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DIEZ DÍAS QUE CONMOVIERON AL MUNDO

Por José Guillermo Mártir Hidalgo.

La Revolución de Octubre —noviembre, según el calendario juliano— fue un acontecimiento sin precedentes en la historia de la humanidad. A finales del siglo XIX, el Imperio ruso era un Estado arcaico en los ámbitos político y social. La nobleza, despótica y privilegiada, explotaba a los campesinos como siervos de la gleba.

Los liberales aspiraban a establecer un régimen parlamentario similar al de las naciones europeas. La humillante paz con Japón, la masacre del 22 de enero y la sublevación de los marineros del acorazado Potemkin desencadenaron un movimiento revolucionario en 1905. En mayo de 1906, el zar Nicolás II convocó a una Asamblea de Representantes, la Duma. Sin embargo, ni el soberano ni los nobles estaban dispuestos a democratizar el país, por lo que la vida de la Duma fue breve. El zar decidió disolverla y la revolución liberal fracasó.

Con la industrialización surgió el proletariado fabril, que se sumó a las masas de campesinos pobres. La guerra contra Alemania, durante la Primera Guerra Mundial, agravó la miseria y el sufrimiento del pueblo. Entre los partidos opositores al régimen estaban el Partido Constitucional Demócrata o Kadete, de orientación liberal burguesa; el Partido Socialista Revolucionario, de tendencia socialista moderada; el Partido Menchevique, también socialista moderado; y el Partido Bolchevique, socialista revolucionario. El 23 de febrero de 1917 —8 de marzo, según el calendario juliano—, el zar Nicolás II abdicó y se formó un gobierno provisional compuesto por los kadetes.

A principios de junio, el gobierno de Kerenski fracasó en su intento de lograr un entendimiento entre la derecha y la izquierda, mientras que una intentona contrarrevolucionaria también fue derrotada. El gobierno, inicialmente integrado por burgueses liberales, pasó a estar controlado por los socialistas moderados y, poco después, por los bolcheviques. El motivo principal del fracaso del Gobierno Provisional fue su empecinamiento en continuar la guerra contra Alemania.

Los sóviets eran asambleas de obreros, soldados y campesinos, controladas por partidos de izquierda. El movimiento revolucionario carecía de unidad. La Revolución de Octubre comprende los acontecimientos que culminaron con la toma del poder por los bolcheviques en noviembre, según el calendario juliano. En apenas dos días, las milicias bolcheviques ocuparon puntos estratégicos de importantes ciudades rusas. El Gobierno Provisional huyó y Lenin y sus partidarios se hicieron con el poder. Los demás partidos no aceptaron la derrota. Los socialistas moderados ganaron las elecciones para la Asamblea Constituyente, pero Lenin la disolvió, y la revolución arrastró a Rusia a una guerra civil.

Tras tres años, el Ejército Rojo derrotó a los generales zaristas y puso fin a la guerra civil. Comenzó entonces la aplicación del programa bolchevique: la tierra, las fábricas, la banca y el comercio pasaron a manos del Estado.

Un testigo excepcional de aquellos acontecimientos fue el periodista estadounidense John Reed, autor de la crónica “Diez días que conmovieron al mundo”. La obra se publicó en Estados Unidos en 1919 y apareció en ruso, en la Unión Soviética, en 1923. Reed relata que las clases pudientes deseaban una revolución política, mientras que las masas populares aspiraban a una revolución social.

Petrogrado, entonces llamada también San Petersburgo, fue el centro y el corazón del levantamiento. Lo sucedido allí se repitió en toda Rusia. Los trabajadores rusos no poseían la formación ni la experiencia política de los pueblos occidentales, pero estaban preparados en materia de organización de masas. Al ver crecer las organizaciones revolucionarias, las clases opulentas decidieron suprimirlas. Entre estos extremos se encontraban los socialistas moderados, que terminarían uniéndose a las clases acomodadas en la lucha.

En septiembre de 1917, las clases poderosas eran cada vez más conservadoras y las masas revolucionarias, cada vez más radicales. En julio, el proletariado ocupó el Palacio Táuride y exigió que los sóviets asumieran el gobierno de Rusia. Kerenski y los socialistas moderados formaron un nuevo gobierno junto con las clases burguesas. El general Kornílov intentó avanzar sobre Petrogrado, pero fue detenido, y el gabinete cayó.

El Gobierno Provisional era impotente. En la región del Don se había creado una especie de república cosaca, militarista y antisocialista. Mientras tanto, los bolcheviques difundían la consigna «¡Todo el poder a los sóviets!», y los agentes de la reacción llamaban a una represión sangrienta. La guarnición de Petrogrado desconoció al Gobierno Provisional y reconoció al sóviet de la ciudad. El 3 de noviembre de 1917 se creó el Comité Militar Revolucionario del Sóviet de Petrogrado.

El 6 de noviembre, el gobierno suprimió los diarios bolcheviques y ordenó arrestar a los dirigentes del sóviet de Petrogrado. Al día siguiente, la Duma declaró la guerra a los bolcheviques. En sesión extraordinaria, el sóviet de Petrogrado declaró que el Gobierno Provisional ya no existía. En el Palacio María fueron detenidos varios de sus miembros. Esa noche se produjo el levantamiento de los obreros y soldados de Petrogrado. Los socialistas revolucionarios y los mencheviques convocaron a todas las fuerzas a oponerse a la toma del poder por los bolcheviques.

