Entrevista a Eduardo Espinoza: “Un dictador. Ese es el modelo Bukele”.
Por Agustín Barúa.
Eduardo Espinoza, es un médico salvadoreño en el exilio.
Eduardo es un referente latinoamericano de la medicina social. Médico salvadoreño, tuvo a cargo la organización de los servicios médicos de la guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) durante el conflicto, tanto para los servicios guerrilleros como para la población civil que estaba en la zona conflictuada. Luego de que se firmaron los acuerdos de paz en el año 2009 fue viceministro de salud de políticas de salud del gobierno del FMLN hasta el 2019 en el que sellaron un proceso de reforma de salud.
Esta entrevista está centrada en la experiencia de Bukele y del bukelismo. ¿Cómo podrías introducir un pequeño marco histórico de este proceso?
Tuve conocimiento de Nayib Bukele durante el período electoral inmediatamente antes de las elecciones presidenciales que lo llevaron al poder el 1 de junio de 2019. Y el Frente había tenido los periodos 2009-2014 y 2014-2019. Un tiempo antes de ganar las elecciones (2012) Bukele se había inscripto como militante del FMLN y fue alcalde de una pequeña ciudad periférica a San Salvador llamada Nuevo Cuscatlán donde estableció sus primeros nexos con las pandillas. Hay documentación sobre eso que lo prueba.
Tuvo vinculaciones y negociaciones con ellos para que lo apoyaran durante los periodos electorales. Eso trascendió después cuando ya había tomado el poder y estaba convirtiendo su arribo al poder en un proceso dictatorial. Porque él llegó con una plataforma de izquierda. Antes de eso hubo una confrontación entre el FMLN y Bukele porque él quería ser candidato a la presidencia y había mucha gente en el Frente que no estaba de acuerdo. Y en ese marco se produjo una ruptura, y el agredió a una compañera. Él fue alcalde de la ciudad capital que es casi siempre un cargo que precede a un lanzamiento presidencial porque está un tercio del país ahí.
Eduardo Espinoza, médico salvadoreño en el exilio.
Ya había habido negociaciones de los gobiernos de derecha con las pandillas. No fue el primero. Cuando él llega lo hace con el apoyo de las pandillas y apoyo financiero de otros sectores que estaban ligados al Frente que también aportaron fondos que venían de Alba Petróleos de Venezuela, un proyecto para facilitar el desarrollo en otros países de Latinoamérica. La gente del Frente que estaba a cargo de esos fondos, desvió fondos para la campaña de Bukele.
Por ejemplo, su proyecto de salud era una copia exacta del programa de reforma de salud que habíamos diseñado nosotros y que nos faltaban cinco años para consolidar el proceso, nacionalizar muchas cosas y para echar a andar otros proyectos adicionales a los que ya habíamos desarrollado y que habían logrado abatir muchos indicadores de salud: mortalidad infantil, mortalidad materna, enfermedades transmisibles por vacunación; erradicación de la malaria y controlado el VIH. Tan pronto Bukele llega al poder, sus primeras acciones fueron precisamente desmantelar la reforma de salud. Y así como copió literalmente el proyecto de salud, lo mismo pasó con el proyecto educativo. Él fue a la Universidad de El Salvador, convocó a la comunidad estudiantil y les ofreció convertir a la universidad pública en la mejor universidad de Centro América, quitar los requisitos, incrementar los laboratorios. No cumplió absolutamente nada de eso, al contrario, revirtió los procesos en marcha y hoy la universidad está en condiciones precarias por las limitaciones presupuestarias que ha tenido.
