LA SABIDURÍA DE LOS PSICÓPATAS
Por José Guillermo Mártir Hidalgo.
Kevin Dutton, psicólogo británico, autor e investigador especializado en el estudio de la psicopatía, la influencia social y la persuasión, publicó en 2012 “La sabiduría de los psicópatas: todo lo que los asesinos en serie pueden enseñarnos sobre la vida”. La tesis central del libro sostiene que la psicopatía puede ser destructiva; sin embargo, una pizca de psicopatía en la persona adecuada y en el momento oportuno puede marcar la diferencia entre quien triunfa y quien queda paralizado. Todos poseemos, en mayor o menor medida, algunos rasgos psicopáticos. La clave está en saber utilizarlos.
Muchos psicópatas no se encuentran en prisiones ni en hospitales psiquiátricos, sino que viven entre nosotros. Un número considerable de líderes políticos y financieros exitosos manifiestan ciertos rasgos psicopáticos. De estos llamados “psicópatas funcionales” podemos aprender algunas características. Una dosis moderada de dichos rasgos podría constituir una forma de adaptación y, en determinados contextos, contribuir a un funcionamiento mental más eficaz.
La psicopatía no es un rasgo completamente negativo ni una condición de “todo o nada”, sino un espectro de personalidad compuesto por diferentes características. En las dosis y circunstancias adecuadas, algunos de estos rasgos pueden resultar beneficiosos en la vida cotidiana y profesional. La salud mental óptima no consiste necesariamente en carecer por completo de ellos, sino en saber “ajustar sus niveles” de acuerdo con las exigencias del entorno.
La psicopatía puede compararse con la sal en la comida: en exceso, resulta destructiva y peligrosa; en la medida justa, realza las capacidades humanas para afrontar el peligro, la incertidumbre y las decisiones difíciles.
Entre las características asociadas a la psicopatía que pueden encontrarse en personas exitosas y funcionales figuran la sangre fría bajo presión, la confianza en uno mismo, la capacidad para asumir riesgos, la ausencia de un miedo paralizante, la resiliencia emocional y la habilidad para tomar decisiones complejas. La denominada psicopatía funcional se refiere a personas que poseen ciertos rasgos psicopáticos, pero que no se convierten en delincuentes ni perjudican necesariamente a los demás.
Algunos de estos rasgos, cuando se manifiestan de manera moderada y están regulados por la inteligencia, la empatía y la moralidad, pueden ayudarnos a enfrentar mejor los desafíos de la vida.
La estructura del libro es la siguiente:
Capítulo uno: “Ascendente Escorpio”. Introduce el concepto de psicopatía y cuestiona los estereotipos populares. Dutton entrevista a varios psicópatas y descubre que pueden mostrarse encantadores, tranquilos e hiperracionales. También sostiene que todas las personas nos encontramos en algún punto de ese espectro.
Capítulo dos: “¿Quiere ponerse en pie el auténtico psicópata, por favor?”. Analiza la manera en que se diagnostica la psicopatía y presenta algunas herramientas empleadas por los psicólogos para identificar sus rasgos. Define el concepto a partir de los modelos de Robert Hare y Hervey Cleckley. Asimismo, afirma que en el cerebro del psicópata la amígdala se encuentra, en cierta medida, “apagada”.
Capítulo tres: “Carpe Noctem”. Explora la conducta y la mente de los psicópatas, especialmente la forma en que procesan el miedo, la culpa y las emociones. Describe por qué estas personas pueden experimentar menos ansiedad, lo que les permite actuar con mayor decisión. Además, compara su desempeño con el de personas consideradas normales en situaciones de pánico, y concluye que los psicópatas pueden desenvolverse mejor bajo presión.
Capítulo cuatro: “La sabiduría de los psicópatas”. Expone que ciertas características psicopáticas pueden resultar beneficiosas cuando se combinan con autocontrol y valores éticos. El cirujano, el director ejecutivo, el abogado destacado, el militar de élite y el asesino en serie podrían compartir algunos rasgos neurológicos; la diferencia estaría determinada por el contexto, la educación y la capacidad de control.
