengol fue sacado ese mismo día, a altas horas de la noche, en un Volkswagen que ya se tenía bien identificado como el que usaban para desaparecer personas. Fue conducido a inmediaciones del cantón La Quesera, entre San Isidro e Ilobasco. Ahí fue torturado hasta la muerte. Incluso, fue quemado con gasolina para eliminar rastros de las torturas que le provocaron. Logramos, sin embargo, conocer apellidos de dos de los policías asesinos, quienes el siguiente día fueron trasladados de delegación, junto con el jefe que ordenó el crimen.
Galileo Armengol creyó en lo justo de la lucha revolucionaria pues se dio cuenta de centenares de asesinatos de estudiantes, obreros, campesinos y profesores. Su sacrificio abonó, de alguna forma, el impulso de la guerra revolucionaria que duró 12 años, en aras de la libertad, la justicia y la democracia, aspectos que se alcanzaron en su momento, así como la desaparición de los nefastos cuerpos represivos Guardia Nacional, Policía de Hacienda y Policía Nacional. (GN,PH ,PN, siglas respectivas), así como los escuadrones de la muerte) que masacraron al humilde pueblo salvadoreños.
Compañero Galileo Armengol Rosales, ¡Hasta la Victoria Siempre!
( aquí finaliza el relato del profesor Pedro Cedillos)
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Cabe mencionar en esta época tenebrosa, dos acontecimientos significativos relacionados con los maestros y estudiantes de El Salvador, a.- La masacre estudiantil contra la marcha pacífica de la UES ( universidad de ESV) del 30 de julio de 1975. b.- En los años 80-81, fueron martirizados, entre otros, los siguientes profesores de los 400 cerros y sus alrededores: Águeda (asesinada en estado de embarazo). Hildaura Martínez Cruz, militante activa de Andes 21 de junio, maestra de la escuela Antonia Velasco, dejó huérfanas tres niñas, martirizada el 07 de octubre/ 1980. Juvencio Edilberto Rodríguez Rodríguez, martirizado por las patrullas “ civiles” en la plaza de Guacotecti a solo cien metros antes de llegar a su casa de habitación También en Guacotecti, la casa de la profesora Gloria de Amaya, una noche fue ametrallada y ella se encontraba descansando con cinco de sus hijas. Ante el peligro, al amanecer tuvieron que emigrar. Días después martirizada y desaparecida su hija Sandra, estudiante del INS, etc…
Luego, en el presente siglo XXI, no podemos menos de mencionar también las protestas ciudadanas sucedidas entre los años 2005 y 2006, contra la empresa minera canadiense Pacific Rim, en las cuales junto a campesinos, religiosos, profesionales conscientes y grupos consecuentes, se unieron también algunos estudiantes y profesores.
3.4.- MARTIRIO DEL PROFESOR OSCAR GALILEO ROSALES Y OTROS MÁS.
(Continúa narrando Merceditas Miranda. Tomado de su revista cultural)
Un gran maestro en la historia y en el corazón: Galileo Rosales
La Revista digital de Tiempo Cultural les presenta, como un homenaje en el día y mes del maestro salvadoreño (junio 22), una breve biografía de un docente que se distinguió por su labor y entrega, tanto en las aulas escolares como en las luchas para tratar de cambiar la situación que se vivía en El Salvador, (años /60 y /70), en los que, quienes detentaban el poder, recurrieron hasta a los crímenes para mantenerse enquistados. Así, examinaremos la vida de uno de los mentores más recordados en Sensuntepeque, el profesor Galileo Rosales.
Su nacimiento. Galileo Rosales nació en San Ildefonso, departamento de San Vicente, el 23 de noviembre de 1933. Hijo de Agapito Arévalo y de doña Jesús del Pilar Rosales.
Cómo abrazó la carrera magisterial. Desde pequeño, Galileo vivió y creció en Sensuntepeque. Aquí tuvo la oportunidad de ser discípulo de un gran maestro, poeta e intelectual sensuntepecano, el profesor Pedro Armengol Rosales, quien fue inspiración para Galileo, y así, decidió estudiar docencia. De este modo, a su tiempo ingresó a la Escuela Normal Rural de Izalco (ENRI), de la que se graduó, en 1961, como docente de escuela primaria.