Él por ejemplo, en el periodo entre junio de 2019 (cuando toma el poder) y el momento en que se declaró el primer caso de la pandemia desmontó todo lo que habíamos organizado e implantado para el Primer Nivel de Atención. Nosotros teníamos Equipos Comunitarios de Salud (ECOS) que hacían una labor itinerante de casa en casa con la responsabilidad de un área específica que nos permitió tener al día las cartillas vacunacionales de todos los niños, así como el control de los adultos mayores en todo el país. El Control Pre Natal, por ejemplo, cuando nosotros llegamos no alcanzaba el cincuenta por ciento de la población, lo entregamos con el noventa y ocho por ciento. Y el parto institucional atendido por gineco-obstetras también el mismo porcentaje. Abrimos salas de parto en todo el país y el índice de mortalidad materna se vino abajo y figuramos entre las más bajas del continente. Habíamos creado hogares de espera materna donde las embarazadas podían llegar quince días antes de su fecha probable del parto y eran atendidas. Todo eso lo desmanteló completamente. Liquidó los Equipos Comunitarios de Salud. Y todos los proyectos de Atención Primaria, las coberturas de vacunación que eran las mejores de Centro América y el Caribe. En los últimos seis años teníamos las cifras más bajas de mortalidad por dengue del continente. Éramos país de referencia para el tratamiento de la tuberculosis. La Organización Mundial de la Salud (OMS) enviaba gente a aprender de nuestro programa de erradicación. Todo eso no existe ya. Hoy hay muerte por dengue y por desnutrición (que ya no había), ha vuelto el paludismo. Y Bukele se llena la boca diciendo que cuando llegó encontró el peor sistema de salud del continente.
-¿Y por qué es tan convincente?
– Es que su única cuestión demostrable es el tema de las pandillas. Porque eran un problema serio en la cuestión de las rentas en la población pobre. En El Salvador el setenta por ciento de la economía era informal y la seguridad social sólo alcanzaba al veinte por ciento de la población (los empleados gubernamentales, los de la universidad pública o las empresas con trabajadores a tiempo completo). El resto no tenía seguridad social y era responsabilidad de la red de servicios pública que tenía el Ministerio de Salud. Cuando llegamos teníamos la obligación de cobertura del ochenta por ciento de la población. Y sólo el dos por ciento tenía cobertura privada. La gente cuando necesitaba hospitalización tenía un gasto de bolsillo adicional porque tenía que pagar hospitalización privada. Nuestros servicios los mejoramos paulatinamente y elevamos la cantidad y la cobertura de los servicios que llegaron a tener la calidad del seguro social y más. Tuvimos la más alta tasa de contratación de personal de salud. La primera medida fue la supresión de todos los cobros en el sistema público de salud. Porque había un sistema de cuotas “voluntarias” pero el que no pagaba la cuota no recibía el servicio. La asignación presupuestaria que los gobiernos de derecha daban a salud se lo daban al establecimiento y le decían: “termina de financiarlo con lo que recoges de la cuota voluntaria”. Una de las cosas que hicimos primero fue nivelar todo el personal en igualdad de condiciones y escalafonarlos a todos de acuerdo a su formación.
Además ya habíamos estado trabajando todo el proceso para generar los Equipos Comunitarios de Salud (ECO), formado por un médico, una enfermera y tres promotores de salud. Trabajaban en íntima relación con un Comité de Salud de la comunidad que se formaba con líderes comunitarios, los cuales recibían un curso de salud que le dábamos nosotros sobre participación social y los alcances de su derecho a la salud. La gente ni siquiera sabía que tenía derechos contemplados en la constitución. Los Comités fueron formados paritariamente por personal de salud del establecimiento y por representantes de la comunidad del área geopoblacional que tenía el establecimiento de salud bajo su responsabilidad. Entonces ahí la comunidad participaba, no como cuando llegamos que todo el personal de salud estaba enquistado entre las cuatro paredes del establecimiento.
Un ECO era responsable por seiscientas familias. Levantaban una ficha familiar (qué población había, cuánto ganaban, cuáles eran sus intereses). Todos los pacientes de la tercera edad estaban georeferenciados con el GPS. Y un adolescente de la comunidad era responsable por cada viejito. Porque allá hay catorce volcanes en veinte mil kilómetros cuadrados (no hay departamento que no tenga un volcán ahí). Cuando algún volcán amenazaba con estallar, todos los viejitos tenían ya trazada la ruta de evacuación, el lugar donde iban a llegar y el adolescente que los llevaba.
