PAN Y CIRCO.
POR: MIGUEL BLANDINO.
Décimo Junio Juvenal, el poeta satírico romano del siglo I de nuestra era, escribió en su obra Sátiras “panem et circenses”. Con esa frase significaba la idea de que con acciones espectaculares pero vacías de contenido, ciertos individuos o grupos -por ejemplo los políticos, los gobernantes, los comerciantes, etc.- tratan de entretener a la gente común, la más común, para que no fije su atención en lo que es importante.
Dice la Wikipedia que “La sede de la Copa Mundial de la FIFA 2026 fue decidida el 13 de junio de 2018, durante el 68.º Congreso de la FIFA celebrado en Moscú, Rusia. En esa votación, la candidatura conjunta de Canadá, Estados Unidos y México derrotó a la propuesta de Marruecos.”
Fue durante el gobierno mexicano de Peña Nieto cuando, junto con Trump y Trudeau, cuando se firmó el contrato con la FIFA.
Esa gente solo obedece lo que sus amos les ordenan.
La mafia que opera por encima de los poderes visibles ya sabía que para cuando la guerra contra China hubiera llegado a ciertos niveles, o bien tendrían un cerco militar total -marítimo y terrestre- sobre China, o tendrían que replegarse a su último refugio.
Uno de los escenarios preveía como muy probable la segunda opción. En esa estamos.
La aplanadora de billetes, amenazas y promesas cumplidas de los Estados Unidos en toda América Latina no tienen que contárnoslas: las estamos viendo minuto a minuto en vivo.
Para eso necesitaban el campeonato mundial de fútbol en los tres países del Norte del continente.
Por si alguien no lo sabía o no lo recuerda, bukele dijo en 2018 “tengo que ser candidato ahora, no después”, cuando el FMLN le negó ser parte de la fórmula presidencial para 2019.
El laboratorio donde se iban a experimentar todas las prácticas de los gobiernos post democráticos era El Salvador. Un país chiquito, escasamente poblado, con economía raquítica -dependiente absoluta de las remesas- y totalmente obediente respecto de las decisiones del gobierno de los Estados Unidos.
Sus primeras palabras al nombrar a sus jefes militares y policiales fueron “tenemos que ser capaces de eliminar al enemigo interno” (léase, el pueblo).
Robando de Maquiavelo la frase, dijo “es mejor ser temido que amado”.
Su primera alocución en la Asamblea General de Naciones Unidas fue enteramente dedicada a despotricar contra el sistema basado en reglas y la urgencia de un nuevo orden internacional (la ley del más fuerte).
Su primera obra de infraestructura de gran magnitud fue una mega cárcel.
Aprobó una nueva ley de minería para abrir el país al que quiera saquearlo y para derogar la ley que prohibía totalmente la minería metálica en cualquiera de sus formas.
Cerró el presupuesto para la agricultura y abrió el mercado para los comerciantes que compran en los países vecinos.
Y, por último, aceptó convertir al país en receptor de desechos radiactivos, privatizar la única universidad pública del país (una diputada bukelista dijo a la juventud “no pierdan cinco años de su vida buscando una licenciatura, mejor aprendan fontanería”.
Y, lo peor de lo peor, privatizó la administración de lo más vital: el agua. En lo que falta de la vida del pueblo salvadoreño que se resiste a abandonar su tierra y sus muertos -que es lo que desea la mafia bukele-, solo tendrán el agua que puedan comprar con su mísero ingreso.
Para tapar todo eso que está ocurriendo en América Latina hoy, cuando han sustituido a casi todos los gobiernos, es que acordaron hace ocho años celebrar este campeonato de fútbol en toda Norteamérica y antes que llegara un presidente patriota como Andrés Manuel López Obrador.
Ahora, cuando todas las miradas están sobre México, el mundial también sirve para mostrar que se trata de un país que se convulsiona, un país donde el pueblo hambriento marcha todos los días contra el gobierno, etc.
El mundial es muy útil, para tapar la sangre del pueblo de la Palestina inmortal. Para tapar las muertes de los niños en las minas de África. Para esconder la muerte lenta de todos los ecosistemas naturales del planeta.
¿A quién puede extrañar que el mundial sea un circo cuando el presidente de la FIFA inventó un premio de consolación para secarle las lágrimas a Trump que quería el juguete que le regalaron a María Corina?