Su primer trabajo. Su desempeño inicial fue en el Cantón Chanmico (Opico). En este lugar conoció a su futura esposa, Gladis Osegueda.
Otros sitios de trabajo. Posteriormente, estuvo en la escuela del Puerto de la Libertad, y en 1964, lo trasladaron al Departamento de Cabañas. Prestó sus servicios en varios sitios: cantón El Carmen, caserío El Potrero (Ilobasco); cantones San Lorenzo y San Matías (Sensuntepeque); después pasó a Cerro Colorado (Ilobasco). Aquí impartió clases en Tercer Ciclo y fue nombrado subdirector. Luego, lo trasladaron al Tercer Ciclo de Sensuntepeque, lugar en el que laboró hasta su trágica muerte.
Su desempeño en la comunidad. Además de darse por entero en las aulas escolares, el profesor Galileo poseyó gran sensibilidad social, a la que contribuyeron su formación docente y y su contacto cotidiano que tuvo con la dura realidad que vivía la población, especialmente la campesina (pobreza, hambre, injusticias). Esto lo animó mucho más a tomar consciencia y acción para hacer cambios que eliminaran la exclusión de estos sectores tan desprotegidos, y se abriera espacios democráticos. Esta toma de consciencia y acción de Galileo hizo que fuera visto con recelo por los sectores más conservadores del país.
Su proyección comunitaria. Como una forma de darse a la comunidad, perteneció a entidades de servicio como la Cámara Junior, el movimiento Scout, fue uno de los fundadores de los Cursillos de Cristiandad, así como de los Carismáticos, y fue un activo colaborador de las fiestas patronales.
A nivel político. Participó activamente en las huelgas magisteriales, con ANDES 21 de Junio, en la década de los años /60 (especialmente la huelga general del magisterio de 1968). En esta actividad, tuvo protagonismo a nivel departamental. Asimismo, participó en política partidaria dentro de la oposición, pues no le gustaba el injusto sistema establecido. Así, en los años /71 y /72, estuvo dentro de la integración de la Unión Nacional Opositora (UNO), coalición de los partidos PDC, UDN y MNR, que impulsaron la candidatura presidencial del Ing. José Napoleón Duarte y el Dr. Guillermo Manuel Ungo. Esta dupla resultó triunfadora en los comicios de 1972. Sin embargo, hubo un escandaloso fraude por el que resultó impuesto como presidente de la república el coronel Arturo Armando Molina.
Su salto a la lucha revolucionaria. Decepcionado al ver que por la vía política no se podrían obtener los anhelados cambios, pasó a la lucha revolucionaria, por lo que en 1975, se integró como dirigente magisterial de Cabañas, al Bloque Popular Revolucionario (BPR). El año 1979 fue particularmente represivo contra dirigentes opositores, maestros, sindicalistas, sacerdotes, catequistas, campesinos, etc. En este año, los escuadrones de la muerte en Tejutepeque asesinaron a un amigo y compañero de lucha de Galileo, el maestro René Guevara. Galileo asistió a las exequias, y ahí le pusieron el ojo los miembros de la Guardia Nacional, que le dieron seguimiento. Al llegar a su hogar, relató este hecho a su familia.
Llegó el 22 de junio del /79. Galileo fue condecorado con medalla al mérito magisterial, por su destacada labor y compromiso, suceso que se dio en medio de una atroz persecución contra los maestros. También, el gremio de salud le otorgó un homenaje, siempre por sus méritos docentes, en el Día del Maestro. Cuando salió de esta actividad se dirigió a su casa. No se dio cuenta de que era perseguido con sigilo por guardias nacionales. Al llegar a su hogar, solo entró, y momentos después ingresó el sicario quien, sin contemplación alguna, descargó su arma sobre el indefenso mentor, frente a su esposa y sus pequeños hijos. El asesino acabó con la vida de un hombre justo, honesto, solidario, magnífico docente, buen esposo y excelente padre de familia, solidario con los más necesitados. Su asesinato quedó impune.
Desaparecen a uno de sus hijos.
Un año después, el mismo nefasto cuerpo represivo, capturó a Galileo Armengol Rosales Osegueda, adolescente con 16 años de edad. Fue dado por desaparecido.