Hoy tenemos todas las otras enfermedades en alza: dengue, chikunguña, paludismo.
¿Cómo describirías ideológicamente a Bukele?
Nayib Bukele, un «neofascista».
– Como un neofascista. Con un discurso populista que tiene mucho impacto en la población, pero que hoy está empezando a despertar porque una vez suprimida la presencia de las pandillas (no es que no haya pandillas, es que no están presentes pero el crimen organizado sigue trabajando). Recientemente descubrieron un cargamento de cocaína que iba para Europa. Además él ha multiplicado las tierras de su familia por doce en lo que lleva de gobierno. Toda la droga sigue llegando a Estados Unidos como siempre y pasa por El Salvador. Y eso está manipulado por Bukele. Cuando comenzó a matar a algunos de sus colaboradores ligados al Ministerio de Defensa, uno de ellos quiso asilarse en EE:UU. y no le dieron asilo.
– ¿Por qué mataría gente?
– Osiris Luna tiene a cargo todas las prisiones. Habrás oído hablar del Centro de Confinamiento del Terrorismo-CECOT. Es una cárcel modelo de máxima seguridad que fue construida por una compañía mexicana para albergar a los pandilleros que Bukele iba a concentrar allí. Hay un sistema carcelario que tiene alrededor de veinticinco centros penales en el país con treinta y cuatro mil reos. Los pandilleros eran alrededor de dos mil y fueron trasladados al CECOT y metió allí a otros pandilleros que habían sido capturados y estaban en juicio. En total el CECOT tenía cuatro mil pandilleros, la mitad condenados en los gobiernos anteriores, y son los que tú has visto en los videos que Bukele propagandiza y que están llenos de los tatuajes que los caracteriza. Él ha liberado a varios cabecillas de la ranfla nacional que es la directiva de las pandillas.
Lo único que ha hecho es lo de las pandillas, pero muertos siguen habiendo, asesinatos en las cárceles, capturados bajo el régimen de excepción han muerto 570 personas que son las que se han logrado documentar, porque nadie sabe qué ha pasado con sus parientes en estos cuatro años. Las familias pagan un paquete de 120 dólares mensuales para cuestiones mínimas de sanidad y alimentación, pero nunca ven a sus parientes. Algunos de los 570 muertos tenían sólo la piel y los huesos y habían sido torturados.
En la economía informal, el setenta por ciento de los trabajadores son vendedores ambulantes. Él desalojó a toda esa gente pero no le dio oportunidades de trabajo. Entonces la población en pobreza extrema se ha duplicado en el país. El centro histórico (alrededor de cuarenta manzanas) fue desalojado. Ahora está reluciente. Pero caminás unas cuadras más y los niveles de pobreza son absurdos.
– Me gustaría escucharte analizar Bukele en su comunicación…
– Una de las fortalezas mayores de Bukele es su aparato comunicacional que fue un aspecto que el Frente descuidó. Bukele paga millones de dólares mensualmente a influencers y a youtubers para que generen contenido que lo ensalza. Y es dinero público. También hizo un periódico y una televisora. Él hizo alianza con Israel y obtuvo su famoso programa de espionaje para seguir a la oposición. En Guatemala ya se había hecho y entonces Bukele prometió y cumplió con la organización de una comisión internacional contra la corrupción institucional para investigar casos de corrupción en instancias paraestatales, autónomas y en entes del estado. Entonces la gente que el nombro empezó a investigar casos de corrupción en los que estaban involucrados funcionarios de Bukele, porque había un escándalo sobre cómo se estaban usando los fondos que se asignaron para contrarrestar la pandemia que salpicaban al ministro de salud. Y como los laboratorios de Bukele también aparecían involucrados, éste intervino y deshizo dicha comisión. La policía nacional civil que ya la había cooptado Bukele dejó de ser civil y se incorporó al ejército. El ministro de defensa es incondicional a Bukele. Todo el aparato de seguridad está bajo su control. Tomó la Asamblea Legislativa y manipuló las elecciones para obtener el noventa y pico de los diputados y una vez que tuvo el control de la Asamblea Legislativa destituyó a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia (que son elegidos por la Asamblea) y nombró magistrados que son incondicionales a él. Y que a su vez avalaron su reelección que está prohibida constitucionalmente en siete artículos. Modificaron la Constitución para establecer la reelección indefinidamente; prolongaron el periodo presidencial (antes de cinco años) a seis años y lo sincronizaron con las elecciones de diputados para hacer campaña simultánea. Un dictador. Ese es el modelo Bukele. E implantó el régimen de excepción.
