A BUEN ENTENDEDOR POCAS PALABRAS, LA POSTURA SOBRE LA JORNADA COMPRIMIDA QUE ELEVA A 11 HORAS, SE DICE AHORA QUE SERÁ OPCIONAL SIN MÁS RAZONAMIENTO.
Por: Róger Hernán Gutiérrez*
Por favor textileras y call centers expliquen las razones cómo es que quieren jornadas más largas. Según el presidente de la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI), Jorge Arriaza, son los sectores del textil y empresas de call center los que más interés han mostrado en extender la jornada laboral, sin mayor explicación, y se desconoce el asiento para pretender hacer ese cambio ominoso que presagia sucesos funestos, en tanto con lo que se anuncia va ocurrir algo inquietante, abominable y detestable que merece ser condenado, en tanto afectará drásticamente la vida y salud laboral de la clase trabajadora, y hacerlo simplemente opcional es una forma olímpica para disfrazar el problema mayor.
Cuál es realmente el problema de fondo, es que las personas trabajadoras no rinden más, agregando más horas diarias para trabajar. El principio de a cada quién según sus capacidades, significa que cada persona aporta a la sociedad trabajando de acuerdo con su habilidad, talento o fuerza de trabajo, sin que esto implique una explotación. Y a cada cual según sus necesidades significa que cada individuo recibe de la riqueza común los bienes, servicios y recursos necesarios para vivir una vida plena (como alimentación, vivienda, cuidados, salud, educación, recreación y cultura), sin importar cuál haya sido el tamaño exacto de su contribución individual.
En consecuencia, un cambio de la jornada laboral, de esa manera como se quiere hacer va en total perjuicio de la persona trabajadora, y no es alargando las horas de una jornada diaria como esas capacidades y necesidades habrán de utilizarse para bien y cumplirse de manera digna, justa y sana y, con resultados eficaces para la empresa.
Arriaza, también vicepresidente del Consejo Superior del Trabajo, por parte del sector empleador explicó que la “comisión técnica” acordó que el cambio sea opcional; esto en primera instancia tiene sesgos grandes y la voz laboral es sin datos, difusa, sometida y con poca apertura democrática. Eso llevaría a lo que ya conocemos en las empresas, imponer medidas favorecedoras a sus intereses laborales y económicos, saliéndose de la norma supuestamente acordada, esto para evitar las quejas y denuncias y, aspectos legales y administrativos que conllevaría el cambio de horarios, sin hacer el proceso para declarar oficialmente el cambio de la jornada laboral. En tanto, «aplicaría para el sector productivo que supuestamente lo necesita», señaló.
Agregando que el horario «tiene que ser de común acuerdo entre los trabajadores y el empresario», que lo consideramos una total demagogia, por cuanto sabemos que no hay bases suficientes en la actualidad para que las organizaciones sindicales representativas de los intereses de las personas trabajadoras tengan los espacios y competencias para llegar a acuerdos con la empresa y tomar la opción debidamente demostrada de cambiar los horarios, si la empresa demuestra que ello traería beneficios favorables mutuamente.
Según Arriaza, el resto de sectores productivos no se vería afectado ni beneficiado, este tipo de declaraciones no abona. En tanto no pone en la mesa la realidad, la empresa tiene sus beneficios identificados en los costes de producción que tiene y la venta del producto en bienes o servicios de que se trate; y busca la ganancia a toda costa en perjuicio de quienes son los que realmente producen.
En El Salvador, los costos de producción varían según el sector (industrial, agropecuario o ganadero, comercial y de servicios) y se han visto presionados al alza recientemente por factores energéticos y de materias primas; el sector industrial y manufactura, son los costos de energía, gas, aire acondicionado, transporte y almacenamiento que registraron incrementos anuales de hasta un 23.3%, de acuerdo con el Índice de Precios al Productor (IPP); industrias específicas como la del plástico han reportado duplicación en el costo de la materia prima (pasando de aproximadamente $1,000 a $2,500), en consecuencia busca resarcir su coste, rebajando el valor de la mano de obra, ya sea manteniendo el salario mínimo flexibilizado y precarizado o en el caso aumentando las horas laborales y dando a cambio un supuesto día más de “descanso”.
La comisión técnica supuestamente escuchó a 20 instituciones, entre sindicatos, gremiales, embajadas y la iglesia (de seguro al sector evangélico-sumamente conservador, reaccionario y anti cristiano). Aún no se ha detallado cuántas horas tendría la nueva jornada, ni el grado y bases que demuestren que es la mejor medida para mejorar el bienestar laboral y aumentar las capacidades de producción. En fin, por ahora es débil medir la producción en cuanto la cantidad total de bienes o servicios que una empresa genera en un tiempo determinado, mientras que la productividad es más oscuridad saber que tanta eficiencia tienen las empresas en el uso y abuso de los recursos para obtener dicha producción.
*Sindicalista salvadoreño.
