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EL PAPEL DE LOS SINDICATOS ANTE: CONTEXTOS DIFÍCILES, COMPLEJOS Y EN MUCHO DESPROVISTOS DE JUSTICIA, VERDAD Y RAZONES DE SER.

Por: Róger Hernán Gutiérrez. *

Nuestra sociedad claramente está con una tendencia al tener más que al ser, en consecuencia, mucho de los sindicalistas no asumen su papel, en tanto valoran antes que el ser, el tener, dado que su contexto de relaciones internas y externas son de poder de dominio, en tanto tengo, y no de un poder democrático en tanto soy.

La cultura que prevalece es la ley del más fuerte, tiene dinero, poder, ambición personal, dominio sobre los demás y, no una en donde impere la verdad y la justicia pues no interesa trabajar por el colectivo, en solidaridad y sororidad, sin discriminación en general sobre otro ser humano o grupo humano determinado, en nuestro caso el sindicato.

La ley burguesa menciona que los sindicatos no deben meterse en política, es claro que somos seres políticos, convivientes en una sociedad que es “la polis” (muchos) desde que obtenemos la ciudadanía a los dieciocho años no menos, sin embargo grupos pudientes y gobiernos de turno no hacen nada por evitar el trabajo infantil y sin permiso de los padres después de los 14 años. La ley burguesa que tiene poder se garantiza de explotar a quien sea para obtener ganancia y mantener un estatus de jerarquización vertical, opresor e impositivo hacia el resto común. El diario de hoy en uno de sus editoriales decía en justificación a esto que mencionamos, que para que la fuerza de trabajo se temple debe ser en edad temprana, y debería comenzarse desde la niñez, así no sería un potencial flojo en la juventud y adultez.

Por tanto creen que es fácil un sindicalismo que tenga un papel democrático y trabaje en pro de la justicia social, y no existan oportunismos, no prevalezcan intereses personales y mezquinos en su interior y desvíen de la tarea primordial; sindicato, su raíz es ser procurador de justicia, pero las deformaciones y desviaciones están a la orden del día, quizás por esa conciencia que no trabaja el ser, sino se acomoda al tener; un mejor salario, un mejor puesto de trabajo, un estatus de mando que incrementan el individualismo y anulan trabajar por la colectividad.

Es por ello que intereses dominantes en una línea muy frágil y tenue, imponen que no deben los sindicatos meterse en política partidaria y, no es posible ver a sindicalistas dentro del aparto de Estado en sus diferentes órganos e instituciones, primero deben renunciar a su puesto sindical y cortar relaciones, pero qué pasa con la obra realizada bajo su liderazgo sindical, el grupo de trabajadores(as) lo verían quizás como un oportunismo de su parte para alcanzar intereses propios o es el proceso político de trabajo, dejar la tarea sindical para alcanzar horizontes más amplios, si se tienen condiciones y oportunidades para hacerlo.

La historia nombra a muchos que han pasado por ese proceso, haciéndose diputados(as) y de consejos municipales, ministros del gabinete, pero en el cargo presidencial no se ha visto, pareciera ser exclusivo para personas letradas y profesionales en carreras de prestigio, con alto

conocimiento, con dinero o poder, con mucha influencia política en el partido gobernante u opositor; en fin, como se dice no es “comida para hocicones”.

Un liderazgo socio político que alcance la suficiencia para optar a un cargo de presidente, qué cualificación debe tener, quien o qué lo purifica o le hace una limpia para ganar con todo el horizonte y representatividad a sus anchas. En el proceso histórico salvadoreño, ha habido de todo: oligarcas y sus grupos familiares, que lo han ocupado en el pasado como en el hoy reciente, militares enquistados en promociones como la tandona, exiliados, todos bajo un dominio partidario llámese como se llame prud, pcn, pdc, arena, fmln, nuevas ideas.

Sabemos que un liderazgo social tiene sus diferencias, es el actual contexto una oportunidad para ser o tener acceso a ese poder, el régimen de turno está tan desgastado para que se permita hacer un cambio; es el momento que un sindicalista y profesional alcance ese poder y libere a la clase trabajadora de las ataduras dominantes e impositivas.

Es necesario arrogarse un liderazgo mesiánico para dominar a las masas, hacer milagros que lleven a creer, es el papel del sindicato esa tarea política ligada en mucho a lo partidario, que está “prohibido ejercerlo” simultáneamente; hoy se trata de romper con el grupo familiar de pequeña burguesía anquilosado desde 6/2019, pero siempre en el pasado los cambios han llevado desde golpes de estado hasta transiciones menos violentas, pero siempre los que caen en la oposición se ven frustrados con la pérdida de la cuota de poder, y se opondrán visceralmente a que el contexto cambie, es necesario imponer un radicalismo social, están las masas preparadas, son los sectores populares que lo exigen, a saber, si la oposición es aún bastante visceral.

*Sindicalista salvadoreño.