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En El Salvador: LOS SINDICATOS Y EL FUTURO DEL TRABAJO.

Por: Róger Hernán Gutiérrez. *

Es realmente una cuestión de analizar, la presentación reciente del Ministro de Trabajo, sobre el inicio de la entrega de indemnizaciones a los ex trabajadores del Hospital Rosales, al mejor estilo de un sector privado abusivo, prepotente y descarado, no hizo absolutamente nada por instar a hacer el debido proceso, que para los servidores públicos es mucho más diferente que para las personas trabajadoras en el sector privado; se regula en el art.219 Cn. que será la ley del servicio civil, que en la realidad fue desechada a la hora de los despidos, no fue aplicada y “sin el debido proceso” las cesaciones procedieron, nada más la orden de la Presidencia Bukele que sin apegarse a ella, sino claras presiones políticas, lineamientos del fmi, y las acciones anti laborales por la reducción presupuestaria ante un endeudamiento público asfixiante.

Desechándose establecer la garantía de estabilidad en el cargo; y sin desarrollar los recursos contra las resoluciones que los afecten, en tanto el Tribunal del Servicio Civil, es hoy una oficina condescendiente, sumisa y en total incumplimiento de acatamiento de la ley. Queda claro que hay compromisos debajo de la mesa que obligan a hacerlo de esa manera, el negocio de sacar al país de la lista corta, fundamenta este tipo de movidas y acciones ministeriales de supervisar “el proceso de entregar las indemnizaciones” y dar el anuncio. Aunque en aquel momento los despidos se dieron y aquel que protestaba era acusado de contrario al régimen Bukele, específicamente el Ministro de Trabajo no hizo diligencia alguna en tanto la orden era no meterse en el asunto, ahora si tiene la orden de supervisar el hecho y sacar pecho por el derecho a indemnización, incumplido en aquella oportunidad cuando se da la orden de cesación colectiva del personal del Hospital Rosales.

Esto lo que denota es la incapacidad gubernamental por una actuación antiética, injusta en las instancias correspondientes, ahora si procede con bombo y platillo a otorgar la indemnización de derecho, negada y sin el cumplimiento efectivo en el momento de la cesación, y el tiempo ha demostrado que la indefensión de los derechos laborales, es una manera de doblegar voluntades, de apaciguar la demanda y la denuncia o llevarla a su mínima expresión, quedarse sin empleo, y sin futuro por la falta de trabajo existente, son variables que aprietan la conciencia y después de varios meses sin ingresos, denota en la familia sufriente, lecciones que ablandan la conciencia y la dejan sumisa a la voluntad del que tiene el poder.

En consecuencia no hay trabajo en el futuro, la indemnización simplemente es pasajera por el alto endeudamiento propio y familiar; no hay seguro de desempleo que es una medida más efectiva y complementaria para aguantar la presión de la subsistencia, el actual Ministro de Trabajo cuando se ratificó el convenio 102, de seguridad social, desechó la parte del seguro de desempleo y subsidios familiares, y hoy que el desempleo está incrementado por las mismas políticas de gobierno, llenas de austeridad para el empobrecido grupo familiar y en favor de las élites de funcionarios que se pagan altos salarios y prestaciones. La actuación ministerial es cínica y aprovechada, que sólo demuestra que los derechos laborales son incumplidos, a

voluntad, tardados, inoportunos e ineficaces en su debido cumplimiento, y el propio Ministro de Trabajo es un claro violador e incumplidor de la ley.

Es necesario una lucha sindical inspirada e influenciada por la conquista de la libertad, la independencia y el progreso social, en tanto se profundiza la crisis, nuevas privatizaciones, el asalto a los países indefensos, aumento de las tasas de interés y hoy crece también la agresión militar por el control de las materias primas. Se radicaliza la política de ajuste para reducir los salarios con la medida más extrema, el despido, eliminando derechos y destruyendo la seguridad social, un endeudamiento previsional de más de 300 millones usd lo corrobora, y continuamos siendo una total farsa en aquello de beneficio social, siendo un corte de inversiones productivas, de servicios públicos y de programas sociales.

Los bancos y monopolios se benefician de la crisis provocada por ellos mismos, quieren mantener a todo costo su política de especulación y cartelización de la economía—esa práctica ilegal en la que empresas rivales se unen en secreto para controlar un mercado, destacando principalmente la fijación de precios, la limitación de la producción y el reparto de clientes o zonas. Corrompen gobernantes para obtener ventajas, comprar empresas y eliminar la competencia para imponer sus precios de monopolio (sobreprecio).

El actual poder no depende del consumo de la totalidad de la población, no tienen interés en preservar los salarios y mantener su poder adquisitivo. No tienen como objetivo crear puestos de trabajo y desarrollar tecnologías para aumentar la productividad, el desarrollo del mercado interno y mejorar las condiciones de vida. Por el contrario, quieren conseguir más y más beneficios mediante la reducción de salarios y derechos, y control de todas las “commodities o productos básicos” aumentando o reduciendo artificialmente los precios de las materias primas cuando les conviene.

El movimiento sindical y otras organizaciones populares deben levantarse masivamente, manifestarse siempre, sublevarse ante la reforma laboral regresiva, para detener la devastación económica y el escaso trabajo.

*sindicalista salvadoreño.