El jueves 8 de noviembre, el Comité para la Salvación del País y la Revolución llamó a trabajar por el derrocamiento de los bolcheviques. Las bandas kornilovistas de Kerenski amenazaron las entradas de la capital y, durante todo el día, hubo escaramuzas en distintos distritos. Cosacos y junkers —alumnos de academias militares— asaltaron el Kremlin y aniquilaron a las tropas soviéticas. Estas se reorganizaron y combatieron en las calles.

El 12 de noviembre, las tropas del destacamento de Púlkovo derrotaron a las fuerzas contrarrevolucionarias. En Sebastopol, el sóviet local tomó el poder; en Nizhni Nóvgorod, el sóviet también se hizo con el control. En Kazán, los junkers fueron combatidos por una brigada de artillería y la guarnición bolchevique. Ante la victoria que se extendía por todas partes, reinó la alegría. Kerenski huyó y perdió la escasa popularidad que aún conservaba. El Kremlin era el último bastión de la burguesía: el 15 de noviembre se rindieron los junkers y los guardias blancos.

El intento de los bolcheviques de hacerse con el aparato gubernamental encontró una fuerte resistencia. Aunque la oposición había sido desarmada, seguía dominando la economía del país y comenzó a organizar actos de sabotaje y a obstaculizar la actividad económica. En los ministerios continuaron las huelgas de funcionarios. A finales de noviembre se produjeron sabotajes, y el Comité Militar Revolucionario tuvo que enviar compañías de marinos armados con ametralladoras para hacer frente a los saqueadores.

Las principales amenazas eran el movimiento de Kaledin y el Estado Mayor de Moguiliov, encabezado por el general Dujonin. La nueva Duma resultó estar compuesta casi enteramente por bolcheviques. La huelga de funcionarios, dirigida por la Federación de las Uniones, dejó de contar con el apoyo de los círculos financieros y comerciales. Kaledin se pegó un tiro y la guarnición de Moguiliov fue tomada.

La Rusia proletaria comenzó a forjarse lentamente, y los bolcheviques empezaron a hacer realidad las aspiraciones de los sectores más profundos del pueblo.

En la actualidad, las élites económico-financieras incitan a las naciones a una guerra mundial a gran escala. Ante esta situación, el canal audovisual independiente VISIONREAL Productions llama a una revolución internacional que obligue a los políticos a destruir todas las ojivas nucleares. La organización considera necesaria la toma de los parlamentos por parte del pueblo, sobre todo en las naciones que poseen armas nucleares. «Hay que levantarnos contra las élites y terminar con este sistema criminal y asesino que nos esclaviza», afirman.

VISIONREAL Productions difunde videos y materiales destinados a exponer los «secretos» de las élites, con el propósito de que las personas se adentren en esa realidad y conozcan aquello que, según la organización, ha sido manipulado y censurado. En el video “Tercera Guerra Mundial” se afirma que las crisis económicas iniciadas en 2008 y los distintos conflictos mundiales presagian el posible estallido de un nuevo conflicto global.

Los choques entre potencias mundiales en conflictos como los de Siria, Ucrania, Corea, Irán y Venezuela, sostiene la organización, presagian una guerra a gran escala. Entre los indicios de que diversas potencias se preparan para una guerra mundial cruenta e inminente, señala la modernización de sus arsenales convencionales y nucleares, el almacenamiento de alimentos y la construcción de infraestructuras para proteger a sus poblaciones.

En un conflicto mundial, el bando estadounidense estaría formado, principalmente, por la OTAN, Japón, el Reino Unido, Francia, Israel y Corea del Sur. El bando ruso incluiría a China, Corea del Norte, Irán, Venezuela, Siria y Cuba, entre otros. Estados Unidos está dispuesto a recurrir a pretextos para justificar sus invasiones y todas las potencias utilizan ataques de falsa bandera como justificación para la guerra. Según esta interpretación, las invasiones buscan apropiarse de recursos naturales, como el petróleo y el gas.

VISIONREAL Productions afirma que a nadie le interesa el estallido de una Tercera Guerra Mundial, que sería nuclear y no dejaría países vencedores. Los ganadores, según la organización, serían quienes están por encima de los políticos y los utilizan como títeres: las élites económico-financieras. La guerra mundial les permitiría perseguir objetivos de poder y control, como reducir la población, acabar con los Estados y destruir la moral.

El propósito, sostiene el artículo, sería provocar un cataclismo social global para que la población mundial acepte la creación de un gobierno mundial. De ese modo, las élites económico-financieras ejercerían un control total sobre la humanidad. La Tercera Guerra Mundial tendría que desencadenarse porque, si la crisis no llegara a ese extremo, podría propiciar levantamientos populares en todo el mundo.

VISIONREAL Productions plantea la siguiente hipótesis sobre la instauración de un gobierno mundial: las élites estarían preparando una falsa llegada de extraterrestres para fundarlo. La organización considera que la tecnología de los objetos voladores no identificados (OVNI) se crea en la Tierra y que los nazis fueron los primeros en desarrollar prototipos de este tipo durante la Segunda Guerra Mundial.

Según esta hipótesis, después de la Tercera Guerra Mundial se produciría una falsa llegada de extraterrestres, con seres humanoides creados en laboratorios, que nos dirían que ellos nos crearon y que vienen a salvarnos. Por eso, concluye el artículo, hay que echar un vistazo a la historia y observar cómo actuaron nuestros antepasados en momentos tan graves. Hay que llevar a cabo una revolución internacional para detener la Tercera Guerra Mundial.