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Las dos caras de El Salvador en la última encuesta de la UCA.

Por: Mauricio Manzano.

El mito del consenso absoluto ha comenzado a agrietarse en El Salvador. La última encuesta del Instituto Universitario de Opinión Pública (Iudop) de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), correspondiente a la evaluación del séptimo año de gestión de Bukele, ha revelado una fisura en el sistema político del país. El veredicto de la ciudadanía es claro: el miedo y la propaganda digital ya no son suficientes para maquillar la erosión del bolsillo popular. El dictador conserva su corona, pero sus piernas de barro financiero empiezan a resentir el peso de la realidad.

El dato más contundente en el terreno político es el acelerado desgaste del partido oficialista. Nuevas Ideas, el partido de Bukele, se ha desplomado del 46% al 34% en las preferencias de los ciudadanos.

Este descenso de 12 puntos es el síntoma inequívoco de que la población está empezando a despertar del letargo. La marca partidaria ya no goza de la inmunidad divina del pasado. A⁸unque el aparato mediático intente culpar a mandos medios, la población empieza a asociar la crisis del costo de la vida y la falta de oportunidades con el control absoluto del partido del presidente. El «cheque en blanco» que el electorado entregó en las urnas ha comenzado a perder fondos.

El estudio del Iudop también refleja una preocupante desconexión en el gabinete de los ministros. Si bien el gobierno central recibe una nota global de 7.92, en su acumulado, es un aprobado que la propaganda celebra, sin embargo, el desglose de los ministerios dibuja un país partido en dos: las carteras del control social frente a las carteras del abandono humano.

Justicia y Seguridad Pública 8.6. El pilar punitivo que sostiene el relato del régimen a través del régimen de excepción permanente. En Educación 8.1 evaluada positivamente por la infraestructura visual, aunque el rezago pedagógico real continúe en la sombra.

Cuando se evalúa Economía la nota que da la población es de 6.6, que es el reflejo del impacto de la inflación, el encarecimiento de la canasta básica y una deuda pública insostenible.
Por su parte, el Ministerio de Vivienda recibe un 5.8, es el sótano de la gestión, la aporofobia estatal hecha burocracia, dejando a las mayorías sin techo mientras se promueve el lujo costero y los diputados compran casas o apartamentos en zonas exclusivas.

Este contraste de notas evidencia la verdadera naturaleza del modelo: una maquinaria sumamente eficiente para vigilar, encerrar y promocionar, pero incompetente para generar empleo, atraer inversión extranjera real o garantizar la soberanía alimentaria del pueblo.

Las mentiras mueren cuando se les deja de alimentar, y el casino económico de las criptomonedas y las apuestas digitales se ha quedado sin argumentos ante las mesas vacías. Mientras Seguridad saca pecho con su 8.6, la cartera de Economía se hunde con un 6.6 porque el estómago no entiende de algoritmos ni de Twitter. Con una deuda que roza niveles de quiebra técnica, un desempleo formal en aumento y la pobreza ganando terreno en los barrios populares, el 7.9 del gobierno es la última línea de defensa psicológica de un sistema que se desliza hacia el abismo.

En resumen, el gobierno va aplaudir la nota de Seguridad 8.6, pero figence en el aplazo silencioso de la Vivienda 5.8 y la Economía 6.6. Significa que están cuidando las calles para que puedan caminar de noche, pero están vaciando el plato para que no tengan qué comer al día siguiente. Eso no es paz; es control. Pues el 60% de la poblacion no expresa su preferencia electoral, el ciudadano podrá callarse por miedo al régimen de excepción, pero en el secreto de la encuesta y en la intimidad de su escasez honrada, le retira el apoyo al dictador.