Ciencia

De Boston a Berlín, la Generación Z adopta nuevas rutinas y estéticas de la vida cotidiana china.

El hashtag #becomingchinese supera los 4 mil millones de visualizaciones en TikTok y abre una grieta simbólica cada vez más preocupante en EE.UU.

En una habitación de Boston una adolescente hierve agua mientras el sol aún no termina de salir. No, no va a prepararse un café. Tampoco té. Es para llenar una jarra con agua caliente, que luego se lleva al baño. Frente al espejo, con el celular apoyado junto al cepillo de dientes, se graba mientras da un sorbo y explica, con seriedad, que eso ayuda a la digestión. El video, que sube a sus redes con el título «Mi rutina matutina para volverme china», no es una parodia política. O tal vez sí. Porque lo que esa chica no imagina es que, sin quererlo, está participando en un fenómeno global que enciende alarmas en Occidente. Y que tiene un enemigo simbólico perfecto: Donald Trump.

Eso es precisamente el Chinamaxxing. Una tendencia cultural popularizada en Estados Unidos que resulta desconcertante, reveladora y, sobre todo, incómoda para más de un político. Se trata de una corriente que pocos vieron venir y que ya está en los celulares de buena parte de la Generación Z, los nativos digitales que miden su vida en scrolls.

Si bien es un fenómeno mundial, es en los EE.UU. donde el peso representativo es más demoledor, porque ese país ha sido durante décadas el faro cultural de Occidente. Y Trump, con su relato de excepcionalidad y su retórica anti-China, se ha convertido en la cara de ese orden que hoy parece desmoronarse. En otras palabras, el Chinamaxxing funciona como síntoma de que ese mundo dejó de ser incuestionable.

El término es un híbrido de la era de los algoritmos: «China» y el sufijo «-maxxing», popular en foros de autoayuda y videojuegos, que significa «optimizar al máximo» algo. Si antes se hablaba de looksmaxxing (mejorar la apariencia física), ahora se habla de Chinamaxxing: adoptar hábitos y estéticas de inspiración china.

En TikTokInstagram y X, los videos empezaron a repetirse con una lógica casi coreográfica: rutinas matinales con agua caliente, prácticas de tai chi al amanecer y ceremonias domésticas que remiten a una idea difusa de equilibrio. Hay un hashtag, #becomingchinese, que acumula más de 4 mil millones de visualizaciones en TikTok desde 2025, según estimaciones de medios chinos y estudios de la Universidad Renmin de China. Los otros, #iwannabechinese y #veryChinese, van detrás.

Este fenómeno, que no pasa desapercibido a ningún estratega del Partido Comunista de China (PCCh), ocurre en un contexto geopolítico más amplio. 

Por primera vez en casi veinte años, China le ha ganado la pulseada a Estados Unidos en el tablero de la percepción global. La empresa Gallup, la de las encuestas de siempre, acaba de difundir un número incómodo para Washington: en su último sondeo anual sobre liderazgo global realizado en 130 países, el 36% de los encuestados aprueba la gestión de China, frente al 31% que lo hace con la de Estados Unidos. Una diferencia de cinco puntos que, según Gallup, marca una de las mayores brechas registradas.