Internacionales

DEL DÍA DE LA RAZA AL DESCUBRI-MIENTO

Por: Marcelo Valko.

A fines de septiembre, nada menos que en la Asamblea General de la ONU Donal Trump resumió con una frase el futuro de Venezuela: “El vencedor se queda con el botín”, es decir con el petróleo. Y lo dijo delante de Delcy Rodríguez, quien durante años acompañó a Maduro como vice presidenta y que allí sentadita, cual obediente Malinche que sabe de donde sopla el viento, terminó aplaudiendo el discurso de Trump. Aquella síntesis de “quedarse con todo” es un calco de lo ocurrido desde el Descubri-Miento.

La poeta Alejandra Pizarnik escribió “Mañana los monstruos del buque incendiarán la playa”, es la imagen exacta de la noche previa al aullido de “¡Tierra!” que enloqueció a la nave capitana. A partir del incendio que comenzó el 12 de octubre, todo se tradujo mal y los que nunca estuvieron escondidos fueron descubiertos; automáticamente América dejó de tener potestad para gobernarse, se extinguió su propiedad y dominio. El vencedor se apropió de lo que tenía dueño; el territorio se transformó en espacio de conquista; las legítimas riquezas que poseían sus culturas se transformaron en un botín que los conquistadores “encontraban” y obviamente rapiñaban; los magníficos templos se convirtieron en canteras de piedra; sus conocimientos atesorados en códices y quipus se redujeron a humo en las hogueras de los Autos de Fe.

La historia oficial tergiversó la memoria y por eso los indígenas se transformaron en ausencias. Las personas fueron leídas como objetos: los hombres utilizados como combustible biológico hasta morir y las mujeres como deshago sexual. Y pensar que algunos escribas de la elite insisten en edulcorar lo ocurrido con la cantinela del Encuentro de Dos Mundos y más de un “progre” sepulta la sangre con notas de color… El tema es simple, no se puede celebrar el inicio del mayor genocidio de la historia en tiempo y espacio que provocó a su vez otro genocidio con el secuestro y cosificación de millones de africanos para sustituir la diezmada mano de obra indígena y así utilizarlos como esclavos. Es decir, un primer genocidio, americano, produjo un segundo genocidio, el africano, dos caras de la misma moneda tal como explico en “Esclavitud y Afrodescendientes”.

Entre tanto el calendario nos acerca al 12 de octubre. Distintos países coinciden en denominar esa efeméride como Día de la Raza, Día de la Hispanidad, Aniversario del Descubrimiento de América, Columbus Day o simplemente como Día del Descubrimiento de América. En Argentina se reemplazó en 2010 el Día de la Raza por Día del Respeto a la Diversidad Cultural uno de esos eufemismos a los que somos tan afectos en estos lares

y que dice bien poco y nada sobre lo que implica la fecha. Además lo convirtieron en un feriado trasladable. ¿Alguien imagina que el día en que tiraron la bomba atómica sobre Hiroshima los japoneses lo convirtieron en un feriado trasladable para gozar de un Week-End? Mientras Venezuela lo denomina Día de la Resistencia Indígena, Nicaragua Día de la Resistencia Negra, Indígena y Popular y en Bolivia Día de la Descolonización en la mayoría de nuestros países permanece Día de la Raza.

Más allá de lo problemático e inexacto que resulta el vocablo “raza” representa una imagen notable. La llegada de los europeos a estas cosas hace hincapié únicamente en UNA raza, ni siquiera dice Día de las Razas en plural, sino que utiliza invariablemente el singular. Creo interesante mencionar en el mismo sentido que en España pasó de llamarse Fiesta de la Raza a Día de la Hispanidad en la actualidad, es decir otro singular. Veremos que el uso del singular en lugar del plural, no es un detalle menor ya que unos llegaron donde estaban otros. Para que se entienda es pertinente ceñirme en los considerandos del decreto que en su momento estableció Argentina para celebrar el Día de la Raza, ya que son conceptos compartidos por otros países americanos para implementar dicho feriado.

El decreto original de 1917 y que estuvo vigente hasta 2010 menciona al “genio hispano empresa ésta tan ardua y ciclópea sublime del genio de Colón” destacando a “la España descubridora y conquistadora que volcó sobre el continente enigmático y magnífico el valor de sus guerreros, la fe de sus sacerdotes, el preceptismo de sus sabios, las labores de sus trabajadores con la levadura de su sangre y con la armonía de su lengua”. En definitiva ese singular que se establece entre Descubridor y Descubierto ensalza únicamente a uno solo de los dos, es un Día de la Singularidad… No hay que ser un eximio semiólogo para advertir la ausentificación de la presencia del indígena, como si hubieran desembarcado en un continente vacío, deshabitado, en un territorio de invisibles.

No creo equivocarme al afirmar que Argentina, y hoy con Milei, es el país que más se esforzó en destacar su “excepcionalidad blanca y europea” diferenciándose del resto al negar la existencia de los originarios como lo demuestran tanto exabruptos de funcionarios como los manuales y textos que los conjugan en tiempo pasado “habitaban, cazaban, creían”. Antonio Gramsci antes de morir en 1937 escribe una de esas frases visionarias y definitivas, que no pierden vigencia ni actualidad: “Lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no termina de nacer. Entre tanto, surgen monstruos”. Y tiene toda la razón. En aquel momento el mundo se preparaba para una noche muy negra de dolor y espanto. Hoy, soplan vientos de un neoliberalismo que impone una pedagogía del olvido haciendo un catecismo de la desmemoria. Giambattista Vico habló del corsi e ricorsi, los flujos y reflujos de la historia que no avanza de forma lineal, sino en ciclos que se repiten, de avances y retrocesos. Avances, retrocesos, flujos, gente valiosa y quienes militan la indiferencia del rebaño. La historia es larga y habrá rendición de cuentas. Siempre Memoria, Verdad, Justicia. 12 de octubre: Fue genocidio. Es lento, pero viene…