Sus otros hijos: Óscar, Enrique, Filánder y Ana Gladis, se convirtieron en profesionales, en personas de bien. Están orgullosos de su amado padre, y conservan con amor el legado que dejó este mártir de las luchas en El Salvador. Dentro de la comunidad sensuntepecana es recordado con respeto, cariño y admiración. No hay duda de que el profesor Galileo Rosales se ganó a pulso un sitial en la historia, así como en el corazón de quienes lo conocieron.
Termina Merceditas su relato.
- EL DESPIDO DE DOS MAESTROS DEL INS Y LAS ESPONTÁNEAS PROTESTAS ESTUDIANTILES (MAYO 2026) EN LAS CUALES SE DESTACARON VARIAS JOVENCITAS.
Narra Ana Mercedes Miranda Morán,
-Buenas noches, padre Mario. Acabo de conversar con uno de los dos docentes que han sido despedidos del INS de Sensuntepeque, el Lic. Adolfo Amaya, quien me relató lo siguiente.
-“Hubo una reunión de profesores, a la que llegó la directora departamental de Educación, la Licda. Floridalma. Durante el desarrollo de la reunión, unos alumnos a los que les entregaban alimentos hicieron ruido, alboroto. Los jóvenes son bulliciosos. A la vez, otro grupo de estudiantes que finalizabn un examen, salieron en jolgorio, contentos por terminar la prueba. La directora departamental escuchó, y reclamó al cuerpo de profesores por «el desorden» y la «falta de disciplina».
El Lic. Amaya le respondió que eso no era siempre, sino en ciertos momentos en los que los estudiantes se sentían especialmente alegres. Y que el INS se distinguía por su forma ordenada de laborar.
Continuó el intercambio entre él licenciado Amaya y la directora departamental de educación. Sin embargo, me explicó el Lic. Amaya que en ningún momento le faltó al respeto. El otro despedido, profesor Roberto Portillo, preguntó, también de forma mesurada, el porqué al INS le denegaron la petición de utilizar camisas estilo Polo, y a otros centros se los habían permitido.
Agregó que esta funcionaria salió de la sesión sumamente disgustada. A los pocos días, el Lic. Amaya y el otro compañero recibieron un llamado desde la Departamental de Educación. El profesor Amaya llegó, únicamente para que le comunicaran su despedido, y que le entregarían nueve salarios por el cese de su plaza.
Él quiso conocer los motivos y solo le dijeron que era orden de Recursos Humanos, de San Salvador. Y no hubo forma de que le aclararan las causales. Lo raro es que solo a los dos maestros que intervinieron en la sesión mencionada, les llegó el fallo del despido.
(Finaliza la narración de Merceditas). - A la sombra y a la luz de las espuelas de algunos profesores y estudiantes de los 400 cerros.
A finales del mes de mayo, un par de semanas después del despido de los profesores y la protesta de los estudiantes del INS visitó los 400 cerros y sus alrededores la actual simpática ministra de educación Karla Trigueros. Veamos el lado oscuro y el lado claro de esta visita, a la luz de las luchas constantes de los profesores y los estudiantes de los 400 cerros.
SOMBRAS. Circulan varias interrogantes entre profesores y estudiantes de los 400 cerros.
- ¿Por qué no se pronunció sobre el despido injustificado de los profesores Roberto Portillo y Adolfo Amaya, y cuándo van a ser reincorporados?
- ¿Por qué no se pronunció contra la actividad minera que destruiría el vital río Lempa y la vida de estas comunidades de los 400 cerros?
- ¿Por qué no se viste mejor de médica en vez de militar, y así, animar a los y las estudiantes a elegir una carrera productiva humanitaria.
.- ¿Por qué no se pronunció cuándo va a terminar el actual estado de excepción, que ya se volvió permanente?
.- Tampoco dijo nada en sus discursos que tanto los profesores y estudiantes deben conocer las raíces de nuestra historia reciente, especialmente la matanza de 1932, para entender los problemas actuales.
Ojalá se exprese con claridad sobre estos temas, pues los profesores y estudiantes de los 400 cerros, manifiestan que las cosas por aquí están ahora como a las tres de la mañana…..