– ¿Qué quieren los Estados Unidos de Bukele?
– Ha desarrollado una amistad muy íntima con Donald Trump y con Marco Rubio. Este último promociona el modelo de Bukele en el resto de Latinoamérica.
Todos los presidentes que han sido electos han pasado por El Salvador: Javier Milei, Jair Bolsonaro, la de Perú y el de Chile, todos llegan al CECOT. Supuestamente ahí están concentrados los pandilleros capturados. Pero tienen mejor atención de salud que en el resto de las prisiones. Allí hay una unidad de salud sólo para esos reos (como parte de las negociaciones de Bukele con las pandillas). Tienen permiso para la visita de sus parejas y pueden salir si pagan. No están hacinados. Los meten en las celdas juntos cuando va a llegar alguna visita..
– ¿Cuál es la respuesta de la izquierda salvadoreña al modelo Bukele?
– Ninguna. El Frente literalmente no existe.
– ¿Y qué hacer? ¿Cuál es la respuesta necesaria frente al bukelismo?
– Hay una cuestión emergente en toda la sociedad. Hay diversas instancias. Las madres de los desaparecidos que son los que están en las cárceles porque nadie sabe nada de ellos. No les cae información de dónde están, de cómo están, si reciben atención, nada. Nadie sabe nada. Incluso actualmente hay un proceso de crisis en el gobierno de Bukele porque la gira que hizo su vicepresidente por Latinoamérica hizo declaraciones sobre la cuestión de los que han sido capturados pero que no están vinculados a las pandillas. Porque hay otra cosa, hay varias instancias que estaban aceptadas en el país cuyos dirigentes fueron arrestados por Bukele. Los equipos que capturaban a la gente que estaban formados por el ejército y la policía tenían órdenes y cuotas que debían capturar diariamente. Al principio, los que ellos veían pasar con un tatuaje lo capturaban. Cuando acabaron esos, empezaron a capturar a todo el que tenían enfrente. Por supuesto en barrios pobres y gente que no tenía posibilidades de protestar o hacer un escándalo. De esos capturaron más de cien mil gentes. Porque alguien les decía: “ahí hay pandilleros”. Te caía mal el vecino y decías “los que viven allí colaboran con las pandillas”. O si eran enemigos políticos de Bukele o de algún jefe de policía de algún lado. Así llenaron las cárceles.
El Socorro Jurídico Humanitario (una institución de mucho respeto en el país) documentó al día de hoy 570 muertos bajo custodia estatal en las cárceles, de los cuales el noventa y cuatro por ciento no eran pandilleros, ni tenían vínculo con las mismas. Y también documentaron las torturas en la inmensa mayoría de los capturados. Y si extrapolas los 570 (el 94%) a los cien mil capturados quiere decir que hay noventa y cuatro mil inocentes capturados.
