Murió EDGAR MORIN, el creador de un paradigma nuevo para el análisis de la realidad, el paradigma de la complejidad.
Por: Miguel Blandino.
El viernes 29 de mayo de 2026 Edgar Morin, uno de mis autores favoritos desde el terremoto que derrumbó el campo socialista en Europa. Yo no lo conocía hasta que mi profesor de la Universidad Iberoamericana me lo presentó y me explicó -mas bien, me advirtió-que fue miembro de la resistencia anti fascista en España, luego de la resistencia antifascista en Francia, combatiendo desde 1941 hasta la caída de Berlín, y después, en 1949, renunció a la militancia comunista. Esa noticia me permitió agrandar mi interés en el hombre y sus ideas. A fin de cuentas, Salvador Cayetano Carpio también renunció a su militancia comunista y fundó la organización político-militar más poderosa y la alianza política de sectores sociales más grande de la historia de El Salvador.
Edgar Morin propuso un paradigma nuevo para el análisis de la realidad, el paradigma de la complejidad.
¡Fuera visiones simplistas y simplificadoras de la realidad!
Era una especie de ancla para dejar de andar flotando en la metafísica del falso radicalismo de izquierda, eso que hoy llaman “progresismo”.
La dispersión de las “nuevas izquierdas” al único que afianza en el poder es al mismo de siempre: la oligarquía.
Morin nos dice que, siendo la humanidad diversa y compleja, como la naturaleza de la que surgió, debe verse en esa complejidad a través de un análisis complejo.
Las ciencias y las universidades, por ejemplo, han diseccionado hasta el infinito el estudio de la realidad y, gracias a eso el conocimiento se hace cada vez más profundo en cada una de las especialidades que estudian de manera meticulosa cada parte. Pero luego de cortar cada trocito no pueden volver a armarlo para armonizar en sabiduría lo que estudian parcialmente.
No hay diálogo porque no hablan el mismo idioma y, en esa Torre de Babel, siempre ganan los dioses.
Fragmentados como estamos, no seremos capaces de hacer frente al enemigo común de la humanidad y de toda la naturaleza.
Hoy ha muerto ese gran cerebro. Su postura frente al sionismo político y su defensa del derecho del pueblo palestino a su existencia y a poseer un territorio fue constante. Era judío sefardí, descendiente de judíos que habitaron España desde el tiempo en que Roma imperaba, se llamó David Salomón Nahoum, y su seudónimo en la resistencia comunista fue Edgar Morin. Así lo conocí, como todo el mundo, pero el seudónimo que quería ponerse era Edgar Manin, por un personaje de André Malraux. El compañero que copió los datos se equivocó y puso Morin, y David Salomón no hizo un asunto de principios el que fuera Manin o Morin, y así lo dejó.
