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Rescatemos la cortesía.

Por: Pacífico Chávez.

Todas las mañanas cuando nos dirigimos a nuestros lugares de trabajo nos encontramos con tráfico que lleva nuestra paciencia al límite desde muy temprano, es tanta la dificultad que muchos conductores van queriendo, con maniobras arriesgadas, repentinas y violentas, avanzar a como de lugar, perdiendo una virtud tan importante en cualquier relación con otras personas: La cortesía.

La cortesía es un regalo que se da gratis a otra persona, un buen trato, un gesto de atención con conocidos y desconocidos.

Los niveles de violencia son altos, desde insultos menores hasta peleas en plena calle, tiktok lo confirma.

¿Somos una sociedad violenta? ¿Cuales pueden ser las razones por las que las personas rápidamente reaccionan con violencia?

La violencia es abundancia de fuerza que se ejerce sobre otro con el objetivo de dominar, causar daño, afectar a otro.

Se puede ejercer violencia no solo contra personas, también sobre animales, cosas. Igual la violencia no solo es de tipo físico, también puede ser sicológica, sexual, económica.

La violencia como fenómeno social es complejo, estructural, es decir, con raíces profundas, fruto de años y años llenos de desigualdades, escasez, ausencias, abusos, control, injusticias y sin ánimo de ser simplista, sino por el contrario con la intención de sentar bases para el análisis y la discusión que ayude a entender el porque vivimos en una constante y permanente violencia en la mayoría de los ámbitos, desde el hogar, lugares de trabajo, tráfico hasta macro ambientes como son las redes sociales, la economía y la política.

Se consume violencia, de alguna manera se busca y estamos llegando a niveles donde se aplaude y se premia al más violento, baste fijarse en la cantidad de seguidores que tienen los youtubers más agresivos, vulgares, pendencieros, la gente disfruta su contenido tan bajo en educación.

La sociedad salvadoreña viene de situaciones históricas de violencia una tras otra, conquistas, guerras, militarismo, pandillas, autoritarismo, pero todo esto parece ser el efecto de años de falta de valoración de la persona como tal en su dignidad.

Por años se ha valorado mas la tierra, los cultivos, los negocios, sobre las personas. También hubo discriminación por el color de la piel o la ascendencia, en muchas ocasiones hasta la justicia ha sido comprada, va a la cárcel con penas severas quien no tiene dinero o un apellido rimbombante.

Construir grandes edificios, centro comerciales, residenciales de lujo, aeropuertos, centro de convenciones en tierras ocupadas por poblaciones pobres ha sido por años el método, desalojándolas con amenazas, por la fuerza, esto tiene su efecto en el momento y posteriormente por acumulación de emociones negativas reprimidas.

No llevar salud, educación, cerca de las comunidades también tiene efectos en la gente, no contar con agua potable, energía eléctrica también, trabajos mal pagados, una canasta básica muy por arriba de los ingresos igualmente son disparadores de desequilibrio emocional.

¿Todo se arregla con un buenos días, gracias y por favor? ¿Con levantarse cada mañana repitiendo frases de que “hoy será un día hermoso”? No es tan simple, claro que puede ayudar, pero para que exista armonía, paz y tranquilidad, las soluciones son complejas.

Que el día de mañana alguien ceda el paso en el tráfico, su  asiento en el bus, abra la puerta para que otro pase primero quizá no suceda en todos lados, pero es bueno iniciar por uno mismo, pero puede generar mas efecto que se logre una justicia pronta, igual para todos, correcta en su juicio o bien que los políticos en contienda no se insulten en un debate de campaña electoral, es tiempo de que quienes dirigen el país den muestras de cortesía primero.