UN POCO DE LUZ
-Que haya observado el río Lempa y lo vital que es para estas comunidades y El Salvador. Sabemos que la naturaleza tiene vida; ojalá haya escuchado el murmullo del río Lempa que le decía “ no permitas que me destruyan con la minería metálica…” - Qué buena su visita hasta el puente Integración. Vio lo malo de las carreteras de estas zonas fronterizas olvidadas, en comparación de las del otro lado del puente, en Honduras, que están pavimentadas o en vías de pavimentación; mientras que los gobiernos de ESV de los últimos años no han sido capaces de pavimentar apenas 25 kms. desde Victoria al puente Integración.
.- Qué bueno que proporcione a nombre del gobierno de turno de los herramientas modernas necesarias a los y las estudiantes, y ojalá ellos las puedan usar adecuadamente.
.- Ojalá le hayan informado que alrededor de la zona que visitó, a pesar de las dificultades, son el presbítero Juan Mendoza (+ 2021) quien colaboró en la medida mucho por el desarrollo de estas zonas olvidadas. Asimismo, la mamá del antropólogo Ramón Rivas, es originaria de estas orillas de Lempa. A propósito Ramón al leer el borrador de este escrito colectivo expresó más o menos lo siguiente; “ que maravilloso rescate que han hecho como colectivo felicitaciones. Este material, estoy seguro, dentro de unos 20 años será pan caliente para el rescate de la memoria histórica de la zona; incluso hasta podrá servir de material para tesis de doctorado en historia…”
Y, Finalmente, acompañando en las espuelas de algunos maestros y estudiantes de los 400 cerros, para buscar haya luz en este túnel oscuro de nuestra historia nacional desde la conquista y, en particular a partir de la matanza de 1932 del siglo pasado; es bueno que oigamos a tres grandes personajes salvadoreños. 1.- Alberto Masferrer, sobre la matanza de 1932, “ Ya sabrán de la matanza de campesinos habida en El Salvador con inmenso regocijo…, de curas, banqueros, terratenientes y todos esos gremios subordinados a los capitalistas que siguen a estos como los chacales a los tigres. Es algo horrendo y que despierta el deseo de no volver nunca a ese país…” (3). Y Roque Dalton dijo, “ los que nacieron antes de 1932 quedaron medio vivos, y los que nacimos después de 1932, nacimos medio muertos”(4). Luego Monseñor Romero, fiel seguidor de Jesús de Nazaret, y la persona más universal de los salvadoreños, recordemos que en 1980 llamaba a prevenir la guerra fratricida; pero los poderes económicos, bélicos y anexos no lo quisieron escuchar. En su última homilía el día antes de su martirio, el domingo 23 de marzo de 1980 les dijo a los militares” ….matan a sus mismos hermanos campesinos ( pobres)….” Seguramente lo mismo hubiera dicho del problema de las maras.
No podemos olvidar que la masacre de 1932 marcó a El Salvador, de allí con el sistema cafetalero dominante, a través del militarismo subsiguiente; todos sabemos se originaron cuatro grandes problemas, casi como los cuatro jinetes narrados por el apóstol Juan autor del apocalipsis: 1.- La migración en busca de seguridad y tierra, lo que trajo, 2.- La guerra fratricida con Honduras de 1969, que arrojó alrededor de 300.000 compatriotas que llegaron a El Salvador en busca de tierra, techo y trabajo negado en El Salvador a sus padres y abuelos; lo cual aceleró 3.- La guerra civil de 12 años, y ante el asesinato de muchos padres y madres que dejaron huérfanos a sus hijos e hijas, vino el subsiguiente terrible problema, 4.- de las maras. Cuatro grandes problemas íntimamente relacionados como consecuencia de la matanza de 1932. Claro, unidos a otros problemas anexos similares.
Recordemos lo que dijo monseñor Juan Gerardi, martirizado en Guatemala “ sin memoria no hay historia, y sin historia no hay salvación”.
Estimados profesores y estudiantes de los 400 cerros Jesús de Nazaret les recuerda; “ ustedes son la sal de la tierra… y la luz del mundo…”( Mateo 5, 13-14).
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Notas
(1).- Carta encíclica Magnifica Humanitas del papa León XIV, p. 24,ediciones San Pablo, 2026, Guatemala.
(2).- Marta Elena Casaus Torres, el libro de la vida de Alberto Masferrer, p. 13, F y G editores, 2012, Guatemala.
(3) Marta Casaus, o.c. p. 42.
(4).- Roque Dalton, historias prohibidas del pulgarcito, p. 112, fondo de cultura económica 2022, México.