Bukele liberó hace como tres años a siete mil personas que eran de extracción social media y dijo que esos eran los únicos que tenían algún rasgo de inocencia. Y están haciendo juicios masivos de hasta doscientas y trescientas personas, que duran de quince a veinte minutos. Los abogados no tienen privacidad con sus clientes. No pueden defenderse contra las pruebas que supuestamente les acumulan. Las declaraciones que hizo Bukele de la población capturada bajo el régimen de excepción más o menos el cincuenta por ciento estaba en condiciones de colaboración forzada y que esos se iban a beneficiar con las medidas de liberación que él iba a poner en práctica. Y eso te pone en evidencia que saben que son inocentes; y que no los está juzgando el Poder Judicial porque él no lo ha autorizado.
– Insisto ¿Qué hacer ante el bukelismo?
– Soy veterano de una guerra popular de todo un pueblo que se libró contra la dictadura que antecedió a Bukele. Nació en 1932 esa dictadura, después de masacre a los pueblos originarios en el país. Cuando las organizaciones político-militares nacieron en el país fue en la década de 1970, con el impulso que se tuvo con el triunfo de la revolución cubana. La gente vio que era posible, entonces surgieron otros movimientos de lucha armada en los países latinoamericanos y El Salvador fue uno de ellos. Pero aquí, a diferencia de lo que pasó en el resto de Latinoamérica, los movimientos armados que nacieron en El Salvador se basaron inicialmente en la organización popular en medio de la dictadura, con un aparato militar represivo superior al de Bukele. El terror y la opresión que había sobre la población era todavía mayor, pero aun así el pueblo se organizó y luchó. Y las organizaciones armadas crecieron alimentadas por las ansias de libertad de toda la población. No era marxistas la gente… podían tener algunos dirigentes. Pero la gente luchaba por alimentación, salario digno, salud, por clubes deportivos. Yo me acuerdo porque nosotros ayudamos a organizar todo eso. La iglesia de la liberación, los sindicatos, los clubes de fútbol… surgieron múltiples formas organizativas, y esas fueron nuestras montañas. Nosotros no tenemos Sierra Maestra. Nuestras montañas fueron la población. Yo siento que hoy hay un emergente de esa necesidad de organización de la gente que todavía no tiene una fuerza y todavía está bastante dispersa. Debe lucharse por la cohesión de esos movimientos de tal manera de presentar un movimiento de resistencia que siga creciendo y en algún momento pueda darle vuelta a esta cuestión. Yo no veo otro camino, y la izquierda debe apoyar eso.
-¿Y eso ya está en construcción?
– Hay todas esas emergencias de movimiento, fundamentalmente en torno a los capturados, pero también empiezan a salir las demandas de todo lo que Bukele no ha cumplido pero prometió.
Por ejemplo, la ministra de educación es egresada de la escuela militar y no tiene ninguna formación educativa, ni siquiera aprobó el examen de admisión a la universidad.
– ¿Querés agregar algo más?
– El uso del terror es una cuestión muy de ese modelo. Con lo cual incluso alguno de los dictadores que no tienen quizás una vocación de asesinar tanto, sino que pensaban que con matar unos poquitos se podía arreglar… Él ha matado algunos de sus colaboradores íntimos, como su asesor personal de seguridad. Descubrió corrupción, lo denunció y lo mató.
– ¿Y la cuestión del miedo como un problema político que Bukele instrumentaliza? ¿Cómo abordar esa problemática del miedo que en términos de salud mental colectiva es un tema estratégico?
– Hay que romper con eso. Así como se hizo durante la guerra. Están emergiendo algunas emisoras de televisión, algunos clubes, boletines que circulan y rompen el cerco contra la comunicación, la transparencia de los fondos. Hoy es más difícil por el desarrollo tecnológico y también por el péndulo de la historia que ha virado tanto hacia la derecha, ya sea por la fuerza o por lo que sea, pero de todos lados tenemos gobiernos represivos. Excepto Brasil, México y Cuba. Todo está seriamente amenazado, incluso la concepción tradicional burguesa de democracia. Hay que pelear por todo eso, no hay otro camino. Y hay antecedentes en el país. La lucha organizada y combativa de la población. Hay que impulsarla. Hay que organizar las juventudes y hacer conciencia en ellos. No veo otro camino
