El lenguaje de los demonios: “Mentir o callar para manipular”.
Por: Luis Felipe Ramírez Cerecedo. ENAH – México
La Fantasía, en sus diferentes formatos siempre ha servido como forma de expresión alegórica sobre la realidad, tanto simbólica, cultural, religiosa o política. Una de las formas más interesantes de esas representaciones es usar a los «demonios,» como un carácter alegórico del «sistema» o como referencia a “estructuras de poder», poniéndolos como un otro absoluto. En los últimos años, en la literatura y anime nipón se ha personificado a los demonios como seres que usan la mentira o la omisión de la verdad como una herramienta para obtener algo a su favor. Esto es bastante subversivo. Ya que puede trasladarse a un ejemplo concreto actual.
La narrativa oficial, sobre lo que pasó en 7 de octubre de 2023, respaldada por Benjamin Netanyahu (Mileikowsky) y su gobierno, se basó en la noción de una especie de “ataque imprevisto” y un fallo en los servicios de inteligencia israelís. Según esta perspectiva, la cúpula política israelí desconocía por completo las intenciones operativas del Grupo terrorista Hamás. La narrativa oficial decía que se confiaba en el consenso entre los jefes militares y del Sin Bet (el servicio de inteligencia y seguridad general interior de Israel), quienes consideraban que el grupo terrorista estaba disuadido de atacar.
Por otro lado, los críticos internos del gobierno israelí y la oposición siempre vieron esta postura como una negligencia, acusando al primer ministro Netanyahu de haber promovido durante años una “estrategia de contención y coexistencia” con Hamás para dividir a la dirigencia palestina, creando así las condiciones para la vulnerabilidad tanto del ente de Israel como de las regiones palestinas.
Sin embargo, las revelaciones posteriores, a casi tres años de los atentados del 7 de octubre, la documentación de múltiples advertencias previas, desde informes de inteligencia militar hasta advertencias directas de líderes regionales (como el presidente emiratí) han transformado radicalmente el debate sobre los eventos suscitados.
Gran parte de la opinión pública y de los observadores ya no veían los eventos previos al 7 de octubre como ignorancia involuntaria, sino como la instrumentalización de un “Casus belli” para emprender una escalada militar total en la Franja de Gaza, acelerar la colonización en Cisjordania, la expulsión/exterminio del pueblo palestino y garantizar la supervivencia política de un gobierno que se sostiene con la guerra y el apartheid.
Según revelaciones publicadas en septiembre de este año 2026 por el periódico israelí “Haaretz”, la suposición de que el gobierno israelí estaba en total ignorancia, se desmorona. La investigación de “Haaretz”, documentada y revisada en varias fuentes , revela que el presidente de los Emiratos Árabes Unidos, Mohammed bin Zayed, advirtió personalmente a Benjamin Netanyahu aproximadamente diez días antes del 7 de octubre de 2023, durante una llamada telefónica confidencial que duró 45 minutos.
El líder emiratí le informó formalmente que Yahya Sinwar (cofundador del aparato de seguridad de Hamás y presunto responsable de los atentados de octubre) estaba preparando una operación militar y que la situación en la Franja de Gaza estaba a punto de estallar. Esta advertencia directa y de alto nivel, confirmada posteriormente por fuentes emiratíes a The Times of Israel, demuestra el poder político israelí tenía una advertencia explícita, concreta e inminente.
Todo parece indicar que la permisión del ataque del 7 de octubre funcionó como la justificación estratégica para acelerar planes de reordenamiento territorial y despojo. Esta lógica se replica de forma paralela en Cisjordania, donde la expansión de asentamientos buscan fragmentar irreversiblemente el territorio palestino.
Como en los relatos de Fantasía que se mencionaban anteriormente, una forma del lenguaje de los demonios se basa también en el callar para manipular. El poder político israelí de Netanyahu, ha instrumentalizado el silencio en su forma más perversa. Ignoraron las advertencias y guardaron silencio para permitir que la tragedia se desarrollara, esto para disfrazar la devastación y la respuesta militar asimétrica, la avanzada sobre la Franja de Gaza como un acto de justicia.
También con esto se desmorona la otra gran mentira, que afirmaba que el sitio en la franja de Gaza buscaba provocar la rebelión del pueblo palestino contra Hamás, al destruir sistemáticamente hospitales, sistemas de agua e infraestructura vital, el ente sionista no priva a una milicia como Hamás de sus recursos, sino que despoja a la población de cualquier medio de supervivencia. Volvemos al lenguaje de los demonios, mienten deliberadamente para controlar. La retórica del castigo disuasorio contra los civiles palestinos no ha sido más que prestidigitación para ocultar la realidad.
Por último, las reiteradas órdenes de evacuación que el ejército israelí da al pueblo palestino para desplazarse a las llamadas zonas «seguras» (que fueron -y siguen siendo- bombardeadas) y el bloqueo fronterizo ha dejado a la población civil atrapada con consecuencias catastróficas. Tan solo en la Franja de Gaza, se estima que han muerto cerca de 73 mil palestinos. La mayoría civiles y entre ellos aproximadamente 20 mil eran bebés menores de 5 años.
La gran mentira del Rey Demonio, intentar hacer creer al mundo y al propio pueblo israelí que el 7 de octubre fue un «ataque impredecible», ha quedado desenmascarada, no fue un giro trágico del destino sino el oscuro artificio de un casus belli flamante, un conjuro maldito forjado a la sombra de su trono, que pretende condenar al exilio eterno a los pueblos vecinos y a los palestinos al polvo de la aniquilación.