Capítulo cinco: “Conviértame en un psicópata”. Presenta experimentos con técnicas psicológicas destinadas a desarrollar temporalmente cualidades asociadas a la psicopatía. Dutton intenta apagar de manera momentánea la empatía y el miedo mediante estimulación magnética transcraneal. Durante algunos minutos se siente más psicopático y afirma haber sido más eficiente, frío y lúcido.
Capítulo seis: “Los siete preciados capitales”. Describe siete rasgos que, en la dosis adecuada, pueden ser útiles:
Despiadado: permite negociar, despedir o cortar vínculos cuando es necesario. Su lado patológico aparece cuando la persona disfruta causando daño, despidiendo o destruyendo.
Encanto: facilita vender, liderar y convencer. Se vuelve psicopatológico cuando se utiliza para manipular o robar.
Concentración: ayuda a no distraerse bajo presión. El riesgo aparece cuando la persona deja de escuchar las advertencias.
Fortaleza mental: permite no quebrarse ante las dificultades. En su versión patológica, se transforma en indiferencia absoluta.
Ausencia de miedo: favorece el desempeño en situaciones exigentes. Sin control, puede conducir a buscar problemas por aburrimiento.
Conciencia plena: ayuda a vivir el presente. Su lado negativo surge cuando impide aprender de las experiencias pasadas.
Acción: permite emprender y actuar sin quedar paralizado. En exceso, conduce a tomar decisiones sin medir las consecuencias.
Capítulo siete: “Supercordura”. Plantea que algunas características consideradas anómalas pueden convertirse en ventajas adaptativas cuando están moderadas por la empatía y la ética. No se trata de convertirse en psicópata, sino de alcanzar una especie de “supercordura”: ser empático cuando corresponde y mantener la frialdad necesaria cuando las circunstancias lo exigen.
Nadie puede determinar si una persona es psicópata sin una evaluación profesional directa. Dutton sostiene que ciertos rasgos psicopáticos “funcionales” pueden constituir ventajas en circunstancias específicas. En el liderazgo de Nayib Bukele, algunos de esos rasgos parecen reflejarse en su estilo político. El mandatario apostó por políticas arriesgadas y poco convencionales, impulsó una estrategia de seguridad extremadamente agresiva contra las pandillas y mostró disposición para desafiar a instituciones nacionales e internacionales.
Durante las crisis de seguridad, Bukele ha proyectado una imagen de calma, determinación y control. Su liderazgo se caracteriza por una gran confianza en sus decisiones y por una comunicación centrada en su propia visión. Muchas de sus medidas han generado controversias, pero han continuado aplicándose pese a las críticas.
Los mismos rasgos pueden volverse problemáticos. La falta de empatía puede derivar en autoritarismo cuando un líder se vuelve insensible a las consecuencias de sus decisiones y pierde capacidad de escucha. La autoconfianza puede transformarse en exceso de confianza: un dirigente demasiado convencido de su propio criterio podría rodearse de menos voces críticas y cometer errores estratégicos. La audacia, por su parte, puede confundirse con imprudencia.
No todos los rasgos producen beneficios; algunos pueden provocar consecuencias negativas a largo plazo. Bukele podría interpretarse como un ejemplo de líder con varias características cercanas a lo que Dutton denomina “psicopatía funcional”. La cuestión fundamental no es si una persona posee esos rasgos, sino cómo los utiliza.
Según la tesis del libro, los mismos atributos pueden convertir a un líder en alguien eficaz. Sin embargo, si no están equilibrados por la empatía, la ética y el respeto institucional, también pueden generar graves problemas para una sociedad. El gobierno de Bukele encaja en la idea de que ciertos rasgos psicopáticos pueden ser útiles para liderar y tomar decisiones. El debate político consiste en determinar si esos rasgos han producido más beneficios que costos para la democracia, las instituciones y los derechos de los ciudadanos.
