DERECHOS LABORALES: VIOLENTADOS, DISMINUIDOS, DESVALORADOS, INCUMPLIDOS, DESFASADOS EN SU MARCO JURÍDICO, SOCIAL, ECONÓMICO Y POLÍTICO.
Por: Róger Hernán Gutiérrez. *
Alguien en un sano juicio podría afirmar y decir que los derechos laborales son cuasi dogmas desfasados que se cumplen a cabalidad, que se respetan al pie de la letra en la relación laboral, construida siempre entre dos partes con diferencias sustanciales y que no son por ningún motivo que se les analice “enemigas”, y son una tranca jurídica, política, económica o social. Definitivamente que la realidad no es ni por cerca y hay además de ilegalidad, un montón de dolosidad por la parte que domina la relación laboral, es decir con intención maliciosa, engaño, fraude o voluntad deliberada de causar un daño o resultado ilícito. Alguien diría que entramos en una discusión ética y moral sobre lo relacionado a derechos laborales en un mercado de trabajo cambiante, que debe ser siempre completamente flexible, desregulado y libre en aras del negocio, la ganancia y el desarrollo productivo.
Palabras menos palabras más, parecería que los avances en la humanidad no son tal, si no se asocia este problema estructural con élites empresariales, grupos corporativos, altamente acumuladores de ganancia, exitosos en tanto cada vez más ricos, en detrimento de las personas trabajadoras que claramente se ven por estos grupos dominantes deshumanizados, como un recurso (materia prima) en el proceso productivo de que se trate, una mercancía, un eslabón que puede desecharse, rebajarse, anularse, desvalorarse y tomarlo como no indispensable para la obtención de un objetivo productivo en materia de bienes y/o servicios.
Los grupos corporativos que son los que dominan en casi todas las sociedades, construyen su fuerza y riqueza con base en el poder económico que tienen y se ligan políticamente a gobiernos para sostener sus privilegios, los procesos electorales están claramente vinculados con el poder económico. La historia ha demostrado que cuando los grupos militares no son los idóneos para proteger la ganancia y el negocio de estos grupos, se cambia la relación grupo económico-gobierno, asumiendo los grupos económicos dominantes el gobierno—caso de ARENA en el período 1989-2009 y en la actualidad 2019 hasta hoy.
Es por ello importante para respondernos ante el subjetivo título de este artículo, preguntarnos qué gobierno que haya asumido esta tarea, ha defendido y promovido los derechos laborales y, estaría en pro de las mayorías populares, oprimidas y explotadas—ninguno que haya ejercido tal función—el aparato de gobierno está en su construcción legislativa por mantener el estatus quo, en pro de los intereses de estos grupos corporativos élites, que basan su relación en lisonjas mutuas, manifestando ganar favores, voluntades o beneficios económicos; escondiendo siempre intenciones hipócritas y mentirosas para engañar y manipular. Hemos estado la clase trabajadora bajo gobiernos más títeres que otros al respecto del capital, el actual tiene la diferencia que es un grupo económico de la pequeña burguesía asociada cada vez más a grupos internacionales y nacionales que dominan el país y le anulan su soberanía e independencia en todo sentido.
Es tanto así, que hay necesidad de mantener y sostener económica y políticamente grupos sindicales ad hoc que se pliegan y subordinan al ejercicio del poder de los grupos de gobierno—es el caso de los sindicalistas incondicionales al actual Ministro de Trabajo—e indirectamente a los grupos económicamente dominantes, para el control de las masas trabajadoras, que en su agonía y lucha por la subsistencia diaria propia, de la familia y comunitaria, son temerosas y muy conservadores de perder mucho más, agobiados por la explotación y sobrevivencia continua y cotidiana, que no les permite concienciarse del proceso político; y asumir una mayor correlación de fuerzas contra el estatus quo dominante.
Lo que hace que lo reivindicativo merme drásticamente—en mucho las libertades sindicales como organización, contratación colectiva y la huelga, son casi proscritas (vetadas, prohibidas, excluidas o desterradas en la práctica de la ley) y su actitud conservadora determina una fuerte oposición a lo sindical en general, además que hace que los directivos sindicales sean venales en contra del liderazgo sindical consecuente y progresista. Es decir que esta relación dolosa es esgrimida hoy por las redes sociales y troles que la hacen mayor y distorsionada, manteniendo actitudes poco o nada consecuentes con la realidad de los derechos laborales, permitiendo dolosamente en general que los mismos sean violentados, irrespetados, incumplidos, desvalorados, disminuidos y vistos sin la importancia que amerita la situación; en consecuencia, la legislación en sede administrativa y jurisdiccional es letra muerta.
Lo sindical es la materia a desarrollar, y la organización en su fortalecimiento planificado, con la estrategia adecuada y la incorporación no discriminatoria de los diferentes grupos laborales en sus necesidades concretas y ejercicio laboral, es una base importante para cambios temporales y permanentes en la defensa y promoción de los derechos laborales.
*Sindicalista salvadoreño.
