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Brasil en una encrucijada

Por: Joaquín Andrade Irisity

La primera vuelta presidencial del 4 de octubre reconfiguró el tablero político de Brasil y dejó un escenario más ajustado de lo que anticipaban algunas mediciones.

El senador Flávio Bolsonaro, del derechista Partido Liberal (PL), se alzó con la victoria con el 47,03% de los votos válidos (56,1 millones), postergando al segundo lugar al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva del Partido de los Trabajadores (PT), quien alcanzó el 45,16% (53,8 millones).

Con estos datos oficiales del Tribunal Superior Electoral (TSE), la jefatura del Estado se definirá en balotaje el próximo 25 de octubre.

El resultado plantea preguntas profundas. La verdadera interrogante reside en comprender cómo el lulismo (o petismo) con un presidente en funciones buscando un cuarto mandato, perdió la delantera frente a una versión renovada del bolsonarismo.

La respuesta puede encontrarse en una combinación de factores: transformaciones en el comportamiento electoral, desgaste del oficialismo y avance de las fuerzas conservadoras en el tejido institucional y legislativo del país.

El viraje del Congreso y el debilitamiento de la izquierda

Para entender la encrucijada que enfrenta Lula da Silva de cara al 25 de octubre, es imperativo examinar lo ocurrido en las elecciones parlamentarias del mismo día.

El fenómeno no se limitó a la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro: las elecciones legislativas también dejaron un fuerte avance de las fuerzas conservadoras.

El resultado legislativo dejó un Congreso más favorable a las fuerzas conservadoras y un escenario de gobernabilidad complejo para cualquiera de los dos candidatos.

El Partido Liberal se consolidó como la principal fuerza del Senado: eligió 19 de las 54 bancas renovadas y pasará a controlar 28 de los 81 escaños de la Cámara Alta a partir de 2027.

Destaca el triunfo de la ex primera dama Michelle Bolsonaro, electa senadora por el Distrito Federal.

En contraste, el PT obtuvo seis de las 54 bancas renovadas, muy por debajo de los 19 senadores elegidos por el PL.

El desplazamiento no se limitó al Senado. En la Cámara de Diputados, el PL se convirtió en la principal bancada, con 121 de las 513 bancas, mientras que el PT obtuvo 70. El conjunto de las fuerzas identificadas con la derecha reúne una mayoría de la Cámara, configurando un escenario parlamentario sustancialmente diferente al que enfrentó Lula durante su actual mandato.

Este desplazamiento derechista anticipa mayores dificultades para la construcción de mayorías parlamentarias por parte de un eventual gobierno del PT.

El caso más simbólico fue el de Fernando Haddad, quien perdió la gobernación del estado de São Paulo por más de 26 puntos porcentuales frente al derechista Tarcísio de Freitas, exministro de Jair Bolsonaro y reelecto en primera vuelta.

Asimismo, exministras como Marina Silva (Medio Ambiente) y Simone Tebet (Planificación) no consiguieron acceder a los cargos legislativos a los que aspiraban en São Paulo.

Los desafíos de Lula para remontar la desventaja

El actual mandatario deberá remontar una diferencia neta superior a los 2,2 millones de votos y construir una mayoría diferente de la que necesitaba para imponerse en primera vuelta.

Los aspirantes del tercer al quinto lugar concentraron cerca del 7% de los sufragios: el centroderechista Augusto Curu (2,89%), Renan Santos del movimiento libertario Missão (2,24%) y el conservador Ronaldo Caiado (2,18%) dejaron un caudal electoral que será disputado por ambas campañas durante las próximas tres semanas.

La cuestión central será hacia dónde se desplazarán esos votos y qué capacidad tendrá cada candidato para atraer a los sectores que quedaron fuera de la segunda vuelta.

Por consiguiente, la estrategia electoral del lulismo ya no pasa por seducir a las terceras fuerzas, sino por movilizar al electorado que no concurrió a votar y revertir el descontento en los grandes centros urbanos del Sudeste.

La jornada registró una abstención récord del 21,08% (aproximadamente 33,4 millones de brasileños), la tasa más elevada desde 1998.

La elevada abstención abre otro interrogante para el balotaje: cuánto de ese electorado volverá a las urnas y hacia qué candidato se inclinará.

Sin embargo, las condiciones materiales dificultan el relato oficial. Pese a reducciones en los índices de pobreza logradas en el periodo, el costo de vida y la percepción sobre la situación económica continúan formando parte de las preocupaciones centrales del electorado.

En este punto, el comportamiento del voto en el Nordeste y en las grandes áreas urbanas del Sudeste será especialmente relevante para comprender la disputa del 25 de octubre.

La gobernabilidad en jaque y el impacto regional.

Incluso si las dinámicas del balotaje permitieran una remontada de la izquierda, la fisonomía del poder en Brasil ha cambiado.

El «lulismo», entendido como la capacidad del PT de articular coaliciones amplias para gobernar y construir mayorías en un Congreso fragmentado, enfrenta un desafío estructural.

El próximo presidente gobernará con un Congreso fortalecido por las fuerzas conservadoras y deberá negociar permanentemente para construir mayorías parlamentarias.

Además, el próximo gobierno tendrá incidencia en la composición del Tribunal Supremo Federal (STF), ya que deberá designar cuatro de sus once ministros durante el próximo período.

En el plano geopolítico, las implicaciones son de gran alcance. Mientras Lula buscó reposicionar a Brasil en el Sur Global mediante una estrecha alianza con China y

otras potencias emergentes, además de sostener una retórica de soberanía frente a las políticas comerciales de la administración estadounidense de Donald Trump, Flávio Bolsonaro ha planteado una política exterior más próxima a las posiciones de Washington y del bloque conservador regional.

El respaldo inmediato del mandatario argentino Javier Milei al triunfo del PL agrega una dimensión regional a la disputa brasileña.

El balotaje del 25 de octubre no solo decidirá quién ocupará la Presidencia de Brasil durante los próximos cuatro años, sino que también tendrá consecuencias sobre la correlación política e ideológica de América del Sur.

Fuentes:

  1. Tribunal Superior Electoral (TSE) – Resultados oficiales de las Elecciones 2026.
  2. The Guardian – “Brazil’s presidential race goes to second round as Flávio Bolsonaro leads incumbent Lula”.
  3. El País América – “Bolsonaro vence a Lula en primera vuelta de las elecciones y acaricia el retorno de la ultraderecha al poder en Brasil”.
  4. Council on Foreign Relations (CFR) – “Brazil’s 2026 Election: What to Know and What’s at Stake”.

Genial/Quaest – Encuestas sobre escenario electoral y percepción económica durante 2026