DestacadasInternacionales

OTRA VEZ HONDURAS.

POR: MIGUEL BLANDINO.


Honduras ha sido casi siempre -el adverbio de tiempo se refiere en este caso al periodo comprendido desde 1821 a esta época- la parte de nuestra Centroamérica menos proclive al cambio. Es como una piedra que apenas se deteriora.
Su grupo dominante no ha cambiado la forma de ejercer el poder desde hace doscientos cinco años. Mano dura, represión ilimitada y corrupción, la peor de todas. Durante todo este tiempo ha sido una real cleptocracia.
Honduras es la tierra en la que nació el hombre que redactó el documento mediante el cual los terratenientes declararon su independencia respecto de la Corona española, José Cecilio del Valle (alias El Sabio). El Acta de Independencia del “Sabio” es ingenua o descarada, según quiera uno verla, porque no esconde los verdaderos motivos que obligaron a hacer esa jugada: “… para prevenir las consecuencias que
serían terribles, en el caso de que la proclamase de hecho el mismo pueblo…” O sea, no era para instaurar una verdadera democracia, sino, para evitar que eso fuera una posibilidad.
José Cecilio del Valle Díaz fue un abogado que fungió como Secretario de Relaciones Exteriores de Agustín I, el que fue proclamado emperador de México y buscó anexar toda Centroamérica para formar una potente región unida política y económicamente y consolidarse frente a las potencias europeas que estaban debilitadas por sus guerras y revoluciones. Vacilante en su posición política, del Valle, pasó de ser unionista con Iturbide a anti federalista contra Francisco Morazán, al que venció en las urnas.
De del Valle se dice que era “gradualista”. Sí, Chucha, como los gradualistas del Partido Comunista Salvadoreño de Shafik Handal que le ayudaron a comprar armas en Israel para la oligarquía salvadoreña para hacerle la guerra a la hondureña y, de paso, quedarse con una buena comisión como intermediarios y, finalmente ser cómplices del ejército genocida, porque con esas armas asesinaron al pueblo salvadoreño en Chinamequita, Tres Calles, en la Masacre del 30 de Julio de 1975, la masacre del 28 de febrero de 1977, etc.
Gradualistas, pero que no pasan del mismo grado.
Desde aquellos ayeres, Honduras ha sufrido la opresión del poder económico más retardatario. Sus antecedentes más recientes son dos golpes de Estado llevados a cabo contra gobiernos legal y constitucionalmente establecidos: el de Ramón Villeda Morales que fue derrocado el 3 de octubre de 1963, para evitar la segura victoria electoral de Modesto Rodas Alvarado; y el golpe de Estado que derrocó a Manuel Zelaya, el 28 de junio de 2009.
Cada vez que en Honduras hubo un asomo de democratización se activaron las fuerzas criminales para reprimir a sangre y fuego a las fuerzas progresistas.
El sindicalismo clasista no patronalista ha sido arrasado desde la base, al igual que los ambientalistas y los periodistas honestos-200 periodistas han sido brutalmente asesinados en veinte años-.
En los años ochenta del siglo pasado, Honduras reforzó su papel como territorio ocupado por los Estados Unidos y se convirtió en el principal centro logístico y de dirección de las operaciones militares contra los movimientos revolucionarios de Guatemala y El Salvador, y en la base principal para el ataque contrarrevolucionario dirigido a derrotar al gobierno sandinista mediante acciones terroristas en suelo nicaragüense, masacrando campesinos e incendiando las cosechas.
Pero su mayor furia la desataron contra la militancia y simpatizantes del Movimiento Popular de Liberación “Cinchoneros”, las Fuerzas Revolucionarias Populares “Lorenzo Zelaya” y las fuerzas del Frente Patriótico Morazanista.
La intromisión de los Estados Unidos ha estado presente siempre, aunque ahora es más evidente por la desesperación del imperio que se atrinchera en su último reducto.
El imperio y su narcotráfico encontraron en Honduras un territorio propicio para sentar sus reales porque la ambición y la corrupción de la clase dominante no conocen límites ni conocen el pudor.
Hoy, en alianza con las familias palestinas siervas del sionismo, en Honduras se alza una de las capitales del crimen organizado internacional que dirigen Washington y Tel Aviv a nivel mundial.